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El aire limpio
cotizará en bolsa
Una
directiva de la UE regulará el comercio de la contaminación por C02
entre empresas. Unas 5.000 empresas de cinco sectores podrán comprar
los cupos de emisión a partir del 2005
La Vanguardia - 21/07/2002 ANTONIO CERRILLO Barcelona
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Las térmicas se encuentran entre los sectores industriales
afectados por la nueva directiva en preparación
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Muy pronto, el aire limpio cotizará en bolsa. Unas 5.000 empresas
europeas podrán comprar y vender los derechos de contaminación que no
hayan hecho valer. La UE prepara una directiva para regular el comercio
de las emisiones a la atmósfera del dióxido de carbono (CO2), el
principal gas de efecto invernadero, con la idea de que entre en vigor
el año 2005.
El sistema permitirá a las empresas comprar los derechos de emisión de
gases a otras firmas que no hayan agotado su cupo. Así, una empresa que
tenga una licencia para emitir gases hasta un nivel 10 pero sólo haya
cubierto su cupo hasta 8, podrá vender el "derecho a
contaminar" a otra compañía que necesite adquirirlo por haber
rebasado el listón asignado. La iniciativa se enmarca en la estrategia
de lucha contra el cambio climático del protocolo de Kioto, que incluye
el comercio de contaminación como un mecanismo complementario para
reducir los gases de invernadero.
La UE experimentará este mercado de emisiones de CO2 para comprobar si
puede extenderlo a los demás gases invernadero. Como primer paso, los
estados deberán asignar el límite máximo de polución a las empresas
afectadas (en su licencia ambiental) y concederá unas autorizaciones
que "se podrán comercializar en toda Europa", según explicó
Peter Vis, responsable del área de cambio climático, en un seminario
del Departament de Medi Ambient.
La medida afectará a cinco sectores (generación de energía
eléctrica, refinería de petróleo, siderurgia, industrias minerales y
papeleras), que aportan el 43% de las emisiones de CO2 en Europa con
5.000 empresas. No se ha incluido a la industria química porque el CO2
no es su gas más representativo y para no complicar las cosas -habría
que dar autorizaciones a 34.000 instalaciones-.
"Los derechos de emisión podrán incluso cotizar en la bolsa. Pero
también se aceptarán iniciativas de ONG que quieran comprarlos para
retirarlos del mercado", explica Flavia Rosembuj, abogada experta
en la materia, quien ve necesario aplicar un plan estatal. La
introducción en EE.UU. de un mercado de estos derechos redujo
drásticamente la polución por dióxido de azufre, destaca Flavia
Rosembuj, convencida de que cuanto más caros sean los cupos, más se
forzará la reducción de contaminación.
Antoni Llardén, director corporativo de Tecnología y Medio Ambiente de
Gas Natural, plantea varios interrogantes ante la nueva situación; por
ejemplo, cómo será la asignación inicial de cupos. También juzga
necesario "un reparto equitativo de emisiones entre los sectores y
aplicar criterios comunes entre los estados miembros para no afectar la
competitividad y la liberalización". Antoni Llardén, que destaca
las ventajas ambientales del gas natural, cree necesario que se debe
posponer la entrada en vigor de la directiva para que las empresas
puedan prepararse mejor. En cualquier caso, el comercio de la
contaminación es una fórmula polémica y con detractores. La clave
para reducir los gases invernadero debe ser el uso de combustibles y
tecnologías limpias, pero los más activos defensores de las reglas del
mercado creen que éste puede contribuir a resolver el problema. Las
empresas forzadas a comprar los cupos resultarían penalizadas al tener
que hacer este desembolso -e impulsadas a corregir la polución-,
mientras que las que lo vendieran verían recompensada así su actitud
"virtuosa". ¿Una consecuencia indeseable? Que a algunas
empresas les salga más a cuenta seguir pagando por contaminar que
atajar el problema. Resulta fundamental, pues, saber cuánto costará la
tonelada de CO2. Si es cara, seguro que respiraremos mejor. El aire
limpio no tiene precio
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