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El
sindicato mayoritario vasco, ELA, reclamará en la negociación
colectiva de este año aumentos salariales «mínimas» del 6% para los
cerca de 300.000 trabajadores que deben renovar sus convenios. Así lo
aprobó ayer su comité nacional, que fijó las directrices que sus
representantes llevarán a las mesas de conversaciones. Para conseguir
sus objetivos, la central desarrollará un sindicalismo «agresivo» y
de «clara confrontación», como el desarrollado en los últimos años,
según anunciaron su secretario general, José Elorrieta, y el
responsable de negociación colectiva, Sebastián Andreu.
Elorrieta dejó claro que la reclamación de una subida retributiva
equivalente a la inflación de 2002 -en torno al 4%- más dos puntos será
el objetivo mínimo, y advirtió de que en los colectivos y sectores
donde se produzca discriminación salarial -«un porcentaje importantísimo»-
las demandas serán «mucho más fuertes del 6%».
En opinión del secretario general de la central nacionalista, «la
situación económica sigue dando margen reivindicativo» para esta y
otras demandas, como la reducción de la jornada laboral. En este
sentido, explicó que las subidas superiores al IPC se justifican por la
participación de los trabajadores en una parte de la mejora de la
productividad y en los beneficios empresariales.
«La gente vive de su salario y nosotros tenemos que defenderlo, en
especial cuando hay discriminación», argumentó Elorrieta, quien
sostuvo el principio de que un sindicato tiene que empezar o acabar su
trabajo «hablando de salario».
Alianzas
Sobre la colaboración con otras centrales, que ha sido objeto en
los dos últimos años de fuertes polémicas que han llevado a ELA a no
suscribir varios de los más importantes convenios sectoriales, sus
responsables precisaron que las alianzas dependen de una condición: la
fijación de unos mínimos «firmables» sin que se produzcan
deslizamientos unilaterales. Estas alianzas habrán de realizarse,
precisó Elorrieta, tras un compromiso previo «en contenidos y métodos
de trabajo», sin importar el tamaño del interlocutor.
Andreu señaló que si el comportamiento de los otros sindicatos es el
mismo que en los últimos ejercicios, ELA rehusará firmar los convenios
y llevará sus planteamientos directamente a las empresas.
Los sectores más importantes que deberán negociar sus convenios este año
son los del metal, papel, limpieza de edificios, hostelería y comercio
metal, en Guipúzcoa; construcción, sanidad privada y prefabricados, en
Vizcaya; y limpieza de edificios, derivados del cemento, comercio metal
y hostelería, en Alava.
El sindicato ELA negocia los aumentos salariales de los convenios sobre
la base de la inflación del año anterior, frente a la fórmula
predominante en el resto de España, donde se utiliza la previsión
oficial de la variación del IPC, corregida al acabar el año con la
aplicación de cláusulas de revisión. Como el incremento de los
precios durante el año pasado resultó uno de los más altos de los últimos
ejercicios, la petición salarial de este ejercicio es también una de
las más elevadas en mucho tiempo.
Patronales
Como es habitual, los dirigentes de la central nacionalista
criticaron a las patronales, tanto privadas como públicas, aunque sus
palabras carecieron de la agresividad de otras ocasiones. «Pensamos que
la patronal irá otra vez a lo mismo» y jugará a ver quién le firma
los convenios, manteniendo su política contraria a la rebaja de la
temporalidad, de supresión de las discriminaciones y la rebaja de la
jornada laboral, señaló Andreu. Por ello, advirtió, «habrá mucha
confrontación, toda la que nosotros podamos desarrollar en esta
perspectiva de ganar contenidos, ganar relación de fuerzas» y hacer de
la negociación colectiva «un instrumento de cambio».
Reivindicaciones:
Vigencia: un año.
Salario: IPC de 2002 más dos puntos.
Jornada: objetivo de 35 horas semanales.
Estabilidad: conversión de los contratos precarios en fijos y a jornada
completa.
Horas extras: supresión, con soluciones salariales.
Empleo: aplicación del contrato de relevo.
Discriminación: erradicación de las dobles escalas salariales;
equiparación salarial, y plena igualdad de derechos.
Subcontratas: rechazo de la segregación de áreas que impliquen
subcontratación y equiparación de las condiciones de trabajo.
Salud laboral: erradicación de los riesgos con medidas de prevención.
Fondos de pensiones: mejora de la redistribución de la riqueza.
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