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Artículo "El aire limpio cotizará en bolsa" publicado el 22/07/02 en el nº 75 de Titulares1a3.

1El Artículo de la semana:

Esta semana: El aire limpio cotizará en bolsa

 

  Recopilación de artículos e informaciones de su interés.

 

El aire limpio cotizará en bolsa

Una directiva de la UE regulará el comercio de la contaminación por C02 entre empresas. Unas 5.000 empresas de cinco sectores podrán comprar los cupos de emisión a partir del 2005

La Vanguardia - 21/07/2002 ANTONIO CERRILLO Barcelona

 

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Las térmicas se encuentran entre los sectores industriales afectados por la nueva directiva en preparación


Muy pronto, el aire limpio cotizará en bolsa. Unas 5.000 empresas europeas podrán comprar y vender los derechos de contaminación que no hayan hecho valer. La UE prepara una directiva para regular el comercio de las emisiones a la atmósfera del dióxido de carbono (CO2), el principal gas de efecto invernadero, con la idea de que entre en vigor el año 2005.


El sistema permitirá a las empresas comprar los derechos de emisión de gases a otras firmas que no hayan agotado su cupo. Así, una empresa que tenga una licencia para emitir gases hasta un nivel 10 pero sólo haya cubierto su cupo hasta 8, podrá vender el "derecho a contaminar" a otra compañía que necesite adquirirlo por haber rebasado el listón asignado. La iniciativa se enmarca en la estrategia de lucha contra el cambio climático del protocolo de Kioto, que incluye el comercio de contaminación como un mecanismo complementario para reducir los gases de invernadero.


La UE experimentará este mercado de emisiones de CO2 para comprobar si puede extenderlo a los demás gases invernadero. Como primer paso, los estados deberán asignar el límite máximo de polución a las empresas afectadas (en su licencia ambiental) y concederá unas autorizaciones que "se podrán comercializar en toda Europa", según explicó Peter Vis, responsable del área de cambio climático, en un seminario del Departament de Medi Ambient.


La medida afectará a cinco sectores (generación de energía eléctrica, refinería de petróleo, siderurgia, industrias minerales y papeleras), que aportan el 43% de las emisiones de CO2 en Europa con 5.000 empresas. No se ha incluido a la industria química porque el CO2 no es su gas más representativo y para no complicar las cosas -habría que dar autorizaciones a 34.000 instalaciones-.

 
"Los derechos de emisión podrán incluso cotizar en la bolsa. Pero también se aceptarán iniciativas de ONG que quieran comprarlos para retirarlos del mercado", explica Flavia Rosembuj, abogada experta en la materia, quien ve necesario aplicar un plan estatal. La introducción en EE.UU. de un mercado de estos derechos redujo drásticamente la polución por dióxido de azufre, destaca Flavia Rosembuj, convencida de que cuanto más caros sean los cupos, más se forzará la reducción de contaminación.

 
Antoni Llardén, director corporativo de Tecnología y Medio Ambiente de Gas Natural, plantea varios interrogantes ante la nueva situación; por ejemplo, cómo será la asignación inicial de cupos. También juzga necesario "un reparto equitativo de emisiones entre los sectores y aplicar criterios comunes entre los estados miembros para no afectar la competitividad y la liberalización". Antoni Llardén, que destaca las ventajas ambientales del gas natural, cree necesario que se debe posponer la entrada en vigor de la directiva para que las empresas puedan prepararse mejor. En cualquier caso, el comercio de la contaminación es una fórmula polémica y con detractores. La clave para reducir los gases invernadero debe ser el uso de combustibles y tecnologías limpias, pero los más activos defensores de las reglas del mercado creen que éste puede contribuir a resolver el problema. Las empresas forzadas a comprar los cupos resultarían penalizadas al tener que hacer este desembolso -e impulsadas a corregir la polución-, mientras que las que lo vendieran verían recompensada así su actitud "virtuosa". ¿Una consecuencia indeseable? Que a algunas empresas les salga más a cuenta seguir pagando por contaminar que atajar el problema. Resulta fundamental, pues, saber cuánto costará la tonelada de CO2. Si es cara, seguro que respiraremos mejor. El aire limpio no tiene precio