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Artículo "ESPECIAL: SEGURIDAD Y SALUD LABORAL" publicado el 24/06/02 en el nº 71 de Titulares1a3.
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Esta semana: ESPECIAL: SEGURIDAD Y SALUD LABORAL |
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ESPECIAL: SEGURIDAD Y SALUD LABORAL De
la web El mundo empresarial europeo. AUTOR: Carmela Shaw “Trabajamos
para implantar una nueva cultura de la prevención” Leodegario Fernández, director del Instituto Nacional de Seguridad e
Higiene en el Trabajo
MUNDO EMPRESARIAL EUROPEO.- ¿Cuáles son las principales novedades existentes en relación con la Seguridad e Higiene en el Trabajo en nuestro país? LEODEGARIO FERNANDEZ.- Después de un período de ‘efervescencia
normativa’ producido en los dos años inmediatos siguientes a la
promulgación de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, y de
implantación de los principales órganos creados por la misma -en
particular, la Comisión Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo-,
nos encontramos en un momento que podíamos denominar de
‘asentamiento’. Es un momento en el que, aunque con mayor lentitud
de lo previsto, va calando poco a poco la nueva filosofía preventiva e
implantándose paulatinamente las medidas previstas. Lentitud que, por
otra parte, sin duda tiene que ver con el hecho de que estamos hablando
de implantar un nuevo modelo y, en definitiva, una nueva cultura de la
prevención. Tanto
a las Administraciones Públicas, como a los agentes sociales nos
preocupa esta situación, sobre todo por la mala evolución de la
siniestralidad, aunque parece que empiezan a apuntarse signos positivos.
Por ello se siguen tomando iniciativas, entre las que cabe destacar como
novedades más concretas las siguientes. En
primer lugar, la extensión a todas las comunidad autónomas del
denominado ‘Plan de Choque’ sobre las empresas de mayor
siniestralidad, que combina acciones de ayuda, asesoramiento y control,
y que parece que comienza a producir resultados muy positivos. Como
segundo aspecto destaca el complemento de la acción inspectora mediante
una mayor coordinación e intervención de las Fiscalías en la
persecución de los delitos de riesgos laborales. Pero,
sobre todo, conviene resaltar el próximo inicio de una fase de diálogo
social sobre la Seguridad y la Salud en el Trabajo, que debe producir un
nuevo impulso a las iniciativas y actuaciones en este terreno, de cara a
la mejora de las condiciones de trabajo y de nuestras cifras de
siniestralidad laboral. MEE.- ¿Cómo valora la situación en que se encuentra España en lo
referido a siniestralidad laboral y a la seguridad y salud en el
trabajo? L.F.-
En materia de normativa se ha producido un gran avance en nuestro país
en los últimos años. Desde la aprobación de la Ley de Prevención de
Riesgos Laborales en el año 1995 se ha realizado un gran esfuerzo por
transponer a nuestro Derecho las Directivas Europeas existentes en
Materia de Seguridad y Salud en el trabajo como por ejemplo las
referidas a Cancerígenos, Lugares de Trabajo, Pantallas de visualización
de datos, Agentes biológicos, Manipulación manual de cargas, etc. En
resumen, disponemos en la actualidad de un marco normativo que reproduce
el existente a nivel de Europa. Sin
embargo, en nuestro país, la siniestralidad laboral viene
experimentando una tendencia creciente en los últimos años. Pese a que
este incremento ha afectado tanto a los accidentes de trabajo como a las
enfermedades profesionales, se ha constatado un importante cambio
cualitativo en la morbilidad de la población trabajadora. Este cambio
viene definido por la notable influencia que tiene las lesiones por
sobreesfuerzos y las enfermedades osteo-musculares en el incremento de
nuestras estadísticas. Este tipo de lesiones, casi siempre de carácter
leve -y a veces relacionadas con otros factores extralaborales-
representan, por si solos, aproximadamente la cuarta parte de todos los
accidentes leves, lo que explica la prioridad que se está asignando a
su prevención. En
el contexto europeo nuestra siniestralidad es ligeramente superior a la
que presentan países como Alemania o Francia, si bien es necesario ser
prudente al realizar comparaciones entre países ya que no existe un
procedimiento armonizado para el registro de la siniestralidad, tarea en
la que estamos colaborando desde este Ministerio con la Oficina Estadística
de la Comisión Europea, Eurostat. En este sentido debemos reflexionar
ante el hecho de que países que presentan las tasas de siniestralidad más
bajas, como Irlanda e Inglaterra, son a la vez los que registran un
menor nivel de exigencia en la notificación de los accidentes de
trabajo. Profundas modificaciones MEE.- ¿Cómo avanza nuestro tejido empresarial –tanto pymes como grandes empresas- en el cumplimiento de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales? L.F.- Existe aún un importante déficit de cumplimiento de la legislación de prevención de riesgos laborales en las empresas españolas. Sin embargo, la situación, poco a poco, va mejorando. Por ejemplo, la encuesta realizada a finales del pasado año mostraba que existen delegados de prevención –figura clave de esta reforma-, en prácticamente la mitad de los centros de trabajo, y en las ramas industriales y en los centros de más de 50 empleados estaba constituido el 70%. Por su parte, se habían dotado de una organización preventiva la mayor parte de las empresas, con excepción de las más pequeñas –menos de 9 empleados- en las cuales un tercio aún no había implantado ninguna opción organizativa de prevención. La frecuencia de actividades preventivas también crece a buen ritmo, así la evaluación de riesgos la habían realizado el 30% de los centros. MEE.- ¿Cuáles son los principales obstáculos que están encontrando las empresas para la aplicación de esta normativa y cómo se trabaja para solucionarlos? L.F.-
Ya hemos señalado las profundas modificaciones que en la regulación de
la actividad preventiva ha generado la LPRL y sus normas de desarrollo.
