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Los ocho pecados de Bush, según
Amnistía Internacional
El gobierno de Estados Unidos comete
ocho errores que ponen en tela de juicio su autoproclamado liderazgo en
materia de derechos humanos, advirtió la filial de la organización
Amnistía Internacional en este país (AIUSA).
Entre los ocho errores de Washington destacados por AIUSA figuran la
creación de tribunales militares que no respetan las convenciones de
Ginebra, el desconocimiento de otros tratados internacionales de
derechos humanos y la detención por tiempo indefinido de extranjeros
sin acusación.
El gobierno de George W. Bush está dando argumentos a sus enemigos y
detractores al no tomar en cuenta los derechos humanos como un elemento
crucial en la defensa de la seguridad nacional, sostuvo el director de
AIUSA, William Schulz, al presentar en Washington el informe anual de la
organización internacional.
”Los derechos humanos son el fundamento de la seguridad nacional,
tanto en el país como en todo el mundo. Cada vez que los derechos
humanos son violados por Estados Unidos o por sus aliados, nuestros
adversarios obtienen evidencia de nuestra hipocresía”, dijo Schulz.
Cada abuso cometido por Washington se convierte ”en propaganda para el
extremismo”, agregó el activista.
”Estos ocho deslices socavan el liderazgo mundial de nuestro gobierno
en materia de derechos humanos y nos crean dificultades para referirnos
con fuerza a deslices semejantes de nuestros aliados en la guerra contra
el terrorismo”, dijo.
Otras organizaciones, como Human Rights Watch y el Comité de Abogados
para los Derechos Humanos, también han criticado las medidas tomadas
por Estados Unidos en su territorio en el marco de la ”guerra contra
el terrorismo”, así como por otros abusos cometidos en este país.
AIUSA criticó la creación de tribunales militares y su negativa a
respetar las convenciones de Ginebra, base jurídica del derecho
internacional humanitario, que se refiere a la situación de los
prisioneros de guerra y a la de los civiles afectados por conflictos
armados.
También cuestionó la prolongada detención de extranjeros sin acusación
ni acceso a la debida defensa, para lo cual una ley aprobada el año
pasado habilita al Fiscal General, que puede actuar en tal sentido por
mera sospecha.
Entre los ocho ”errores” de Estados Unidos en materia de derechos
humanos, AIUSA menciona, además, el amplio uso de la pena de muerte
(este país está en cuarto puesto en la lista por ejecuciones anuales,
detrás de China, Irán y Arabia Saudita) y el maltrato que reciben los
solicitantes de asilo.
La imprevisión de un proceso de apelaciones independiente del gobierno
en los juicios militares contra militantes de la red islámica Al Qaeda,
a la que se atribuyen los atentados del 11 de septiembre en Estados
Unidos, ”socava nuestra autoridad para criticar a otros países por
violaciones al debido proceso”, dijo AIUSA.
Además, la forma en que se tramitan esos procesos ”pone en peligro a
ciudadanos y soldados estadounidenses en el extranjero”, agregó la
filial de Amnistía.
”¿Cómo podrá Estados Unidos criticar a Arabia Saudita por sus
juicios secretos e injustos cuando nuestro gobierno planifica establecer
su propio sistema paralelo de justicia con tribunales militares?”,
preguntó Schulz.
Además, la adhesión selectiva y, en algunos casos, la negativa a
reconocer tratados internaconales no sólo ”indica que Estados Unidos
cree que los países pueden elegir qué principios defender” sino que
también ”daña el consenso mundial en materia de derechos humanos”,
según AIUSA.
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La negativa de Washington a garantizar a
los capturados en Afganistán una audiencia independiente que decidiera
sobre su carácter de prisioneros de guerra protegidos por las
convenciones de Ginebra debilita la fortaleza de ese tratado en el resto
del mundo, advirtió la organización.
Estados Unidos ha cuestionado en
numerosas oportunidades las violaciones de las convenciones de Ginebra
cometidas por tropas de Rusia en la república separatista de Chechenia.
La decisión del gobierno de no firmar el Estatuto de Roma para la
creación de la Corte Penal Internacional, que se encargará de juzgar
casos de genocidio y crímenes de guerra y contra la humanidad, sienta
otro precedente peligroso.
Otros países que han firmado pero aún no han ratificado tratados
internacionales podrían retirarse de todos ellos, señaló AIUSA.
Así mismo, la detención después de los ataques del 11 de septiembre
de cientos de extranjeros, la mayoría procedentes de Medio Oriente y
Asia meridional y de nombres árabes, deja a Washington sin argumentos
contra el maltrato a minorías étnicas en otros países, agregó.
La práctica de dejar en prisión a solicitantes de asilo que no
cometieron delitos, cada vez más frecuente bajo el gobierno de Bush, da
una connotación hipócrita a las protestas de Estados Unidos contra
abusos similares en otros estados, sostuvo la fiial estadounidense de
Amnistía.
”Al sugerir, como ha hecho el fiscal general (John) Ashcroft, que la
seguridad nacional puede exigir concesiones sobre derechos humanos,
nuestro gobierno ha reducido su autoridad moral para criticar
transgresiones descaradas de los derechos humanos cometidas por países
aliados”, indica el informe.
”De otro modo, los aliados podrían responder a las presiones de
Washington y mejorar su situación en la materia”, indicó el informe.
El mismo criterio debería aplicarse al continuo uso que hace Estados
Unidos de la pena de muerte, a pesar de que un número cada vez mayor de
errores en las condenas son detectados gracias a pruebas de ADN. Sesenta
y seis personas fueron ejecutadas el año pasado en Estados Unidos.
Schultz se refirió, además, a la incapacidad de Washington de someter
a juicio o extraditar a torturadores conocidos que viven en Estados
Unidos con conocimiento del gobierno.
Este es el caso de Emmanuel Constant, líder de una organización
paramilitar de Haití que entre 1991 y 1994, cuando regía la dictadura
militar, reprimió a seguidores del gobierno democrático derrocado.
Este tipo de conducta alienta a Japón a ignorar el pedido de extradición
formulado por Perú del ex presidente Alberto Fujimori (1990-2000),
acusado de crímenes contra la humanidad.
Por último, Washington continúa exportando a países que cometen
violaciones de derechos humanos material que es utilizados para torturas
y otros abusos, aseguró AIUSA
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