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Artículo publicado el 18/11/02 en el nº 91 de Titulares1a3.
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La condición de 'sin papeles' de muchas empleadas del hogar
sirve de excusa a las familias para no regularizar su situación El
Progreso Digital, 11/11/2002
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Consuelo es una de esas seiscientas mujeres extranjeras que
trabaja como empleada de hogar en Lugo, aunque en su caso sin un contrato
laboral ni el consiguiente alta en la Seguridad Social. En su caso, la razón
está clara: no tiene papeles. Esta mujer dejó a sus tres hijos en Colombia hace año y
medio para forjarse un futuro mejor en Europa para ella y, por supuesto,
para su familia. "En Colombia se subsiste pero no se vive",
lamenta, por lo que, tras conseguir prestado el dinero suficiente
"para el pasaje y para enseñar en la aduana", no se lo pensó
dos veces y partió rumbo a España, en donde no tenía absolutamente ningún
vínculo familiar ni de amistad. "Pero entonces todavía uno podía
conseguirse una carta de invitación", explica. Tras pasar por Madrid y Burgos recaló en Lugo,
"porque me dijeron que aquí era más fácil conseguir trabajo". Consuelo realizó abandonó los estudios en segundo de
Bachillerato —en España, cuarto de ESO— "y eso prácticamente no
es nada", reconoce, por lo que los trabajos realizados en Colombia
siempre fueron en almacenes o supermercados y en el servicio doméstico. A Lugo llegó dispuesta a aceptar cualquier empleo
"digno" aunque, consciente de su condición de sin papeles,
siempre tuvo claro que el servicio doméstico era una de sus escasas
opciones. "Siempre es lo mismo cuando pides trabajo —explica
Consuelo—. ¿Papeles? No, soy recién llegada. Entonces nada". UNA EXCUSA. Sin embargo, esta trabajadora colombiana
asegura que la situación irregular de muchos inmigrantes es, muchas
veces, sólo una excusa para las familias para no contratarlos. "Mucha gente dice que le gusta tener asegurados a los
trabajadores y que si no tienen papeles no lo pueden hacer pero yo creo
que hay mucho cuento y que si los tuviéramos tampoco lo harían",
explica Consuelo, que, gracias a su empeño y a la buena voluntad de
algunos lucenses, casi siempre pudo ganarse la vida. Primero trabajó de cocinera y camarera en un restaurante
que dejó a los tres meses "porque las condiciones no eran muy buenas
y el jefe era muy exigente" pero, gracias a la ayuda de una amiga, no
tardó en emplearse en una casa que tampoco tardó en abandonar, aunque,
esta vez, en contra de su voluntad. "Me habían dicho que me iban a hacer los papeles pero
un día me dio la migraña y no pude ir y se acabó", explica. Consuelo trabajaba seis horas diarias de lunes a sábado y
tan sólo cobraba 300 euros pero estaba contenta "porque lo que
importa es el trato para con uno". Y es que el acento que delata a esta joven colombiana
incluso por teléfono le ha cerrado ya más de una vez la puerta de un
trabajo. Ahora Consuelo tiene un empleo muy similar al anterior y
busca otro para compaginar por la mañana. "Me ofrecían limpiar tres
plantas por 180 euros, pero no tengo tanta necesidad como para regalar así
mi tiempo", explica. Pese a todo, a Consuelo no le flaquea esa fuerza con la que
encara la vida y aunque no ve ninguna posibilidad de poder regularizar su
situación a corto plazo, ni por asomo se plantea regresar a una Colombia
a todas luces muchísimo menos apetecible. "Si mi Dios no dispone
otra cosa, yo me quedo aquí", concluye. El procedimiento que se sigue para la contratación de
empleados del hogar inmigrantes es el mismo que para el resto de
solicitudes de concesión de permisos: a través del contingente anual
siempre que haya plazas para esta actividad en el cupo asignado a la
provincia. Este año, al no figurar plazas para empleados del hogar en
el contingente asignado a Lugo, el inmigrante que solicita trabajo tiene
que reunir alguno de los siguientes requisitos: ser cónyuge o hijo de
extranjero residente en España con permiso de trabajo renovado; poseer
una autorización previa de trabajo; ser hijo o nieto de español de
origen, y tener a su cargo ascendientes o descendientes españoles. Si el extranjero se encuentra en alguno de estos casos y
quiere venir a trabajar a España puede solicitar un visado de residencia
en la embajada española de su país, donde deberá presentar la
documentación que acredite su situación y un precontrato, aunque esto último
no es habitual porque requiere un contacto previo. Si el inmigrante está en España y reúne las condiciones
citadas, las personas interesadas en su contratación tienen que presentar
en la oficina de Extranjeros la documentación necesaria: los permisos de
trabajo, de residencia y de visado del inmigrante. En lo que va de año se concedieron 47 permisos de trabajo
a inmigrantes para servicio doméstico |