|
|
Artículo "ESPECIAL: Empleadas domésticas " publicado el 17/06/02 en el nº 70 de Titulares1a3.
|
Esta semana: ESPECIAL: Empleadas domésticas |
|
|
|
|
||
|
ESPECIAL: Empleadas
domésticas
De
la web consumer.es Un
ejército silencioso de mujeres Las
cifras Las
cifras de empleadas domésticas en España bailan. No son fiables. Datos
del sindicato UGT de octubre de 2001, basados en la encuesta de la EPA,
cifran la cantidad de mujeres que se dedican a la limpieza de hogares
ajenos en 342.000 personas, un 6,26% de las mujeres ocupadas. Pero
estas cifras no pueden ser reales dado el elevado número de mujeres que
trabajan en casas particulares por horas. Estas mujeres no cuentan con
un contrato, por lo que su trabajo pasa a engrosar las cifras de la
economía sumergida. En algunas ocasiones, las mismas trabajadoras
prefieren esta situación porque su sueldo es una aportación en
"negro" a la economía familiar. Otras cuentan con una
pensión de viudedad escasa y un contrato les impediría cobrar dicha
pensión. Pero en muchos casos, el contrato no se plantea jamás. Esta
situación provoca numerosos abusos, jornadas interminables, precios por
los suelos, y en el caso de las mujeres inmigrantes sin papeles,
sobreexplotación, conculcación de los derechos laborales y salarios
indignos. Empleada
de hogar Por
empleada de hogar, término que prefieren frente a otras denominaciones,
se entiende la persona que a cambio de un salario realiza las labores
atribuidas a un ama de casa particular. Este tipo de trabajo ha sido
durante años exclusivo de mujeres que, necesitadas de unos ingresos,
prestaban dichos servicios sin conocer sus derechos como trabajadoras.
Sin embargo, estas personas, como cualquier otro trabajador, cuentan con
una norma que regula sus quehaceres. La
obligación de dar de alta en la Seguridad Social a la empleada de hogar
depende de la forma en que ejerza el trabajo. Si lo realiza de manera
permanente en un solo domicilio y por más de 20 horas a la semana, es
la persona que contrata quien está obligada a dar el alta. En cualquier
caso, esta obligación se extiende a cualquier empleador y por cualquier
tiempo, ya que mientras no se superen las 10 horas cotizadas por día,
un trabajador puede contar con varios contratos parciales y cotizar por
cada uno de ellos. Por ejemplo, una empleada de hogar puede acudir a un
domicilio todos los días durante cuatro horas por lo que tiene derecho
a un contrato de media jornada. Si, además, acude dos tardes durante
cuatro horas a otro domicilio, puede exigir un contrato por 8 horas
semanales (se pueden hacer contratos hasta por una hora). Régimen
Especial de Empleadas de Hogar
Pero
como estos casos son los menos, la legislación española prevé una
forma de proteger a las empleadas de hogar a través del Régimen
Especial de Empleadas del Hogar. A través de este sistema peculiar, una
trabajadora paga un seguro, semejante al que pagan los profesionales
autónomos, aunque de menor cuantía. Actualmente esta cotización no
supera los 110 euros al mes y sólo asegura una jubilación –escasa-.
