|
|
Artículo "ESPECIAL: EL AIRE ACONDICIONADO PUEDE SER UNA FUENTE DE PROBLEMAS PARA LA SALUD'' publicado el 30/09/02 en el nº 84 de Titulares1a3.
|
N-Esta semana: ESPECIAL: EL AIRE ACONDICIONADO PUEDE SER UNA FUENTE DE PROBLEMAS PARA LA SALUD |
|
|
|
|
||
|
ESPECIAL:
EL AIRE ACONDICIONADO PUEDE SER UNA FUENTE DE PROBLEMAS PARA LA SALUD DEL
WEB www.estrucplan.com.ar El aire acondicionado controla las características y propiedades del aire: temperatura, la humedad, la velocidad de circulación del aire, y la limpieza del mismo. Esta última incluye los niveles de polvo, olores, y otros contaminantes. Los
sistemas de aire acondicionado integral benefician a los ocupantes de un
espacio en tres formas diferenciadas: mantenimiento del 'bienestar térmico',
provisión de aire fresco (a través de los sistemas de ventilación), y
eliminación de contaminantes del aire (en particular, del olor
corporal). Gozar
de una buena temperatura La
percepción por parte de una persona de un 'bienestar térmico' depende
de factores tan variados como la temperatura del aire, la velocidad de
circulación del mismo, la temperatura del suelo, la humedad, la
vestimenta personal, la actividad física a realizar por parte de una
persona, la forma de penetración de la luz solar, etc. Pero entre todos
estos elementos, hay tres que son los más importantes: la temperatura
media del aire, la temperatura media del entorno y la velocidad de
circulación del aire. Sobre
la temperatura del aire, lo primero que hay que resaltar es que existe
una temperatura idónea 'científicamente comprobada' como tal.
Normalmente, el personal de la mayoría de las oficinas se siente a
gusto cuando la temperatura oscila alrededor de los 23ºC, y por tanto, la mayoría de los
sistemas de aire acondicionado integrales están preparados para
mantener temperaturas entre los 20ºC
y los 26ºC. La
velocidad de circulación del aire se deja sentir en múltiples formas
(por ejemplo, como una corriente de aire que puede o no ser molesta).
Una norma de sentido común indica que la velocidad de circulación del
aire debe ser suficiente como para prevenir la posibilidad de formación
de 'puntos muertos locales' en alguna área del entorno a acondicionar.
Es decir, que no existan focos localizados donde los olores se estanquen
o sean superiores al resto. Otro
factor a tener en cuenta es la humedad. En el caso de las personas cuyo
trabajo no requiera un esfuerzo físico mantenido (caso normal de las
oficinas), los efectos de la humedad no serán muy apreciables. Una alta
humedad generalmente provoca una mayor sensación de calor, lo cual
puede compensarse reduciendo un poco la temperatura. En aquellos casos
en que la temperatura del aire es alta, o cuando la persona está
realizando una actividad física considerable, la influencia de la
humedad es muy apreciable. Generalmente,
las personas toleran una baja humedad sin efectos adversos; aunque si la
humedad se encuentra muy por debajo de lo normal, se pueden producir
casos de sensación de sequedad en los ojos, la nariz y la garganta.
