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El dueño del 20% de la compañía afirma que «se está
ganando mucho dinero y se desea ganar más a costa de despedir granadinos»
«Acredito
y juro por mi honor que en Ecoclinic-Athisa hay más personas acosadas,
especialmente en el área financiera», ha declarado José Luis Alarcón,
propietario del 20% de las acciones y director general de la empresa hasta
hace apenas unos meses. Alarcón, que declaró en favor de María del
Carmen Castillo, a la que un juez consideró víctima de un acoso laboral,
afirma que no revela la identidad de los otros trabajadores que padecen
persecución por parte de sus jefes para evitarles más problemas.
El socio minoritario de Ecoclinic-Athisa, pariente lejano de María del
Carmen Castillo, afirma que apoyó su versión en el juicio «porque quise
proteger a una persona que realmente estaba acosada». Y precisa de
inmediato que «advertí a la parte catalana de que el señor Sancho
estaba haciendo sufrir a mucha gente y sus modos dejaban mucho que desear,
pero se me dijo que era muy joven y de ahí su actitud». Sancho, el
director administrativo, es el hombre de confianza de la nueva compañía,
dependiente de Cespa, a la que Alarcón vendió en 1998 el 80% de
las acciones de una empresa dedicada a la limpieza hospitalaria y la gestión
de residuos clínicos.
En un anexo del contrato se establecía que los propietarios de la mayoría
del capital habrían de consensuar con los minoritarios las decisiones que
pudieran afectar a las once personas que conformaban la estructura
directiva de la empresa matriz. De esas personas, apunta Alarcón, «ya sólo
quedan cuatro, y tres de ellas amenazadas de despido». «Al final
-abunda- parece que sólo puede quedar uno, José Aguilera, el actual
director, que se ha catalanizado ».
Un millón diario
Alarcón entiende que Ecoclinic-Athisa «está ganando mucho
dinero, está ganando un millón de pesetas diario, y los despidos no
tienen ninguna procedencia». «Me pregunto -insiste- si no he sido
realmente engañado, si merezco este pago, que despidan al 80% de la gente
que me acompañó e hizo grande la empresa, después de convertir en líder
nacional lo que era una empresa local».
Tras la compra por parte de Cespa, el antiguo propietarios se mantuvo
durante cuatro años como director general de Ecoclinic-Athisa que
-apunta- creció y se implantó en distintas comunidades autónomas, hasta
el punto de que en la actualidad es líder nacional, presta servicios
exclusivos en Andalucía, Extremadura y Castilla la Mancha, copa la mitad
del mercado en Cataluña y Madrid y mantiene un importante volumen de
negocio en Valencia y Tenerife.
El socio minoritario puntualiza que, cuando firmó el protocolo con el
director de Cespa (también despedido en la actualidad), logró que se
aceptara su exigencia de que «la central permaneciera aquí, en Granada,
de que cotice aquí y aquí se queden los beneficios económicos que
correspondan». Si ahora denuncia la situación, dice, es porque «al
hacerlo público quizá logre salvar tres o cuatro puestos de trabajo...
se está ganando mucho dinero y se desea ganar más a costa de despedir
granadinos».
IDEAL contactó ayer con el actual director de Athisa, que ha preferido
esperar para ofrecer su versión sobre el asunto.
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