No se trata sólo de una mera ampliación de derechos y deberes en la
relación entre empresarios y trabajadores. Los cambios son, sobretodo,
cualitativos, inaugurando un nuevo ‘sistema preventivo’ que pretende
conjugar la participación de agentes públicos y privados, facilitando
la coordinación entre todos ellos y la mejor sinergia de sus acciones.
En el pasado, el exceso de tutela pública sobre la seguridad e higiene
en las empresas había de alguna forma ahogado la iniciativa de las
propias empresas en conseguir mejoras de su nivel de seguridad y salud. Hoy
el nuevo marco insiste en que lo cotidiano la actividad preventiva sólo
puede desarrollarse adecuadamente en el ámbito interno de las empresas.
Es el empresario el máximo responsable en esa tarea, pero el concurso
de trabajadores y sus representantes es del todo imprescindible. En esta
tarea hay empresas que por tradición, cultura y medios son
suficientemente capaces de aplicar de forma eficaz los principios y las
disposiciones especificas de esta normativa, pero, también es verdad
que muchas otras, la mayoría de las más pequeñas y en particular las
industriales de entre ellas, disponen de limitados recursos y
conocimientos para acometer esta tarea. MEE.- ¿Cómo se está formando al personal especializado en esta materia? L.F.-
En el último trienio 1997-2000, se ha realizado un importante esfuerzo
en poner en marcha una infraestructura formativa para responder a las
necesidades planteadas por el Reglamento de los Servicios de Prevención. Desde
este Instituto Nacional se viene ofertando los contenidos formativos
exigidos para el desempeño de las funciones de nivel superior.
Igualmente, se viene colaborando en múltiples Universidades en todo el
territorio nacional en cursos postgrado y Master para dar respuesta a
las exigencias establecidas, así como en la realización de un ciclo de
segundo grado en colaboración con la Universidades de Barcelona, la
Politécnica de Cataluña y la Pompeu Fabra de Barcelona. Fruto
de este esfuerzo, y de la actividad de otras muchas entidades formativas
previamente autorizadas, se ha formado ya a un importante número de
especialistas -probablemente próximo al necesario- aunque sólo una
parte de ellos ha comenzado a ejercer su actividad en este campo. Este
es el objetivo a lograr en este momento, -junto a la necesidad de
mantener y mejorar su formación- y no tanto al seguir formando a nuevos
especialistas. MEE.- Enrique Valenzuela, director gerente de Amat, afirmaba a nuestra publicación que “es necesaria una legislación sobre prevención de riesgos laborales específica para pymes”. ¿Qué opinión le merece esta declaración? L.F.-
Hoy por hoy no se está valorando una adaptación normativa a las pymes.
La LPRL constituye un marco en el cual estas empresas pueden mejorar
sensiblemente su nivel de seguridad y de salud. En primer lugar, hay que
señalar que no todas las empresas de este tamaño tienen los mismos
problemas en materia preventiva. No se trata de un grupo homogéneo al
respecto. Creemos que mejor que una normativa específica para las pymes,
que tampoco podría estar hecha a medida de todas ellas, por esas
diferencias sustanciales a las que nos hemos referido, es mejor por más
eficaz promover recursos para evitar que por falta de conocimientos o de
medios estas empresas incumplan la normativa preventiva. MEE.- ¿Cuáles son sus principales retos al frente del Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo? L.F.-
Mi principal reto al frente del Insht es potenciar su carácter de órgano
científico-técnico especializado de la Administración General de
Estado, en materia de Seguridad y Salud en el Trabajo, que le asigna la
Ley de Prevención de Riesgos Laborales. Es conseguir dotarle de todos
los recursos y la organización necesaria, para que pueda cumplir con
eficacia la importante misión que dicha Ley le asigna, para que resulte
cada vez más útil a todos los destinatarios de sus servicios: las
empresas, los trabajadores y todas las organizaciones interesadas. Para
ello, estamos concluyendo un plan estratégico para los próximos años
que supondrá una actualización de su estructura y una potenciación de
sus recursos. Pero
también me preocupa, y estamos trabajando en ello, el lograr una mejor
coordinación de nuestras actividades con las de otras administraciones,
tanto de la Administración General del Estado como de las Comunidades
Autónomas, y también con los agentes sociales a fin de optimizar las
acciones públicas de apoyo a la prevención.
