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VÍCTOR M. VELA / E. A./VALLADOLID
Más de una de cada tres intervenciones se concentra durante estas semanas. La primavera -el mes de mayo y comienzos de junio- es una de las etapas del año en la que mayor número de plagas se registra en los hogares de los vallisoletanos, según confirman desde varias empresas encargadas en la desinfección de viviendas y negocios por la súbita aparición de cucarachas, hormigas o ratones. La razón es muy sencilla, aumenta la reproducción de ratas y mamíferos por un lado y por otro, los insectos despiertan del letargo en el que se han sumido durante el invierno.
Mayo es el mes preferido por las cucarachas, de dos tipos, la oriental o negra y la alemana, también conocida como rubia. Hay una tercera clase, la cucaracha americana, pero apenas tiene incidencia en Valladolid, aparece en lugares más calurosos. Este insecto es el que más dolores de cabeza levanta durante estas semanas. Sobre todo a quienes lo padecen como molesto inquilino en su casa.
¿Cuándo comenzar a preocuparse? «El problema aparece en el momento en que se ve más de una cucaracha diaria. Si es un caso aislado tampoco es muy relevante, pero si no, es mejor atajarlo a tiempo», explica Oliver del Arco, de la empresa de desinsectación Aspama. «No hay que esperar a tener los armarios llenos de cucarachas, porque esta especie pone entre veinte y cuarenta huevos al mes. Si no se actúa, a los dos meses podemos tener ochenta cucarachas en casa», añade. Hay medidas para evitar la proliferación de estos insectos. «Lo principal es no dejar restos de alimentos. Hay que procurar guardarlos en cámaras, en neveras o recipientes y luego seguir una limpieza estricta», indica Eladio Arranz, químico de la compañía Seproan. También influyen las temperaturas actuales -entre 20 y 25 grados- y unos niveles altos de humedad. «Por ejemplo, el año de las inundaciones del Pisuerga tuvimos que intervenir en numerosas ocasiones por una eclosión de la cucaracha negra en Valladolid», explica Arranz.
La cucaracha negra prolifera fundamentalmente en el alcantarillado y los sótanos. El otro tipo se circunscribe a las viviendas y los locales de hostelería (especialmente en torno a zonas de calor y establecimientos de restauración con cocinas, hornos o aparatos de refrigeración». Por barrios, «actuamos mucho en Cuatro de Marzo o el paseo de Zorrilla», indica del Arco, zonas a las que añade La Rondilla, «pues muchas son viviendas que están mal construidas o sedimentadas» y locales del centro de la capital con canalizaciones antiguas.
Hormigas
El caso de hormigas está más repartido y se extiende hasta «las zonas periféricas, urbanizaciones que tienen cerca pinares» y el barrio de Parquesol. «Hay muchísimas viviendas de esta zona con problemas de hormigas, pero incluso en un piso doce. Creemos que se debe al tipo de arena que se utilizó durante la obra», explica Oliver del Arco. La intervención para acabar con las hormigas, aseguran, es más complicada. «Trabajan en colonia, son un animal más social, que cuando se ven amenazadas construyen un túnel y van a otra zona de la casa. Lo que hacemos es utilizar una hormiga como cebo, se le pone el producto en la piel, y así la va transmitiendo por otras hormigas. Lo importante es que el producto llegue al hormiguero y acabe con la hormiga reina, porque si no, el problema seguirá subsistiendo».
FOTO: Un operario realiza labores de desinfección contra los insectos en un bloque de viviendas de Valladolid. / ANA REYES GONZÁLEZ
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