|
En
el ejercicio de 2001 el negocio del servicio de asistencia en tierras a
aviones, mercancías y pasajeros, el handling, movió en nuestro país
600 millones de euros, de los cuales 481 millones correspondieron al
Grupo Iberia. Estas cifras, que no parecen demasiado abultadas si las
comparamos con los más de 26.798 millones de euros que, según las
previsiones, el sector moverá en el año 2010, han hecho que los
grandes aeropuertos europeos, las principales constructoras y las compañías
aéreas Spanair y Air Europa vayan tomando posiciones para hacerse con
una parte del negocio que, hasta ahora, ha estado en manos de Iberia.
El
panorama dará un giro completo a partir del próximo mes de marzo.
Fecha en la que, con toda probabilidad, el ente público AENA,
dependiente del ministerio de Fomento, hará públicos los pliegos de
condiciones que recogen las bases del concurso público para realizar las
labores de handling (facturación, equipajes y carga, limpieza de aviones, mantenimiento y abastecimiento de
combustible) en los 47 aeropuertos nacionales. No obstante, esta fecha
tampoco es definitiva. El inicio del proceso está pendiente de que se
firme el convenio colectivo marco, circunstancia que ya había pospuesto
su puesta en marcha el pasado mes de noviembre. Pero éste no es el
primer retraso, en otoño de 2000, la falta de acuerdo obligó a
prorrogar las condiciones de la licitación que dejaba el servicio, de
nuevo, en manos de Iberia. Una situación que puede complicarse aún más
ya que, en caso de que no se alcance una solución de consenso, los
pliegos empezarán a caducar.
De momento, continúan las negociaciones, sin demasiado optimismo, entre
la patronal del sector –Iberia, Ineuropa, Eurohandling y Loager– y
los sindicatos UGT y CC.OO., que representan a los más de 11.000
trabajadores del sector. El objetivo: alcanzar un acuerdo de mínimos en
torno a los salarios y condiciones laborales (duración de la jornada o
el sistema de progresiones) a causa de las diferencias que existen entre
los trabajadores de las diferentes empresas que se destaparon con la fórmula
de la subrogación. Estos requisitos que, según ambos sindicatos deben
acordarse forzosamente antes de que los concursos sean convocados, son
los principales escollos de una negociación que, por el momento, no
avanza.
La subrogación, la fórmula que se diseñó para que los trabajadores
de la empresa que pierde la licencia — en este caso Iberia– pasasen
a formar parte de plantilla de la compañía que se queda con el
servicio, ha tenido un escaso éxito. Fue recurrida por los propios
empleados, unos 2.000, a los que la Justicia dio la razón y terminó
reintegrando a la plantilla de Iberia. Esta decisión retrasó el
objetivo de la medida inicial: fomentar la competencia en los 11
aeropuertos que en los que inicialmente se ensayó la apertura. De hecho
fue esta cuestión la que obligó a prorrogar, en otoño de 2000, hasta
ahora el acuerdo actualmente en vigor. Motivo por el cual la firma del
convenio marco, que tendrá rango de ley y por lo tanto no podrá ser
declarado nulo por los jueces, es indispensable para el avance de la
liberalización.
Los pliegos de condiciones
No obstante, según AENA, los pliegos de condiciones, cuya publicación
abrirá el proceso de licitación, están preparados a la espera de que
se alcance un acuerdo definitivo. Además de la fecha de inicio, son
varias las cuestiones que aún están en el aire –como el método de
adjudicación– y de cuya elección depende que la principal compañía
aérea de nuestro país salga más o menos favorecida. Un hecho al que
se suma la difícil situación que atraviesan las relaciones entre el
ministro de Fomento, Francisco Álvarez Cascos, con la compañía aérea
y que podría dificultar sus posibilidades.
Aunque los detalles del concurso aún no se han hecho públicos, son dos
las hipótesis que se manejan. La primera de ellas prevé convocar
concursos diferenciados en los 15 mayores aeropuertos, esto es, aquellos
que reciben más de 2 millones de pasajeros al año y en los que se podrá
otorgar hasta un máximo de tres licencias en cada uno. Este es el caso
del aeropuerto madrileño de Barajas y de El Prat en Barcelona. AENA
estudia también la posibilidad de conceder una segunda licencia para
carga en el de Vitoria, que ha superado las 25.000 toneladas.
Y los 32 aeródromos restantes, en los que actualmente sólo hay un único
operador: Iberia, se organizará una única oferta en la que se
presentará una propuesta por cada uno de los aeropuertos a los que se
opta.
En el documento se incluye también el servicio de asistencia en tierra
para pasajeros en los aeropuertos actualmente construcción o en
proyecto como los de Burgos, Huesca, Albacete, Son Bonet, Ceuta y La
Rioja.
Estas circunstancias coinciden, además, con el hecho de que expiran
varias de las licencias en manos de las compañías Eurohandling e
Iberhandling (ambas en manos del consorcio Air Europa y FCC) y de
Ineuropa (Grupo Acciona) que podrían licitarse de manear conjunta con
los servicios que actualmente son prestados por Iberia. La primera de
las concesiones que caduca es la segunda licencia del aeropuerto de Las
Palmas ahora responsabilidad de FCC y Air Europa. Todas deberán cambiar
de manos entre noviembre de 2003 y junio de 2006, lapso en el que
caducarán todos acuerdos actualmente en vigor.
Nuevos jugadores
Dado lo apetecible del sector, se espera que además de las
constructoras que ya están en el negocio FCC y Acciona, traten de
subirse al carro también Ferrovial, ACS, Dragados, OHL, Sacyr.
Un panorama que se complica aún más tras la ruptura que Fomento de
Construcciones y Contratas escenificó el pasado mes de diciembre con la
creación de Flightcare. Una marca que aglutinará el área de negocio
handling y que, en la práctica, rompe el acuerdo entre FCC y Air
Europa. No es el primer intento de la constructora en este sentido. A
principios de 2000 ya había intentado comprar a Air Europa su parte en
Eurohandling cuando, debido a su posible fusión con Iberia, debía
deshacerse de algunas licencias para no incurrir en una situación de
posición dominante. No obstante, FCC ha asegurado que respetará los
acuerdos que vinculan a ambas compañías y que únicamente cuando éstos
hayan concluido, dará por finalizada la relación. Uno más en liza.
Por su parte, AECA, la patronal que agrupa a todas las líneas aéreas
salvo a Iberia, ha hecho llegar al ente público su deseo de que prime
la experiencia y el conocimiento del negocio en los pliegos del concurso
para tratar de parar los pies contener a los que consideran invasores
financieros ajenos al sector. Una posibilidad que no cuenta con
demasiadas opciones ya que AENA desea una puja lo más abierta posible.
Pero la principal línea aérea nacional ha dado ya algunos pasos para
tratar de fortalecer sus opciones. Iberia en el plan director para el
período 2003-2005 ha definido una nueva estructura para la compañía
que se organizará como un grupo en el que una de las filiales será la
de servicios aeroportuarios. Opciones que han quedado debilitadas por la
propuesta de AENA de sancionarla por ‘las graves deficiencias en la
prestación de los servicios de asistencia en tierra a lo largo de
diversos días del mes de agosto y septiembre’. El ente público ha
abierto dos expedientes “por la falta de previsión y organización
de Iberia”, que podrían costarle una penalización de hasta 2.404
euros por cada uno de ellos
|