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Comentario del Asesor del Asegurado del
Portal Oficial de la Limpieza Profesional.
Seguimos
con el tema que empezamos a ofrecer en la semana pasada dentro
del contexto de la Prevención de Riesgos Laborales y sobre el
tema de “La Vigilancia de la Salud y su gestión” y
que tan amablemente nos han sido facilitados por la compañía
de seguros Zurich de su departamento de Prevención, siendo
redactados por diferentes especialistas en dicha materia.(Nos
remitimos al articulo de la semana pasada).
Así
mismo y desde aquí queremos agradecer a Zurich y a su
departamento de Prevención de Riesgos Laborales haciendo
extensivo nuestro agradecimiento a cada uno de los autores que
han redactado y confeccionado cada uno de los artículos la
ayuda aportada y las facilidades para poder contar con estos
documentos que son de un enorme valor informativo y pedagógico
para todo el sector empresarial.
La Vigilancia de la Salud y su gestión.
Fernando G. Benavides
Unidad de Investigación en Salud Laboral.
Y Universitat
Pompeu Fabra, Barcelona
Principios básicos de los exámenes de salud
Ahora bien, para que la vigilancia de la salud
individual pueda cumplir esas funciones los exámenes de salud
deben llevarse a cabo de acuerdo a una serie de principios
científicos y éticos. Como decíamos anteriormente, no hay
que olvidar que la vigilancia de la salud, a diferencia de la
actividad asistencial a demanda (la habitual), se realiza en
personas supuestamente sanas a la que pedimos que se someta a
un examen de salud, lo que siempre puede suponer un cierto
riesgo para ella, sea físico o psíquico, además de un
incremento en el gasto sanitario. Recordemos que la práctica
de los reconocimientos médicos ( 2.806.680 reconocimientos en
1998) consume una parte importante de los presupuestos de las
Mutuas: el 37% del presupuesto del programa de seguridad e
higiene (30.893 millones de ptas) en 1998, lo que supuso una
cantidad de 11.430 millones de ptas.
Los criterios técnicos que debe cumplir todo
examen de salud han sido reiteradamente señalados por
diferentes instituciones, entre ellas las Guías de servicios
preventivos clínicos canadienses y norteamericanas. En una
reciente revisión, que se resume en la tabla 2, se ha señalado
que para que un examen de salud sea efectivo deberá cumplir
tres requisitos generales: a) el método utilizado debe ser
específico para lo que se pretenda evaluar; b) debe ser
adecuado y válido para la detección de enfermedades en un
período preclínico; y c) sus resultados han de ser
eficientes, en términos sanitarios y económicos. A partir de
estas premisas, la pertinencia de un examen de salud reside en
tres criterios específicos: las características de la
enfermedad que se desea detectar, la validez científica de
las pruebas usadas y la efectividad del reconocimiento en sí
mismo.
En relación a las características de la
enfermedad, hay que señalar que no todas las enfermedades son
susceptibles de ser incluidas en un examen de salud. Por lo
tanto, habrá que establecer unos criterios de selección de
enfermedades relacionadas con el trabajo. Entre éstos, hemos
de tener en cuenta la gravedad de la enfermedad, en términos
de incapacidad y muerte, y su frecuencia en la población
estudiada. Así, por ejemplo, las alteraciones respiratorias
de carácter crónico (bronquitis crónica, asma, etc.) serían
enfermedades que habría que incluir en un programa de
reconocimientos médicos periódicos en empresas donde haya
riesgos de contaminación ambiental (madera, construcción,
minas, etc.) pues son enfermedades graves y frecuentes en los
trabajadores de estas empresas.
Respecto a las características de la prueba
diagnóstica, los criterios para elegirla serán: que comporte
un riesgo mínimo para el trabajador, que sea científicamente
válida, que sea reproducible y que esté disponible a un
coste razonable. La validez de una prueba diagnóstica se evalúa
comparando los resultados de la prueba con los resultados de
otra más exacta (gold standard); por ejemplo, los resultados
de una radiografía con los de una biopsia. Esta comparación
se realiza mediante el cálculo de la sensibilidad y la
especificidad. Una prueba debe de ser, por tanto, sensible y
específica. Por ejemplo, a pesar de su aceptable
sensibilidad, la baja especificidad de las pruebas genéticas
para la detección de daños subclínicos de las radiaciones
ionizantes no permite tomar decisiones sobre la adecuación
del puesto de trabajo con exposición a las mismas.
Por último, hay que considerar las características
del programa: debe ser aceptado por los trabajadores y su
coste global (incluyendo el de la prueba, el del seguimiento y
el del tratamiento) ha de ser asumible. El rendimiento del
programa debe ser alto. Éste se mide con los valores
predictivos, positivo - proporción de sujetos con un
resultado positivo de la prueba y que están realmente
enfermos- y negativo - proporción de sujetos con un resultado
negativo de la prueba y que están sanos.
Por último, desde la perspectiva ética, existen unos requisitos básicos
para que un programa de vigilancia sanitaria, además de
efectivo, preserve los derechos individuales básicos de los
trabajadores. Los aspectos éticos de la vigilancia de la
salud de los trabajadores han sido claramente establecidos por
instituciones internacionales reconocidas, como la Comisión
Internacional de Salud Ocupacional (ICOH) y la Organización
Internacional del Trabajo.6 En esta misma línea,
recientemente, se ha consensuado entre los profesionales
sanitarios de nuestro país, por iniciativa del ISTAS, un decálogo
que recoge los principios éticos y técnicos que debe cumplir
un programa de vigilancia de la salud en las empresas.
Para cualquier consulta que nos quieran
realizar se pueden dirigir a la dirección:
defensorasegurado@1a3soluciones.com
o bien dejar su consulta en el Foro
www.1a3soluciones.com/foro.htm
☺ El
Asesor del Asegurado de Titulares1a3.
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