Como en el caso de los profesionales autónomos, no pueden cobrar baja
por enfermedad hasta el 29º día, excepto en caso de maternidad, y el Régimen no
contempla el derecho a desempleo ni las enfermedades laborales. De
este modo, Carmen Sánchez, responsable del área de Empleadas de Hogar
y Limpieza de la Federación de Servicios de UGT-PV, confirma que,
después de varios años de trabajo en hogares, las personas que se
dedican a estas labores sufren de las cervicales, la espalda, la
muñecas y los brazos. Sin embargo, recientes sentencias de varios
tribunales españoles han desestimado pensiones de invalidez por
entender que "el trabajo del hogar no implica esfuerzo físico al
poder ayudarse con los electrodomésticos". Cualquier ama de casa
sabe que la ropa no va sola a la lavadora, no hay invento que limpie los
cristales, haga la cama, la comida, friegue el suelo o limpie los
rincones de la mampara del baño, por poner algunos ejemplos. En
la mayor parte de los casos tampoco se respeta su derecho a
indemnización por despido o ni son avisadas con 15 días de antelación
de que están despedidas. Carmen Sánchez confirma que lo normal es que
el empleador haga una llamada y simplemente rescinda la relación
laboral de un día para otro. Contrato
y salarios
El
salario aproximado de una empleada de hogar que acude a un domicilio de
forma regular y a jornada completa es el Salario Mínimo
Interprofesional: 442 euros al mes. Con este contrato, una trabajadora
tiene derecho a 30 días de vacaciones al año y dos pagas extras por
valor de 15 días laborales cada una. Este SMI no impide que un
empleador pueda, como en cualquier otro trabajo, incrementar las
percepciones. En el caso de empleadas internas, el salario puede
alcanzar los 900 euros al mes con un día y medio de descanso por semana
y las mismas condiciones de vacaciones y pagas. Por
el contrario, una misma trabajadora que desarrolle sus tareas de
limpieza a través de una empresa encargada del mantenimiento de
oficinas percibirá netas al mes 619 euros por convenio, más 73 euros
por desplazamientos, tres pagas extra anuales, 30 días de vacaciones y
jornada de 39 horas semanales. Otra
modalidad es la de empleadas de hogar que realizan su trabajo de forma
discontinua en diversos domicilios. En este caso cobran en función de
los hogares que visitan cada semana y las horas trabajadas. Las tarifas
por horas oscilan entre 6 y 9 euros por hora. De este modo, una mujer
que cobre una media de 7 euros por hora y tenga jornadas de ocho horas
diarias, durante los cinco días de la semana, podría llegar a ganar
1120 euros al mes. Sin embargo, las empleadas de hogar entrevistadas
para elaborar este reportaje que desarrollan su actividad de este modo
han confirmado que ninguna cuenta con ocho horas diarias de trabajo y
que aunque fuera así, lo habitual es no trabajar en agosto y perder
muchas horas por fiestas (Navidad, Semana Santa, Fiestas locales,
verano) que, por supuesto, no cobran. Las
empleadas que acuden a la limpieza de domicilios a través de empresas
son las menos, ya que las propias empresas desestiman este trabajo. Y,
si a pesar de todo se logran superar las reticencias y una empresa
accede a enviar una empleada a un domicilio particular, pueden cobrar la
hora a un precio que oscila entre los 9 y los 13 euros, de los que sólo
4 euros irán a parar al bolsillo de la empleada del hogar. Perfil
de una empleada de hogar
Hasta
hace una década el trabajo doméstico era tarea de mujeres mayores, sin
formación que, por diversos problemas (viudez, falta de otros recursos,
huida del campo a las ciudades, etc,..) se veían avocadas a realizar
este trabajo, según Carmen Sánchez, de UGT- PV. Sin embargo, este
perfil ha cambiado. Aunque se mantiene en algunos casos niveles de
formación bajos, muchas empleadas domésticas ha elegido esta opción
laboral después de un divorcio o tras de un largo periplo de empleos
con menor remuneración. El siguiente perfil de mujer dedicado a las
tareas de hogares ajenos es el de mujeres inmigrantes. Nigeria,
Ecuador, Colombia, así como Rumanía y Polonia son los países de
procedencia de las nuevas empleadas de hogar. Debido a su procedencia,
estan mujeres se ven sometidas a abusos laborales y humillaciones
