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Artículo "ESPECIAL: LOS PLAGUICIDAS EN EL MEDIO LABORAL" publicado el 24/06/02 en el nº 71 de Titulares1a3.

1El Artículo de la semana:

Esta semana: ESPECIAL: LOS PLAGUICIDAS EN EL MEDIO LABORAL

 

  Recopilación de artículos e informaciones de su interés.

 

 

ESPECIAL: LOS PLAGUICIDAS EN EL MEDIO LABORAL

Del web BDN Training. Joan Pons i Porta

Según un informe elaborado conjuntamente por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), concluye que sólo un 30% de los productos comercializados en países en desarrollo cumplen las normativas de calidad lo que representa una amenaza para los seres humanos y para el medio ambiente.

Este informe sobre la problemática en países en vías de desarrollo no debe hacernos pensar que en nuestro medio este problema no existe. Si bien es cierto que en determinados aspectos se ha mejorado, en otros se actúa con total ignorancia.

Se entiende como plaguicida, cualquier producto químico empleado para combatir las plagas que dañan las cosechas o causan enfermedades. Estos productos actúan interfiriendo el ciclo vital del ser vivo causante de la plaga, produciendo su muerte.

La principal problemática de estos compuestos es su toxicidad inespecífica, que puede actuar dañinamente contra el medio ambiente y los seres vivos que puedan estar en contacto con ellos, ya sean animales que no son objeto del tratamiento plaguicida o personas.

Al hablar de la toxicidad para las personas, se debe tener en cuenta tanto las que lo manipulan de forma habitual en su trabajo, como las que puedan estar directa o indirectamente en contacto con la sustancia tóxica. Las manifestaciones de esta toxicidad en los seres humanos pueden ir desde la enfermedad hasta la muerte.

Para que el plaguicida afecte al ser humano, ha de penetrar en el organismo. Las principales vías de entrada son la piel, el aparato respiratorio y el aparato digestivo.

La vía dérmica suele ser la más frecuente. El producto puede entrar en contacto con la piel a consecuencia de salpicaduras durante la manipulación, uso de ropas contaminadas, limpieza o manipulación de equipos que contengan plaguicidas sin llevar los elementos de protección, rociamiento accidental, etc. Esta vía de entrada se ve potenciada cuando la temperatura ambiente es alta, cuando la piel está húmeda, cuando hay heridas, etc.

El plaguicida puede entrar por la vía respiratoria en las operaciones de mezcla o preparación, durante el rociamiento, al penetrar en una zona tratada antes de que el polvo se deposite o el líquido se seque, etc.

La penetración del plaguicida por la vía digestiva, por regla general, no suele ser de forma intencionada, el accidente se suele producir al consumir alimentos o bebidas contaminados, al manipular y comer alimentos con las manos contaminadas de plaguicidas, al tocarse la boca con las manos contaminadas, al fumar, etc.

Para el control de estas exposiciones existe un Protocolo de Vigilancia Sanitaria editado por el Ministerio de Sanidad y Consumo, como consecuencia del trabajo desarrollado por Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud. Este protocolo sirve para realizar una valoración del efecto biológico causado por la exposición a plaguicidas.

El protocolo se ha diseñado pensando en aquellos trabajadores que, de una forma reiterada, están en contacto con el plaguicida. Su objetivo es prevenir las lesiones en el organismo, pero no hay que olvidar que para aplicar una correcta política preventiva hay que actuar desde otros frentes, los cuales se comentan a continuación de manera resumida.

- Es necesario que todos los productos estén envasados y etiquetados de acuerdo con la normativa vigente y que se facilite la ficha de seguridad a los usuarios del producto. El usuario tiene el deber de exigirlo y el fabricante, importador o suministrador la obligación de facilitarlo.

- Paralelamente a esta medida, se ha de facilitar una formación específica para los trabajadores que manipulan estos productos.

