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Afectados los cinco retablos de la iglesia, incluido el central de madera dorada
La segunda puerta de entrada al templo corre peligro de desplome
La carcoma y las termitas están devorando el Monasterio de San Rafael (Madres Capuchinas) de Córdoba, siendo imposible para la congregación hacer frente a estas dos plagas por la falta absoluta de dinero que padece la orden, según informó ayer la madre superiora del monasterio, madre Gema.
«Tenemos indicios de que en el convento hay carcoma o termitas, incluso ambos insectos, pero lo más importante y lo que más urge es que se arregle el templo cuanto antes», afirmó la madre superiora.
Los cinco retablos de madera de la iglesia se encuentran afectados por la carcoma, incluido el del altar mayor. Este último retablo, de madera dorada, fue realizado en el taller de Teodosio Sánchez de Rueda hacia 1730.
Las termitas, por su parte, están devorando la segunda puerta de entrada a la iglesia, siendo evidente el deterioro de la misma y además con el riesgo de que estos insectos se trasladen a los retablos, puesto que éstos se encuentran a una distancia inferior de 200 metros.
«Hace tres o cuatro años una empresa especialista en control de plagas nos avisó del peligro de la carcoma, pero ahora es que ya tenemos termitas que desde la iglesia se están pasando al interior del convento», dijo la madre.
NO TENEMOS DINERO
La empresa comercial TEC, miembro de la Asociación nacional de Empresas de Control de Plagas, ha realizado un estudio y un presupuesto para el monasterio de las Capuchinas y considera que para resolver el problema actual de la carcoma sería preciso el tratamiento por un importe de 3.334 euros (554.000 pesetas) y para las termitas sería de 282 euros (unas 47.000 pesetas).
«El problema es que no tenemos dinero para realizar el tratamiento, ni siquiera el de las termitas. Resulta que tuvimos un cortocircuito y se provocó un pequeño incendio en el comedor a causa de la instalación eléctrica y hemos tenido que cambiarla, porque era urgente. Además, las veintitrés madres del convento vivimos de nuestro trabajo, de hacer formas, y resulta que estamos endeudadas, porque compramos una máquina y aún no la hemos pagado», explicó la superiora.
El convento de las madres capuchinas, fundado en 1655, se construyó sobre unas casas solariegas del siglo XV, conservándose los artesonados y las yeserías del refectorio y del claustro.
«No hemos podido hacer un estudio minucioso de la situación de deterioro de los retablos ni de las maderas de la iglesia y del convento, pero sí es muy posible que los artesonados del siglo XV del patio puedan estar afectados bien por carcoma o bien por termitas. Lo que sí está claro es que el marco de la puerta de la iglesia se encuentra en un estado deplorable y que con cualquier portazo se puede desplomar», informó el técnico especialista de la empresa Comercial TEC, Germán Martínez.
Esta empresa privada realiza habitualmente trabajos de erradicación de termitas y carcoma en conventos y últimamente ha eliminado estas plagas en San Hipólito y en el Císter.
«Los retablos no tienen protección, porque es madera natural sin policromía. Desde luego el daño que provoca la carcoma es más superficial, porque la termita acaba con todo, pero no tenemos seguridad absoluta de que los retablos no estén tocados ya por las termitas ante la proximidad con el foco», afirmó Germán Martínez.
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