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El Fuel
ha llegado también a El Portal
Desde hace dos semanas, el 85% de las
noticias que recoge Actualidad1a3, el DIARIO EN WEB DE EL PORTAL, están
directamente relacionadas con la catástrofe del Prestige.
El diario Actualidad1a3,
que patrocinado por KÄRCHER inició recientemente su nueva andadura de
servicio informativo sectorial sirviendo de recopilatorio informativo de
la actualidad sobre la limpieza en general, está cada vez más
contaminado por las noticias sobre el Fuel. Y no es para menos. La catástrofe
anunciada y mal ocultada ensucia ya desde Portugal hasta el País Vasco,
y los “cuatro Hilitos” de fuel que se escapan entre las rendijas del
sumergido petrolero son de pronto dos nuevas enormes manchas que desde
hacía días nos ocultaban.
La limpieza de éste contaminante no resulta fácil,
circunstancia notablemente agravada por la demora de veinte larguísimos
días en la dotación de medios, aún así del todo insuficientes, con
que tarde y mal ha reaccionado la Administración, forzada por la opinión
publica y el ejemplo de los voluntarios que sí estuvieron a pié de
playa desde el primer momento. El patetismo de las imágenes de cientos
de pequeñas embarcaciones desde donde los hombres de la mar limpian con
sus manos las amenazadoras manchas arriesgando en el empeño la
embarcación que es su sustento y su vida, son sin duda un orgullo para
un país cuyas autoridades se han limitado a dar curso “burrocrático”
al problema, seguramente agravado por las erráticas decisiones
que precedieron al hundimiento del navío.
Es de reconocer lo mucho y rápido que se han movido
fuera de nuestras fronteras exigiendo a otros que se agilicen para lo
sucesivo las medidas que seguramente evitarán un porcentaje de éstos
problemas, aunque de puertas para dentro el esfuerzo se ha destinado a
ocultar la verdad hasta que la magnitud de un problema que ellos sí
conocían y los demás sospechábamos les ha hecho finalmente
reconocerlo, explotando así en sus manos la evidencia de su propia
ineptitud.
Hacemos llegar desde aquí nuestra simpatía,
agradecimiento, admiración y solidaridad hacia todas esas personas anónimas
que todos hemos visto durante los veinte primeros días tras la
catástrofe limpiando el crudo en las playas sin medida alguna de
protección y a esos marineros pescando porquería a mano, y con las
mismas redes con las que ayer cosechaban la vitalidad de tan prolífico
mar. Limpiadores ocasionales y voluntarios menos blancos que buscan bajo
la densa capa negra lo que fechas antes era un entrañable vergel del
mar y un modo y forma de vida.
Nuestro tirón de orejas a los políticos, que no han estado a
la altura de las circunstancias, provocando que más de 15.000 personas
de aquí y allá hayan visto la necesidad de acercase a echar una mano
para salvar de cualquier forma un patrimonio de todos. Esperamos y
exigimos dimisiones al más alto nivel. Y que se les ponga a limpiarlo a
ellos con sus manos, a modo de justo castigo a su patente desidia ante
tamaña calamidad. Con traje y corbata. Ésta semana que se cumple un
nuevo aniversario de la constitución (24 ya) bueno parece insistir en
la paradójica inconstitucionalidad, prevaricación y corporativismo que
implican el hecho de que el colectivo político nos pueda mentir
impunemente, diferenciándose así en su exclusivo beneficio del resto
de los españoles a los que debieran ser iguales. Y a veces -casi
siempre-, en perjuicio de todos.
Tras las experiencias del Exon o del Casón, al menos alguna
medida de prevención de riesgos debiera haber estado prevista, así
como también medios razonables y la coordinación necesaria. Los
Japoneses, con un caso similar ésta misma semana, han tardado menos de
24 horas en contar con una docena de barcos aspirando y con 500
limpiadores equipados a pié de playa.
Seguramente con la verdad la catástrofe hubiese sido
menor. Y verdad es que no es mas limpio el que mas limpia, sino el
que menos ensucia; que uno limpia tanto más eficazmente cuando conoce
la naturaleza de los residuos que retira, cuando conoce la extensión de
la suciedad, cuando cuenta con los medios adecuados para recogerla y
cuando se gestiona adecuadamente el esfuerzo de quienes desarrollan la
labor. No acertaron ni una. Lamentablemente.
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