- Todo ello no ha de hacer olvidar el principio básico de la prevención, de eliminar el riesgo en su origen. Esta estrategia preventiva no consiste tanto en la sustitución del plaguicida como en el planteamiento de alternativas para su uso, teniendo presente que todo aquel plaguicida que resulte peligroso para la salud ha de ser eliminado.

- Las alternativas irían encaminadas hacia una lucha integrada de las plagas con el objetivo de mantenerlas en unos niveles no peligrosos para el cultivo, integrando métodos de lucha biológica, genéticos, físicos, prácticas agrícolas, etc., limitando de esta manera la utilización de productos químicos en la lucha contra aquellas.

Como ya se ha comentado, lo expuesto es de aplicación, esencialmente, para las personas expuestas de manera crónica a los plaguicidas. Hay que tener en cuenta sin embargo, que existe otro grupo de personas que sufren exposiciones accidentales, quizás más importante en cuanto al número de personas, pero menos llamativo en cuanto a sus síntomas clínicos.

Estos acontecimientos puntuales se suelen dar en centros de trabajo, escuelas, hospitales, archivos, etc. tras la aplicación de tratamientos DDD (Disensectación, Desinfección y Desratización.). Hay que tener presente que en los lugares donde se requiere más limpieza, más frecuentes son estos casos.

Desde el punto de vista médico, estos episodios son de difícil diagnóstico ya que la sintomatología es muy difusa e inespecífica. Su diagnóstico, si no se conoce el antecedente de tratamiento previo del local, es de sospecha. En la actualidad existen cuestionarios encaminados al diagnóstico de estos episodios en función de determinados síntomas guía.

En estos casos, lo mejor es la prevención de aquellas posibles situaciones de riesgo. Para ello es interesante recordar las recomendaciones de la Conselleria de Sanitat de la Generalitat de Catalunya.

Las recomendaciones para los responsables de los edificios o locales donde se realice un tratamiento plaguicida son:

1. La empresa que realice el tratamiento ha de informar, por escrito, sobre el tratamiento que realizará, el nombre comercial del plaguicida a utilizar, el número de registro del plaguicida, la técnica de aplicación, las zonas donde se realizará, las zonas que puedan verse afectadas por el tratamiento, las medidas de precaución y seguridad que se adoptaran antes, durante y después del tratamiento por la empresa aplicadora y por el responsable del local, término de seguridad (periodo de tiempo que debe transcurrir antes de iniciar la ocupación de la zona afectada), fecha de aplicación, hora de inicio y hora de finalización, y nombre del responsable y de las personas que aplicarán el procedimiento.
Toda esta información irá firmada por el responsable del tratamiento, exigiéndose además la conformidad escrita del responsable del local.

2. Como responsable del local, se ha de tener esta información antes de realizar el tratamiento y con la suficiente antelación para poder tomar las oportunas medidas de seguridad.

3. Las aplicaciones de plaguicidas no pueden hacerse en presencia de personas ajenas a la entidad que realiza el tratamiento.

Para asegurar que no haya personas y que se cumple el término de seguridad, se ha de precintar las zonas que puedan quedar afectadas, se ha de procurar tomar las medidas necesarias para cerrar los sistemas de ventilación y climatización y los posibles puntos de conexión con otras zonas. Es aconsejable colocar rótulos que indiquen las horas durante las cuales nadie puede entrar.

Transcurrido el tiempo de seguridad, hay que ventilar las zonas que hayan podido quedar afectadas.

Pero, ¿qué mejor prevención en estos locales que no llegar a la situación de tener que realizar un tratamiento DDD?, para ello es necesario realizar una correcta aplicación de las medidas de orden y limpieza en el centro de trabajo, medidas estructurales (eliminar moquetas de despachos, correcta ventilación, etc.)

Como se ve, el problema de los plaguicidas no se circunscribe solamente a los trabajos agrícolas. En diferentes centros de trabajo se pueden producir intoxicaciones accidentales y es labor del prevencionista y del responsable del centro de trabajo aplicar las medidas preventivas necesarias