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Artículo "España necesita cinco incineradoras para residuos peligrosos, según Medio Ambiente" publicado el 08/07/02 en el nº 73 de Titulares1a3..
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Esta semana: España necesita cinco incineradoras para residuos peligrosos, según Medio Ambiente |
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España
necesita cinco incineradoras para residuos peligrosos, según Medio
Ambiente EL PAÍS. 01/07/02 INMACULADA G. MARDONES | Madrid
España
necesita abrir cinco nuevas incineradoras -en la actualidad sólo
funciona una, en Tarragona- para eliminar las 150.000 toneladas de
residuos peligrosos que se generan anualmente y para los que no hay
tratamiento alternativo. Así lo estima el borrador del II Plan Nacional
de Residuos Peligrosos que ha preparado Medio Ambiente. El coste de las
incineradoras, 900 millones de euros, supone el 80% de los 1.200
millones de euros en instalaciones para el tratamiento de los 14,5
millones de toneladas de residuos nocivos reciclables que se generan al
año. El
plan se encuentra todavía en fase de depuración de datos, pero el
Ministerio de Medio Ambiente confía en que dentro de unos dos meses
podrá facilitarlo a las comunidades autónomas, los sectores
industriales afectados y los agentes sociales para su discusión.
'Confiamos en tenerlo aprobado para finales de año', afirma el director
de Programas de Residuos Industriales del ministerio, Manuel Matesanz. El
número de plantas de incineración necesarias para atender la demanda
se deduce, según los autores del borrador, del volumen de residuos
clasificados como incinerables: 500.000 toneladas anuales. El consultor
ambiental Santiago Palomino, que ha colaborado en la redacción del
documento de apoyo del plan, estima que 350.000 toneladas de esos
residuos pueden ser quemadas en cementeras o in situ (en
el lugar en el que se producen). El
problema son las 150.000 restantes, que poseen unas características
diferenciales por los compuestos químicos adheridos y sólo son
susceptibles de tratamiento por incineración en instalaciones
adecuadas. Para esto, según los autores del informe, serían necesarias
cinco plantas más para todo el país. Se calcula que cada una puede
quedar unas 25.000 toneladas de residuos al año. Y, hasta el momento sólo
existe una, radicada en la población de Constantí, cerca de Tarragona. En
la actualidad, los residuos peligrosos no reciclabes que se producen en
España son exportados a terceros países o, en el caso de industrias
irresponsables, dejados en vertederos, con el consiguiente riesgo para
el medio ambiente. Soluciones
plurales La
incineración ocupa el último lugar en la jerarquía de los criterios
de gestión de residuos peligrosos (también de los que no lo son) que
establece el plan. Aunque es una práctica muy extendida en el resto de
Europa, goza de mala imagen y es muy denostada por los ecologistas en
España. Los propios expertos en el tratamiento de residuos reconocen
que se ha producido un cambio cultural profundo con relación a la
incineración. Quienes hace unos años consideraban que era la única
alternativa para gestionar determinados desechos ahora están
convencidos de que la tecnología permite utilizar otros sistemas. Carlos
Martínez Ordago, director del Instituto para la Sostenibilidad de los
Recursos (antiguo Club Español de Residuos), es uno de ellos. 'Ya no es
como hace 15 años. Hoy contamos con soluciones más plurales', afirma,
tras recalcar que hoy en día los requisitos para cualquier tipo de
incineración, tratamiento térmico o cementeras son los mismos e igual
de exigentes. Por
el momento, los industriales y gestores serios de residuos se ven
obligados a exportar a Francia o terceros países los desechos para su
combustión a un precio que oscila entre 0,24 y 1,05 euros por
kilogramo. Los que no están dispuestos a pagar esas cantidades los
arrojan directamente a vertederos. Todo
esto contrasta con el principio de disociar el binomio producción del
residuos igual a crecimiento económico y con la necesidad de reducir al
máximo los vertidos a basureros, como indicaba el V Programa de Acción
Ambiental y Desarrollo Sostenible de la Unión Europea. En su explicación
de motivos, el plan señala que la prioridad absoluta es reducir de
forma drástica la generación de residuos, prevenirlos, recuperarlos o
reciclarlos al máximo in situ y, como último recurso,
eliminarlos (la incineración). Para
poner el plan en marcha se ha hecho un intento de diagnóstico sobre el
estado de los residuos peligrosos. Los datos no son homologables. Cada
autonomía tiene un criterio diferente, normas diferentes y cierta
reticencia a ceder los datos. 'No los facilitan', apunta Martínez
Ordago, 'porque se verían obligadas a meter mano, incluso a cerrar
industrias, si se ponen firmes. Martínez
responsabiliza a la industria de no disponer de instalaciones idóneas
para el tratamiento de sus residuos. 'Nadie sale a decir ante la opinión
pública que son necesarias', cada vez que se pretende poner en marcha
una iniciativa. '¿Cree la gente que son menos
seguras que arrojar los desechos a los vertederos, como se hace ahora?'. Expertos
del sector estiman que mientras no se apliquen impuestos disuasorios a
los vertidos de residuos peligrosos en vertederos, los industriales
elegirán esta vía para librarse de ellos. Dificultades
El
director de gestión de residuos industriales de Befesa, José Núñez,
cree que las dificultades que surgen cada vez que se plantea una
instalación de separación o tratamiento de este tipo de residuos se
deben a dos factores. Una es el mal recuerdo que han dejado algunos pésimos
gestores de este tipo de materiales. Otra, el desconocimiento de la
opinión pública, susceptible por tanto de ser víctima de falsas
alarmas, sobre la peligrosidad de estas instalaciones. Así se dan casos
de que lo que un alcalde ha autorizado es prohibido por su sucesor. Núñez
propone regular por ley la participación en el proceso de decisión y
seguimiento de todos los agentes sociales, como ocurre en Francia
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