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La utilización de pistolas de agua a presión a altas temperaturas está acabando con los pocos microorganismos que sobrevivieron a la marea negra. Estas bacterias y hongos son la esperanza de vida del litoral: sobre ellas se asentarán el resto de las especies que no resistieron el fuel. La Universidad Politécnica de Madrid y la Escuela de Minas de Oviedo buscan ahora métodos de limpieza respetuosos que no acaben con el manto biológico. Frente a la limpieza agresiva, ensayan otra forma de arrancar el fuel sin esterilizar las rocas
Velázquez, Sánchez-Blanco/diarioDirecto
Juan Llamas Borrajo, catedrático de Química ambiental y Geoquímica de la Escuela de Minas de la Politécnica de Madrid, toma un café en una cafetería en Muxía después de una dura jornada de análisis en los acantilados de la Costa da Morte. Están obteniendo información para averiguar las posibilidades de utilización de un método distinto de limpieza a base de bacterias que descomponen el chapapote de manera natural.
A este profesor del departamento de Ingeniería química y combustibles no le gusta nada la manera en que se está retirando el fuel de las rocas. La Xunta y Fomento están utilizando máquinas que disparan agua a presión a altas temperaturas, similares a las que se utilizan para arrancar las pintadas de las fachadas.
"Con la hidrolimpieza - explica Juan Llamas - te cargas la roca. Este método puede ser aceptable, pero si se utiliza agua de mar a baja presión y bajas temperaturas".
"Esto no se puede limpiar como limpias la cocina de tu casa", añade el catedrático. "Tú en tu cocina buscas que el sitio quede desinfectado, que no quede ningún germen tras la limpieza; sin embargo, estas rocas son soportes de vida, son recursos para la gente que vive aquí, y no se puede acabar con la poca vida que queda".
El sistema alternativo que propone la Politécnica y la Escuela de Minas de Oviedo lleva por nombre 'biorremediación' y se viene utilizando en trabajos de limpieza en refinerías desde hace tiempo. Se trata de bacterias que viven en el chapapote y que utilizan el carbono que éste contiene como fuente de alimentación. Como resultado de la acción de los microorganismo el fuel se descompone.
Durante la Semana Santa pasada, dos grupos de estudiantes de la Escuela de Minas viajaron a Muxía para analizar la situación y adaptar a las condiciones de la costa los métodos que ya se han utlizado con éxito en las instalaciones petroleras.
Abono para bacterias
Los primeros trabajos han consistido en determinar cuál es la superficie contaminada y en identificar las bacterias más eficientes entre todas las que son capaces de actuar sobre el chapapote para obtener cepas que estén adaptadas a las condiciones ambientales de las rocas de la costa gallega.
los alumnos participan en el proyecto
Pero estas bacterias, que probablemente viajaron con el fuel desde el Prestige, compiten con otras menos efectivas por el nitrógeno, el fósforo y el oxigeno. Por ello, los expertos de la Escuela de Minas de Madrid y Oviedo, están desarrollando una suerte de fertilizante que aporte las cantidades necesarias de estos compuestos para que las bacterias beneficiosas puedan actuar sobre el carbono y desintegrar el chapapote.
Además, van a utilizar unas algas autóctonas para acelerar el proceso de descomposición. Las bacterias, al actuar, crean una especie de espuma sobre el fuel, creando burbujas. Los microorganismos aumentan de esta manera la superficie sobre la que pueden desarrollarse.
El segundo paso en el desarrollo del sistema será crear un 'dispersante' que allane el trabajo de las bacterias en la creación de burbujas. "Existen proyectos europeo con algas para utilizarlas como dispersante, pero eran muy caros", explica Juan Llamas. "Pero nosotros hemos encontrados algas de aquí, que hacen el mismo trabajo, y son gratis".
Para el catedrático de la Escuela de Minas de Madrid el precio final de toda el sistema es fundamental. Los promotores del proyecto no quieren cederlo a ninguna empresa, sino facilitar los cultivos de bacterias y las fórmulas del abono y el dispersante, directamente a las cofradías de pescadores y ayuntamientos afectados.
"En todas estas situaciones - se lamenta - se mueve mucho dinero, y no nos gustaría que cayera en manos de cuatro negociantes que luego les vendan a altos precios el método". Por eso, van a regalar a los pescadores las cepas de bacterias y la fórmula de la solución de nitrógeno y fósforo, porque, para este catedrático, gallego de nacimiento, esto "es otra forma de ayudar".
(Foto: Juan Llamas toma muestras en Muxía)
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