Esta sensación se resuelve inmediatamente cuando se retorna a una
humedad normal Medidas
de prevención Los
"agentes contaminantes" y el aire acondicionado: Siempre
se tiende a pensar que los contaminantes proceden del exterior del
edificio, pero realmente se pueden generar tanto por fuentes interiores
como exteriores. Ejemplos de fuentes contaminantes interiores pueden ser
las actividades de mantenimiento; las actividades de desinfección,
desinsectación o desratización; las actividades de limpieza; la
remodelación o renovación de equipos o mobiliario; e incluso las
propias actividades de los ocupantes (contaminantes generados por las
fotocopiadoras, impresoras, etc.; humo de tabaco...). Algunas de las
categorías esenciales de agentes contaminantes pueden ser: Contaminantes
biológicos: Concentraciones
excesivas de bacterias, virus, hongos, ácaros del polvo, escamas
animales, polen... Estos contaminantes pueden ser producto de un
mantenimiento inadecuado, o de una limpieza poco eficaz, o de fugas en
las canalizaciones de agua, o de un mal control de la humedad, o de la
condensación, etc. También pueden ser transportados al interior; ya
sea por infiltración, o por medio de los ocupantes, o por el aire de
ventilación. Las respuestas a estos agentes causan síntomas de
alergia, e incluso juegan un papel importante a la hora de desencadenar
episodios de asma. Contaminantes
químicos: Incluyen
agentes como el humo del tabaco, las emisiones generadas por productos
usados en el edificio (como por ejemplo el material de oficina, el
mobiliario, las coberturas de suelos y paredes, los productos de
limpieza, los consumibles, etc), las fugas accidentales de productos químicos
(como el monóxido de carbono y el dióxido de nitrógeno, ambos
productos de combustión). Partículas: Efectos
de los agentes contaminantes Existe una gran variedad de factores que tienen
influencia sobre la forma en que los ocupantes de un edificio se verán
afectados por los agentes contaminantes. Algunos contaminantes, como el
radón, amenazan la salud si se mantiene la exposición a altos niveles
de dicha sustancia durante prolongados periodos de tiempo. En el caso
del radón, esta exposición se concreta en un serio riesgo de cáncer
de pulmón, por ejemplo. Otros contaminantes -como por ejemplo pueda ser
el monóxido de carbono- pueden causar la muerte en pocos minutos si la
concentración es elevada. Ciertos
contaminantes pueden causar problemas de salud tanto a largo como a
corto plazo; el ejemplo clásico es el del tabaco, que puede causar cáncer
de pulmón a largo plazo, e irritación y problemas respiratorios a
corto plazo. Un
caso espectacular: la legionella Esta enfermedad está caracterizada por una
neumonía debida a la infección de dicha bacteria. La enfermedad es
potencialmente mortal, especialmente cuando ataca a personas ancianas, a
niños, o a personas cuyo sistema inmunológico está reducido (por
efecto de otra infección, o del consumo de drogas o medicamentos,
etc...). Con todo, el índice de desencadenamiento de la infección es
bajo. Los síntomas incluyen la aparición brusca de fiebres altas, tos
seca, escalofríos, dolor de cabeza, y dolor muscular. Si
las condiciones son apropiadas, la bacteria de la legionella crece rápidamente
en los sistemas de aire acondicionado, baños, algunos sistemas de agua
caliente, etc. En el caso de infección de legionella por medio de los
sistemas de aire acondicionado, se suele producir desde una torre de
refrigeración hasta una zona habitada. Esto ocurre generalmente cuando
las entradas de aire fresco han sido defectuosamente colocadas con
respecto a la zona de salida de la torre de refrigeración; y/o también
cuando el aire procedente de una torre de refrigeración contaminada
alcanza una toma de aire fresco. El
control de la legionella es relativamente simple: en el caso del agua
caliente, la temperatura del agua caliente debe ser lo suficientemente
alta como para eliminar la bacteria (cosa que realizan los calentadores
normales); y en aquellos otros sitios o equipos que almacenen agua (como
las torres de refrigeración) se debe realizar un mantenimiento periódico
de limpieza y descontaminación. ·
Cómo mejorar la calidad del aire en el puesto de trabajo ·
Cumplimiento de la normativa sobre el uso del tabaco. ·
Cumplimiento de la normativa sobre almacenamiento y uso de
productos contaminantes. ·
Cumplimiento de la normativa sobre limpieza del área habitada. ·
Cumplimiento de la normativa sobre mantenimiento de los equipos de
aire acondicionado. ·
Eliminación adecuada y rápida de los desechos y basuras. ·
Almacenamiento adecuado de alimentos. Distribución adecuada del personal, del
mobiliario y del material de trabajo; con relación a los sistemas de
circulación del aire, control de la temperatura, y eliminación de
contaminantes. En este sentido, se deben seguir las directrices de
funcionamiento y diseño de dichos sistemas, tanto a la hora de la
distribución inicial como a la hora de posibles subsiguientes
redistribuciones. La creación de nuevos despachos, la acotación de áreas,
etc. ... debe tener siempre en cuenta estas directrices.
Autor: Agustín Tirado |
||