personales. Según Karla, de Cáritas Valencia y miembro de una orden
religiosa, muchas de las mujeres que acuden a España, sobre todo
latinoamericanas, cuentan con un buen nivel de estudios. "Hay
chicas que tienen secundaria, pero también hay muchas mujeres maestras,
enfermeras, profesoras, licenciadas de todo tipo... Mujers con muy buena
cualificación profesional que se dan perfecta cuenta de los abusos que
se cometen contra ellas". Algunas de las entrevistadas para este
reportajes (Mirta, Ivana o Rosario) nos han explicado los problemas para
acceder a entrevistas de trabajo. Cada vez es más habitual leer en los
anuncios de ofertas de empleo la coletilla "abstenerse
extranjeros". Los
abusos se inician en el apartado pecuniario para seguir por un exceso de
demandas. Si una empleada de hogar española cobra una media de 7 euros,
lo más probable es que a una ecuatoriana o venezolana no le paguen más
que 3 euros por hora. Este abuso se basa en la inexistencia de
"papeles". Otra
de las humillaciones a las que las trabajadoras inmigrantes se ven
sometidas es al rechazo continuo de sus demandas de empleo. Según Karla,
(ella misma es una hermana venezolana) cuando ella realiza la labor de
intermediación laboral ha de citar como primer aval a la ONG cristiana
Cáritas, porque su propio acento la delata como extranjera y aparecen
los reparos. En
este sentido, Karla ha explicado para consumer.es los requisitos que se
exigen a las empleadas domésticas extranjeras para acceder a una
entrevista de trabajo: "Lo primero es que tratan de evitar que la
persona que acceda sea negra, así que exigen un conocimiento del
castellano total, de este modo las inmigrantes subsaharianas no pueden
acceder. Los empleadores solicitan información sobre su lugar de
residencia, exigen que estén dispuestas a aceptar un horario flexible,
es decir hacer más horas por el mismo precio, estipulan un salario muy
bajo, sobre todo si no hay papeles ni residencia legal y tratan de
contratar a mujeres que no tengan familia en España. El motivo es que
las preocupaciones familiares las pueden distraer de sus tareas
laborales." Karla nos ha confirmado que en estos momentos, las
extranjeras con menos problemas para acceder a tareas de empleadas
domésticas son las que proceden de Europa del Este, mientras que las
nigerianas difícilmente encuentran trabajo como empleadas del hogar. Por
su parte, Carmen Sánchez advierte a los empleadores de mujeres sin
papeles de que "ellos son los que salen perdiendo, porque si
durante un tiempo han pagado salarios bajos y han exigido más de la
cuenta, cuando una mujer dispone de los papeles y de toda su
documentación en regla, puede acudir a denunciarles". Reconoce que
no son muchos los casos de mujeres inmigrantes que acudan al sindicato a
conocer sus derechos, pero desde esta formación se sabe que "los
abusos existen." La sindicalista de UGT-PV denuncia que muchos
empleadores optan por inmigrantes sin papeles porque "resultan más
baratas, pero como sus costumbres son diferentes a las nuestras, sus
resultados tampoco son iguales". Precisamente
para evitar esa falta de conocimientos en las costumbres de las casas
españolas, Cáritas organiza desde hace meses cursos de formación para
mujeres inmigrantes sobre el trabajo doméstico, la comida, la atención
a los niños y la forma de atender un hogar español. Karla cuenta que
difícilmente una mujer ecuatoriana que nunca ha tenido suelo de gres y
cocina vitro cerámica podrá saber cómo se mantienen y limpian estas
superficies. Es tan sencillo como eso. Rentabilizar
la inversión
Otra
forma habitual de abuso entre los que contratan a empleadas del hogar es
una ampliación de sus tareas, sin que repercuta en su salario. Si quien
contrata descubre que la empleada de hogar tiene conocimientos de
idiomas le pedirá que ayude a los niños en sus deberes, o si era
decoradora le sugerirá ayuda para su casa. Una
de las inmigrantes entrevistadas señala que "los señores acá
confunden el tipo de trabajo para el que nos contratan". "Nos
pagan por limpiar, no por enseñar a sus niños. Si ellos quieren yo
prefiero cambiar la tarea, pero no se cobra lo mismo por reforzar las
clases de matemáticas y lengua que por limpiar la casa", apunta
una trabajadora que en su país de origen era profesora de infantil. |
||