Sinietralidad
y absentismo laboral La
edad media de los trabajadores muertos por accidentes de trabajo se
encuentra entre los 33 y 34 años. El último año se han producido más
de 800.000 bajas laborales por accidentes de trabajo y más de trece mil
por enfermedad profesional, casi veinte millones de jornadas de trabajo
perdidas y más de 4.000 propuestas de incapacidad permanente. Los
costes directos que en 1999 generó la siniestralidad laboral en nuestro
país, considerando las prestaciones ejecutadas por las mutuas,
ascienden a 538.179 millones de pesetas, lo que supone un coste total
(utilizando los factores de estimación de Henrich) de más de 2,5
billones de pesetas, es decir casi el 3% del PIB de ese mismo año. Pero
la valoración económica que resultaría más eficaz desde el punto de
vista preventivo es la que debería realizar la propia empresa cuando
ocurre un accidente de trabajo. El accidente de trabajo debe ser
interpretado en un doble sentido, primero como la consecuencia de una
deficiencia en el sistema productivo y/o preventivo que repercute no sólo
en la seguridad del trabajador sino en la productividad de la empresa y
en la calidad del producto y en segundo lugar como un coste económico añadido
que repercute negativamente en los resultados económicos de la empresa.
Desconocimiento
empresarial de la repercusión económica de los accidentes de trabajo Los
datos que facilita la III Encuesta Nacional de Condiciones de Trabajo
reflejan que el 65% de las empresas desconocen, incluso, las cuotas que
pagan por el aseguramiento de los accidentes de trabajo y enfermedades
profesionales, el 90% desconocen el coste económico derivado del daño
a equipos o materiales y el 91% desconocen la repercusión del accidente
sobre la producción. Resulta
evidente la laguna que existe en este aspecto preventivo y en este
sentido el Insht ha venido trabajando en un proyecto para la elaboración
de un método sencillo dirigido especialmente para pymes al objeto de
poder realizar la evaluación económica de los accidentes de trabajo y
que por su interés, para otros países, ha sido financiado por la
Comisión Europea. Dolores
de espalda, musculares y estrés En
la última Encuesta Europea de Condiciones de Trabajo, realizada por la
Fundación Europea para la Mejora de las Condiciones de Vida y de
Trabajo, fueron entrevistados 15.800 trabajadores. De dicha encuesta se
desprende que los problemas
de salud relacionados con el trabajo mencionados con más frecuencia son
los dolores de espalda, el estrés y los dolores musculares en brazos y
piernas. En comparación de lo observado para el total de las muestras,
en nuestro país se registró un mayor número de trabajadores con dolor
de espalda, fatiga y dolores musculares en miembros. Por el contrario,
se observó menos incidencia de estrés. Así mismo, en dicha encuesta
se observa que la exposición a riesgos físicos y químicos, siguen
siendo muy comunes. En este sentido, nuestro país destacó, comparado
con el promedio, por un mayor número de trabajadores expuestos a
vibraciones y a vapores tóxicos. Por
otra parte, el trabajo repetitivo y monótono continúa estando muy
extendido, así como aquellas tareas que requieren movimientos
repetitivos de manos y brazos. A pesar de que estos últimos factores
adquieren una enorme relevancia en todos los estados miembros, en
nuestro país se han obtenido frecuencias superiores al promedio
europeo. Prioridades
en investigación Las
prioridades en investigación en materia de Seguridad y Salud en el
Trabajo en nuestro país son: "trabajadores temporales",
"mano de obra subcontratada", "gestión de riesgos en
Pymes", "organización del trabajo", "evaluación de
riesgos", "seguridad de las máquinas", "riesgos de
nuevas tecnologías", "accidentes de trabajo",
"enfermedades causadas por factores ergonómicos" y
"enfermedades causadas por factores psicosociales". En
la Unión Europea los temas más priorizados han sido los "aspectos
psicosociales", "factores ergonómicos", "carcinógenos",
"gestión de riesgos en Pymes", "evaluación de
riesgos" y "sustitución de sustancias peligrosas". Esfuerzos
renovados Conscientes de ello, las diversas administraciones públicas están redoblando sus esfuerzos en suplir esas carencias. Esfuerzos a los que acaba de sumarse la Fundación para la Prevención de Riesgos Laborales, cuyo objetivo explícito es el de "promover la mejora de las condiciones de seguridad y salud en el trabajo, especialmente en las pequeñas empresas, a través de acciones de información, asistencia técnica, formación y promoción del cumplimiento de la normativa de prevención de riegos laborales". Sin duda la aportación de la Fundación añadirá indiscutibles beneficios en esta tarea de crear un instrumento de solidaridad para que nadie pueda alegar falta de medios o de información como excusa para no aplicar una eficaz prevención. Pero además de estas acciones, el trabajo del Insht para los próximos cuatro años contempla tres objetivos estratégicos: la investigación, la promoción y el apoyo técnico; todos ellos enfocados de forma prioritaria a las pymes, por ser éstas las que más necesidad de apoyo requieren. De esta forma, se mantendrán e incrementarán las acciones de divulgación y apoyo a estas empresas, facilitándoles la información y las "herramientas" que necesitan para asumir más fácilmente su propia responsabilidad preventiva. |
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