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VICTORIA MORA/ALICANTE
Un estudio elaborado por el Departamento de la Mujer que depende de la Concejalía de Acción Social alicantina refleja que las personas más desfavorecidas y con mayor dificultad para la integración laboral son las mujeres con discapacidad, especialmente las disminuidas psíquicas. A raíz del informe, la concejalía ha elaborado un proyecto de inserción en el mundo laboral. Se trata de un programa piloto pionero en el país que ayer se presentó como modelo a seguir en el congreso internacional Mujer y discapacidad que hasta hoy se celebra en Valencia.
«Iguales, diferentes»
Acción Social trabaja desde el pasado mes de noviembre con quince mujeres que padecen retraso mental de diferentes grados de profundidad. El programa se denomina Somos diferentes, somos iguales y en él se prepara a las féminas para que puedan entrar en el mundo laboral. El presupuesto con el que cuenta es de 61.209,94 euros. «El programa es de escolarización, formación e inserción laboral», expone la jefa del departamento de la Mujer, María del Carmen Vitoria. En junio finaliza este novedoso programa y la concejalía confía en que las mujeres puedan hacer prácticas en empresas y se integren de manera efectiva en el mundo laboral.
Vitoria incide en que hay un gran potencial de trabajo entre los minusválidos que se desaprovecha. En el caso de quienes padecen retraso mental, tras estudiarlo se comprobó que la labor que mejor se adecuaba a sus características era la limpieza en grandes superficies, y para desempeñar este cometido se prepara a las quince mujeres del curso.
El proyecto consta de 800 horas lectivas teórico-prácticas y la primera fase, que ha finalizado esta semana, trata la adaptación de las mujeres para permitirles la independencia personal y un estilo de vida autónomo. La segunda fase, que se inicia la próxima semana, se centrará en los aspectos prácticos del trabajo, una vez que han interiorizado prácticas de economía doméstica, que se les ha enseñado una autonomía social como aprender a desplazarse, reconocer itinerarios, uso de transportes, nociones de economía doméstica y de alimentación.
Acción Social firmó un convenio con la Asociación Pro Discapacitados Psíquicos (Apsa), a la que pertenecen las quince mujeres que forman parte de la experiencia pionera.
En Alicante hay 66.497 mujeres de las cuales 26.374 padecen una discapacidad física y 20.374 tienen una alteración orgánica.
La jefa del departamento de la Mujer del Ayuntamiento alicantino en su estudio expone que en la ciudad hay 8.441 mujeres que padecen un retraso mental, frente a los 5.401 hombres que tienen una enfermedad mental. El informe revela que 4.234 mujeres además del retraso mental padecen una discapacidad física.
En el terreno de las discapacidades sensoriales, Vitoria explica que la ciudad cuenta con 4.597 disminuidas visuales; otras 2.180 tienen mermada la capacidad auditiva; y otras 290 tienen una discapacidad expresiva.
Vitoria asegura que el tipo de minusvalía que padece una personas le condiciona para buscar empleo. «La mujer ciega y sorda tiene un alto índice de inserción frente a la mujer que padece un retraso mental». La tasa de empleo de las mujeres con retraso mental y que son además analfabetas es del 5,5%«una cifra bajísima. Por eso en el estudio se destaca que la formación es la mejor arma para los discapacitados».
INTEGRACIÓN
Convenio: firmado entre la concejalía de Acción Social y Apsa. El presupuesto es de 61.209,94 euros.
Objetivo: lograr que quince mujeres con retraso mental logren trabajar en la limpieza de grandes superficies.
Programa: teórico-práctico de 800 horas. Comenzó en noviembre y finaliza en junio.
Fases: formación en habilidades adaptativas y prácticas.
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