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JOSÉ IGNACIO RUIZ AZPIAZU/
Se debe iniciar lo más pronto posible el lavado con agua muy abundante, preferible ducha abundante no muy fuerte, al mismo tiempo que se va retirando toda la ropa que se haya impregnado del producto. El tiempo de lavado aconsejado suele ser de veinte minutos para la mayoría de los productos.
Una vez lavado se puede secar sin frotar y recubrir con gasas estériles y húmedos y trasladar al herido al centro sanitario correspondiente.
En las causticaciones por algunos productos químicos como la cal debe eliminarse primero el polvo de la piel pues el contacto del agua con el polvo produce líquidos muy corrosivos. El diccionario de la Real Academia define la quemadura como «descomposición de un tejido orgánico, producida por el contacto del fuego o de una sustancia cáustica o corrosiva». De manera más sencilla se puede definir como toda lesión producida por una excesiva exposición al calor.
Se calcula que en España unos 500.000 quemados precisan atención médica cada año. Las causas más frecuentes de quemaduras son los accidentes domésticos, especialmente en las mujeres, aunque suelen ser leves.
El principal órgano afectado en una quemadura es la piel, uno de los órganos más grandes del cuerpo y formada por dos capas, la epidermis, exterior, y la dermis, interior. Bajo ellas se encuentra la grasa subcutánea.
Agentes causantes
Diversas pueden ser las causas que pueden provocara quemaduras: llama directa; líquido caliente (se llaman escaldaduras y son frecuentes en el hogar); sólidos ardientes; líquidos inflamables como alcohol, gasolina, etc. (en estos caso no debe aplicarse agua puesto que el líquido se extiende hacia otras zonas); calor radiante (quemaduras producidas por una fuente de calor dispersa, por ejemplo, el sol); radioactividad; quemaduras por cáusticos (producidas por productos químicos cáusticos bien sean ácidos o álcalis como suelen ser los productos del hogar o el trabajo tipo lejías, salfumán, sosa, disolventes, cemento, etc. y que actúan mientras permanecen en contacto con la piel) y quemaduras eléctricas (pueden provocar lesiones internas muy graves).
Cuatro son los factores claves de los que dependerá la gravedad de una quemadura: la extensión, la profundidad, la localización y enfermedades previas del quemado.
1. Extensión de la quemadura: Es uno de los factores de gravedad tanto por la superficie que se expone como por la pérdida de líquidos que supone. Para calcular el porcentaje de la piel afectada en los adultos se utilizan diferentes métodos, siendo el más tradicional la llamada regla de los nueves, que en líneas generales, consiste en atribuir un valor, nueve o sus múltiplos, a diferentes zonas de la superficie corporal y , en función de las zonas quemadas, calcular el porcentaje de superficie corporal afectada. Las características físicas y anatómicas de los niños modifican los porcentajes de la regla de los nueves dando mayor valor a la cabeza.
2. Profundidad de la quemadura: Esta relacionada con la temperatura del agente agresor y la duración del contacto. Se clasifican en tres grados según la profundidad de la piel afectada:
Quemadura de primer grado o epidérmica: afecta sólo a la epidermis. Se manifiesta como una lesión de color rojizo, dolorosa, con sensación de escozor. Habitualmente cura en una semana.
Quemadura de segundo grado superficial: afecta a la epidermis y la parte superficial de la dermis produciendo ampollas. Son más dolorosas y tardan más en curar, hasta unas tres semanas.
Quemadura de segundo grado profunda: afecta completamente a epidermis y dermis. Piel blanquecina con aspecto de costra de color de cera. En sí serían poco dolorosas porque se han destruido los terminales nerviosos, pero tienen quemaduras menos profundas a su alrededor que duelen mucho. Según el tamaño pueden requerir tratamiento quirúrgico.
Quemadura de tercer grado: afecta toda la piel y los tejidos que están debajo. Requieren cirugía precoz y si son aisladas no provocan dolor.
3. Localización de la quemadura: Hay regiones corporales que por su función o estética hacen que el riesgo sea mayor, como la cara, manos y pies, genitales, articulaciones y zonas de flexión, y quemaduras circunferenciales (afectan a la totalidad o casi totalidad del perímetro de un brazo, una pierna o articulación).
4. Enfermedades previas del quemado: En cuanto a las enfermedades previas del paciente, la diabetes y las enfermedades renales, entre otras, pueden incidir en su gravedad.
Actuación en casos leves
Refrescar la zona quemada sin presionar ni friccionar, lo mejor es lavarla con agua fresca (no helada).
Lavar la zona con agua y jabón. Evitar el uso de mercrominas y cualquier sustancia que tiña la piel. Las pomadas para quemaduras de venta en farmacias suelen llevar antisépticos incorporados.
Si la quemadura es leve aplicar una pomada o ungüento específico para quemaduras.
Si se va a acudir al servicio de urgencias para una mejor valoración, no aplicar nada salvo paños húmedos pues para valorar la quemadura precisarán retirar la pomada aplicada.
No aplicar ninguna pomada que no sea específica para tratamiento de quemaduras. No deben usarse pomadas antiinflamatorias, pasta de dientes o similares.
En las quemaduras solares hay que hidratar abundantemente al enfermo con líquidos (agua, zumos, etc) evitando bebidas alcohólicas y aplicar localmente una crema hidratante o 'after sun'. Si es necesario se puede tomar un analgésico vía oral.
No romper ni pinchar las ampollas. Si se han roto se desinfectará la zona como cualquier herida y tras aplicar una pomada para quemaduras se cubrirá con una gasa estéril. En caso de quemaduras más extensas el médico decidirá si hay que quitar o no las ampollas.
En cualquier caso y para cualquier duda puede consultar con los servicios de urgencia médica en el teléfono 061 del Servicio Riojano de Salud, donde nos orientarán de la mejor manera de tratar la quemadura.
Quemaduras graves
Si se trata de un incendio o accidente con quemados activar los sistemas de emergencia (bomberos, sanitarios, policía, etc.) llamando al teléfono 112 y procurar informar al menos de la localización concreta del siniestro, de la causa del mismo, del número aproximado de víctimas y del estado de las mismas.
Una vez el paciente esta fuera de la zona del incendio, hay que seguir las siguientes indicaciones:
Apagar las llamas por sofocación, es decir envolviendo la zona quemada con una manta, ropa o similar que no sea de material sintético. Si no disponemos de ella podemos hacer rodar por el suelo al quemado, si su estado lo permite.
Enfriar la zona quemada: lo mejor agua fresca (no helada) y procurando que el chorro no caiga sobre la zona lesionada, sino que fluya y arrastre los restos de líquidos o tejidos calientes. Si la zona es muy extensa aplicar gasas o paños empapados en agua.
Retirar las ropas de la zona quemada y objetos que puedan comprimir: anillo, relojes, etc. Si la superficie es extensa y/o la ropa esta pegada es mejor dejarla.
Prevenir la infección: procurar tratar las quemaduras en ambiente limpio, evitando tocarlas con las manos innecesariamente.
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