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Artículo "El urbanismo, vital en la higiene" publicado el 01/07/02 en el nº 72 de Titulares1a3.

1El Artículo de la semana:

Esta semana: El urbanismo, vital en la higiene

 

  Recopilación de artículos e informaciones de su interés.

 

 

El urbanismo, vital en la higiene
Sagrario Anaut presentó su libro sobre el reformismo social que vivió Pamplona entre 1880 y 1936
Noticias De Navarra.com, 26/06/02 CARLOS P.MARCHAL - Pamplona

A finales del siglo XIX, Pamplona era una ciudad amurallada, sin industria, con una importante presencia militar y en la que comenzaba a haber una preocupación cada vez mayor por la sanidad y la higiene. Un reformismo social que, llevado por médicos, políticos y arquitectos, contribuyó a que hoy todos podamos disfrutar de unas calles como la que tenemos. Luces y sombras de una ciudad, un libro publicado por la historiadora Sagrario Anaut, cuenta los cambios que tuvo Pamplona entre 1880 y 1936.


"A mí me ha entusiasmado la historia social de Pamplona y espero que a los que compren el libro también les entusiasme su lectura. Es un texto que puede ser leído por aquellos que aman Pamplona y quieren acercarse a su historia", explicó Anaut. El libro prueba cómo la medicina y el urbanismo fueron de la mano para mejorar la calidad de vida de todos los ciudadanos. A comienzos del siglo XX, la lucha contra los problemas de salud se basaba en cubrir las necesidades más primarias para, a continuación, consolidar la previsión social y garantizar la asistencia sanitaria.


Entre algunos personajes que se preocuparon por la sanidad destacaron el obispo de Pamplona por entonces, J. J. Úriz, o todo un médico como Agustín Lazcano. Úriz, por ejemplo, quiso mejorar las condiciones de vida de los niños expósitos para controlar su elevada mortalidad, así como facilitar el sistema de adopción.


Derribo de la muralla


Lazcano, por su parte, veía que las características morfológicas de la ciudad no favorecían la higiene: calles estrechas, edificios altos, pequeños patios sucios, sin luz y ventilación, deficiente alcantarillado, desinfección, escasa calidad y cantidad del agua, carestía de alimentos..., por lo que el médico propuso: "Todos estos males pueden evitarse consiguiendo el derribo de las fortificaciones exteriores en los glacis llamados de la Media Luna". Así, Lazcano, junto a otros arquitectos, contribuyó a lo que luego serían los ensanches.


Prevenir era la mayor preocupación de los reformistas por aquel entonces y por eso querían higienizar la ciudad y cambiar las infraestructuras. No obstante, el higienismo y el reformismo social no es algo propio de Pamplona, sino que fueron dos fenómenos que se dieron en toda Europa. En Navarra, no todo fueron facilidades a la hora de plantear todas estas mejoras. La población tenía muchas dudas ante tanto cambio y los reformadores tuvieron que dar conferencias para "convencer" a los ciudadanos de la necesidad de realizar cambios.


La primera ley estatal que contribuyó a mejorar el sistema sanitario se dio en 1904 que se dio más competencias en esta materia a los municipios. Hasta entonces, los responsables municipales sólo disponían de autoridad para actuar con la autorización del gobernador civil y del militar.


"Muchas de esas personas reformistas accedieron a los ayuntamientos y, desde dentro, pudieron incorporar muchas de sus propuestas teóricas a la ciudad que ellos tienen en mente, mas ecológica, mas saludable. Es una ciudad más liberal", destacó la historiadora. Una idea muy clara era que la gestión tenía que ser llevada a cabo por el Ayuntamiento, por las instituciones locales, aunque la responsabilidad de que todo llegara a buen término recaía en toda la sociedad.


Divulgación de las reformas


Según la propia escritora, la prensa jugó un papel importante en la divulgación de las ideas reformistas que sirvieron a todos los ciudadanos para darse cuenta de la necesidad de que se diera un cambio, "ya que recoge las principales demandas de la sociedad de por aquel entonces. Los obreros, pedían vivienda, trabajo y salud, mientras que las clases medias demandaban progreso económico, desarrollo industrial y la mejora de las condiciones de vida".


Las principales reformas que se hicieron fueron en el espacio público, en las calles, "un espacio compartido por toda la sociedad donde se contagia lo bueno y lo malo, las enfermedades, las costumbres" y en el espacio privado como la vivienda. "Los obreros estaban preocupados por quiénes, dónde y cómo se iban a construir sus casas, además de las viviendas baratas", añadió Anaut.


Por otro lado y como elemento importante están los servicios sociales que se dieron entonces, tanto públicos y privados, y que se comenzaron a gestionar como la Casa de la Misericordia y el Manicomio. En definitiva, Pamplona estuvo a la altura de la evolución del resto de ciudades del Estado y, comparando con ciudades similares (amuralladas), ha desarrollado un buen proceso de higienización que, como apuntó ayer la propia escritora, "ha ayudado a los ayuntamientos actuales a no cometer los mismos errores de aquellos tiempos y a continuar con los aciertos que también tuvieron".