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Todo
lo que hay que saber antes de contratar un plan
Cualquier
decisión de inversión que se tome a la ligera, sin evaluar sus pros y
contras, puede acarrear dificultades posteriores. Esto tiene especial
incidencia en los planes de pensiones, ya que la imposibilidad de
recuperar lo aportado hasta el momento de la jubilación hace que desde su
contratación el ahorrador quede ligado al plan por un periodo muy
prolongado. Conviene por tanto, analizar detenidamente las ofertas del
mercado y elegir la más adecuada, sin olvidarse de recopilar toda la
información posible sobre las características del producto.
La
primera pregunta que se debe hacer un ahorrador que quiera suscribir una
pensión privada es qué ingresos quiere tener cuando se jubile. La
Seguridad Social fija una prestación pública máxima actual de 4,5
millones de pesetas, aunque es difícil prever cuál será esta cifra en
el futuro.
Si los ingresos deseados tras la jubilación superan
esta cantidad, sólo se podrán alcanzar mediante un plan privado. El
inversor tiene que fijar con claridad cuál es su capacidad de ahorro, ya
que lo que coloque en un plan quedará enterrado en este producto hasta el
momento de la jubilación.
Como compensación, hay que tener en cuenta la
posibilidad de deducir los pagos que se realizan a un fondo, el único
producto que tiene reducción en la base imponible. La aportación máxima
anual a un plan es de 1,2 millones de pesetas, y algunas entidades
establecen aportaciones mínimas mensuales y extraordinarias.
Tras dilucidar estas cuestiones, el ahorrador debe
iniciar la recopilación de información sobre la oferta de las gestoras.
Es indispensable elegir un producto con una cartera de inversión adecuada
a cada situación personal. No siempre se cumple esta premisa y en
ocasiones un ahorrador se sorprende de que el patrimonio de su plan
disminuye por las pérdidas de las bolsas.
Una de las cuestiones planteadas por un ahorrador en la
sección de EXPANSIÓN Línea Directa con los fondos de pensiones
planteaba la situación de un partícipe próximo a la jubilación que
atraído por las espectaculares subidas de las empresas tecnológicas en
las bolsas, decidió trasladar su patrimonio acumulado a un plan
especializado en este segmento.
Ahora acumula cuantiosas pérdidas, que serán difíciles
de diluir a corto plazo, aunque a largo se puedan convertir en ganancias.
Hay tener muy claro que una inversión en bolsa puede acarrear pérdidas,
que según los expertos se convertirán en beneficios en plazos más
prolongados.
La comisión de gestión y de depositaria que cobra un
fondo de pensiones es también información que no se debe pasar por alto.
La legislación fija un máximo del 2% del patrimonio en la comisión de
gestión y un 0,6% del nominal de los títulos en los que se invierte.
El cliente no desembolsa este importe, ya que la
entidad lo toma del patrimonio de cada plan, incluso si su labor de gestión
ha generado pérdida por la volatilidad de los mercados.
Es
necesario también conocer la periodicidad y contenido de la información
que recibirá el partícipe sobre su plan. La ley fija una sola comunicación
anual de este tipo, pero conviene que la gestora elegida aporte más
información sobre la marcha de la inversión.
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