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Ver Boletín completo de fecha:  17/03/03

La limpiadora del geriátrico de Marín dice que robó porque sufría una depresión

El Faro de Vigo, Pontevedra. 13/03/03

A. PEREIRA - pontevedra

«No sé por qué lo hice. A día de hoy todavía no lo sé. Sólo sé que cogí el dinero, lo guardé en el bolsillo y nada más cogerlo no me sentí bien», explicó Dolores G. S., la trabajadora del servicio de limpieza del centro de la Tercera Edad de Marín, que está acusada de robar en distintas habitaciones de ancianos de la residencia e incluso, en algunas taquillas, entre agosto de 1999 y febrero de 2000.

En la vista celebrada ayer en los juzgados de A Parda, la acusada reconoció ser la persona que robó el 9 de febrero en dos habitaciones del centro, pero negó su vinculación con el resto de robos registrados entre agosto y febrero.

La mujer explicó que después de robar las carteras trató de devolver el dinero pero «ya era demasiado tarde porque me había deshecho de las billeteras». 

Aquella tarde acudió a un bingo de la capital donde fue detenida por la policía ya que portaba los billetes cebo que la policía colocó en las dos habitaciones que la acusada había robado por la mañana.

La acusada reconoció que los agentes habían encontrado restos del reactivo fluorescente e invisible empleado para marcar los billetes en sus manos y en su cartera.

En su descargo, Dolores G. S. manifestó que estaba atravesando una depresión que ella atribuye a la menopausia y que le afectaba al sistema nervioso.

En el juicio declararon el gobernante y el director de la residencia de la Tercera Edad que coincidieron en su versión. Cuando comenzaron los robos optaron por cerrar la puerta del centro social que permitía el acceso directo del exterior a las habitaciones, y se informó al personal de servicio de la residencia de los hurtos.

A pesar de estas advertencias, no cesaron los robos hasta mediados de noviembre de 1999, y se reanudaron en enero de 2000. Precisamente, este período de tiempo coincide con una baja médica de la acusada.

El director y el gobernante explicaron que las limpiadoras tenían acceso a todas las habitaciones con una llave maestra que recogían en recepción.

Varios agentes de la Policía Nacional explicaron que habían recibido varias denuncias de robos por parte de varios residentes del centro. Ante esta situación decidieron colocar billetes cebo en unas habitaciones para poder identificar al presunto ladrón.

El dinero desapareció la misma mañana que se colocó y llamaron a todo el personal de servicio para hacerle una prueba con rayos ultravioleta y poder averiguar cuál tenía restos del reactivo que identificaba a los billetes. No obstante, esta prueba no dio los frutos esperados ya que los trabajadores utilizaban guantes.

La policía decidió, entonces, seguir las sospechas que recaían sobre un grupo de limpiadoras que frecuentaban el bingo, entre las que se encontraba la acusada. Precisamente, aquella tarde optaron por seguirlas y pudieron comprobar como entre la recaudación de un bingo de Pontevedra se encontraban los billetes marcados, y en la sala estaba jugando Dolores G.S.

El fiscal solicitó una pena de más de tres años de prisión por los delitos continuados de robo y hurto; y la defensa, la libre absolución de la procesada.