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Artículo publicado el 18/11/02 en el nº 91 de Titulares1a3.
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Una
plaga que vino del mar. Diario de Cádiz,
17/11/02 |
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CÁDIZ.
Termitas, polillas y los hongos de pudrición parda son los xilófagos que
más afectan a las vigas de Cádiz. La presencia de las primeras pueden
ser ignoradas durante años; habitan en el subsuelo y van subiendo por los
muros para buscar el alimento. Sólo pequeños orificios en las vigas, por
donde se evacuan los excrementos, delatan la presencia de estos insectos,
los más dañinos, que llegan a vaciar literalmente las piezas de madera. José
Luis Suárez Cantero, arquitecto de la Oficina de Rehabilitación de la
Junta, tiene su propia teoría sobre la procedencia de estos indeseables
xilófagos: vinieron en unos barcos procedentes de América, cargados con
maderas, a principios del siglo XIX. Esta hipótesis podría explicar, por
ejemplo, porqué las termitas están más extendidas por la zona de la
Alameda. Es
difícil calcular cuántas casas hospedan a estos, precisamente por su
forma de 'trabajar', en la oscuridad. Incluso en las rehabilitaciones se
retiran las vigas en mal estado sin pararse a comprobar si han sido
afectadas por este mal. Sin embargo, lo que sí se sabe es que es uno de
los xilófagos más comunes en la ciudad. Las
termes viven en colonias. El nido lo forman en el subsuelo, desde el que
efectúan galerías subterráneas, a través de los muros e incluso aéreas
hasta llegar a la madera. Para que la plaga pueda subsistir, las vigas
deben tener cierto grado de humedad, aunque las termitas también emplean
sus trucos: estacionalmente, pueden llegar a mantener la madera en óptimas
condiciones (para ellas) arrastrando barro desde el subsuelo. Las
termitas siempre van hacia arriba desde el subsuelo y, cuando atacan a un
edificio, lo hacen en forma piramidal. Para
combatirlas, no basta con actuar sobre las maderas, a las que se aplican
inyecciones de insecticida: también hay que tratar el terreno situado
junto a los muros y colocar barreras horizontales en estas paredes. con
respecto a las polillas, prefieren las maderas parcialmente secas (con un
contenido de humedad inferior al 18 por ciento). Las galerías que excavan
en la madera son de sección circular de 1 a 1,5 milímetros de diámetro,
y están llenas de un serrín finísimo. Por
último, los hongos de pudrición parda o destructiva consiguen disgregar
la madera en trozos cúbicos, y el resultado son unas vigas sin
resistencia a ningún tipo de esfuerzo. Para evitarlos o destruirlos, hay
que mantener las vigas con un nivel de humedad inferior al quince por
ciento. En
general, la supresión de filtraciones de agua y la eliminación de
humedades mediante las barreras de impermeabilización en l a zona
inferior de los muros son los tratamientos empleados para acabar con los
xilófagos. La humedad es el mayor enemigo de la madera, porque es el
factor que permite que se desarrollen sus devoradores más dañinos; lo
recomendable es que los niveles de humedad no superen el 16 o el 18 por
ciento. |