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Más
de un centenar de localidades afganas han sido bombardeadas con bombas
de racimo
Al menos 103 ciudades y
pueblos afganos han sido atacados hasta ahora por EEUU y el Reino Unido
con bombas de racimo, según los datos aportados por la coalición
aliada a la ONU. Con la lista de localidades afectadas en la mano, la
organización ha iniciado los trabajos de limpieza de los artefactos
procedentes de esas bombas que no han explotado, cuyo número se estima
en unas 36.000.
Entre los lugares afectados por estos artefactos no se incluye Kabul,
aunque sí algunas carreteras que dan acceso a la capital afgana. El
Programa de Acción contra las Minas de la ONU asegura haber prácticamente
terminado la limpieza de las bombas de hasta una tonelada de peso que
han caído sobre la ciudad. No obstante, “los sistemas de lanzamiento
múltiple de cohetes, los misiles antiaéreos y millones de paquetes de
municiones siguen siendo una amenaza”, ha explicado el Programa. Los
ataques contra almacenes militares también han dejado numeroso material
sin explotar “dentro y alrededor de Kabul”, añade.
Afganistán es el país que más preocupación ha causado en los últimos
meses a la Campaña
Internacional para la Prohibición de las Minas Terrestres (ICBL, en
sus siglas en inglés). En él reitera su preocupación por el uso de
minas por parte de EEUU, en especial “en operaciones conjuntas con países
miembros del Tratado Antiminas”, es decir, el Reino Unido, que ratificó
ese acuerdo internacional que prohibe el uso, almacenamiento, producción
y transferencia de esos artefactos.
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Según la ICBL, entre
dos y tres personas murieron o resultaron heridas cada día en Afganistán
en 2000 por la explosión de minas. “Las minas terrestres suponen un
grave riesgo para los civiles que intentan huir del país o de zonas de
conflicto, para los que regresan y para las fuerzas de mantenimiento de
la paz, trabajadores humanitarios y personal militar”, recuerda la
Campaña.
El Alto comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR) confirmó que
se está produciendo el retorno de refugiados y desplazados internos a
sus lugares de origen “a pesar de las minas terrestres y de la
destrucción masiva en muchas áreas”. Se estima que en los últimos
dos meses han regresado 60.000 refugiados desde Pakistán e Irán, y
30.000 desplazados han vuelto a Kabul desde noviembre. Al mismo tiempo,
varios centenares de civiles abandonan el país cada día, según el
ACNUR.
Sobre los avances en la lucha contra estos artefactos a nivel
internacional, la ICBL informa de que hasta la fecha, 142 países han
firmado el Tratado Antiminas de 1997 y 122 lo han ratificado. En la
lista de los aproximadamente 50 países que aún no han hecho ni una
cosa ni otra, se encuentran EEUU, Rusia, China, Yugoslavia, Cuba, la República
Democrática del Congo, India, Pakistán e Israel.
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