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La Delegación de Cultura ha asumido finalmente el
proyecto de limpieza de las fachadas de la Catedral de Málaga, y se hace
con el control de la obra. Después de dilatar la decisión durante varios
meses y de que el Obispado se gastara 12.000 euros (dos millones de
pesetas) en los estudios de la piedra, encargados a una empresa privada,
será finalmente un organismo público, el Instituto Andaluz de
Patrimonio, el que realice los estudios previos necesarios para poder
realizar las obras.
Esta fue precisamente una de las exigencias planteadas desde la Delegación
de Cultura cuando el mes pasado se realizó una prueba de limpieza de las
fachadas que no convenció a los miembros de la comisión de patrimonio.
Ahora, el Instituto Andaluz de Patrimonio realizará las pruebas
necesarias para proceder a la limpieza de fachadas, tal como exigió la
Delegación de Cultura, e incluso marcará las directrices de la
intervención, exigencias que el Obispado ha aceptado.
Menos agresiva
Los técnicos de la delegación y los miembros de la Comisión
Provincial de Patrimonio encuentran que la técnica de limpieza prevista,
con agua a presión y productos abrasivos, puede resultar «muy agresiva».
En otros casos resulta prácticamente innecesaria, ya que «la fachada no
es uniforme, en algunas zonas hay un problema grave por la acumulación de
excrementos, suciedad y contaminación, y en otras sólo hay que limpiar
el polvo», señaló uno de los miembros de la comisión. Por esto, y
antes de comenzar las obras, se ha pedido la intervención del Instituto
Andaluz de Patrimonio, que deberá analizar el estado de la piedra y
proponer los sistemas de limpieza. Cuando esté este estudio ya se podrán
iniciar las obras, que el Ministerio de Fomento adjudicará en breve.
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