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Artículo "PROTECCION ANIMAL / EL NEGOCIO DE MATAR. VIDA DE PERRO, MUERTE DE RATA" publicado el 20/05/02 en el nº 66 de Titulares1a3.
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N-Esta semana: PROTECCION ANIMAL / EL NEGOCIO DE MATAR. VIDA DE PERRO, MUERTE DE RATA |
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PROTECCION ANIMAL / EL NEGOCIO DE MATAR. VIDA DE PERRO, MUERTE DE RATA DESRATIZADORAS privadas están
sustituyendo, entre denuncias, a las protectoras de animales en la
recogida de perros y gatos vagabundos. Son más rentables. Pero, ¿qué
hacen realmente con ellos? El Mundo, Crónica. 19/05/02. ANIBAL MALVAR
La
recogida de animales vagabundos es competencia de los ayuntamientos. Y,
desde hace años, algunos de éstos han encontrado una fórmula mucho más
económica para solventar el problema que subvencionar a sociedades
protectoras. Las empresas desratizadoras y de control de plagas apenas
han de demostrar la titularidad de un vehículo para recibir una
autorización en su comunidad autónoma que les permita ofrecer a
cualquier ayuntamiento la recogida de perros, gatos o palomas a precios
con los que no puede competir una sociedad protectora. «Su lema es la
rentabilidad. Si las protectoras tienen que pedir a un ayuntamiento
entre 20.000 y 30.000 euros al año para recoger, mantener y recolocar
una población de 100 perros, ellos piden la mitad, porque lo que hacen
es sacrificarlos en cuanto se cumplen los 10 días legales en perrera»,
explica Beatriz Merchén, portavoz de la Protectora Voz Animal de Parla
(Madrid). Pero
no sólo se trata de un problema de libremercadeo con seres vivos.
Verdes y protectoras llevan años denunciando a las desratizadoras por
prácticas ilegales, como el asesinato de los animales sin atención
veterinaria y antes de plazo para ahorrarse la manutención y
residencia; su recogida en un municipio y abandono en otro e, incluso,
la presunta venta de ejemplares caninos como sparrings de perros de
pelea. Además, prolifera el alquiler de jaulas-trampa para que
particulares limpien sus parcelas o naves. Después, se deshacen de los
animales por su propia cuenta de formas ajenas a cualquier norma escrita
o tácita de respeto a la vida. CONTRATO
FICTICIO CRONICA
intentó cerrar un contrato ficticio con la empresa PCI, una de las más
activas de la comunidad madrileña. Se arguyó el pretexto de una nave
industrial en Navalcarnero, abandonada durante dos años y convertida en
refugio de perros y gatos cimarrones. ¿Y
tenéis sólo gatos o hay más? Algún
perro. Yo no sé si os encargais también vosotros de los perros. De
los perros no. Y de los gatos... Hacemos tratamiento para gatos pero
solamente a clientes nuestros, porque la verdad es que sale un poquito
costoso. Pero si también os interesa el otro tratamiento [desinsectacción,
desinfección y desratización] yo me paso por allí, lo veo y os doy un
presupuesto tanto de una cosa como de otra. ¿Y
no me podías aproximar una cifra? ¿Para
los gatos? Exactamente...
Son
varios precios. Cada jaula, por un mes de mantenimiento, son 14.000
pesetas más IVA. Aparte, por cada gato capturado y llevado a la
protectora son 90 euros más IVA. Oye,
¿y
alquilar nosotros las jaulas para abaratar un poco el asunto, y llevarme
los gatos... pues a otro sitio... o así? Pues,
la verdad, no lo sé. Es
que va a ser carísimo eso. Y si pago 30.000 pelas por gato es que ya
cierro la empresa. No...
Perfectamente. Pues hacemos eso. Yo paso por allí y ya te comento la
posibilidad de alquilar las jaulas. El
17 de abril, la Policía Municipal había decomisado cuatro
jaulas-trampa en los jardines públicos de la Castellana. El propietario
del bar Ten Beach las había alquilado a una desratizadora para
deshacerse de unos gatos. ¿Cómo?
Sólo él lo sabe. La
asociación Amnistía Animal y Los Verdes de Madrid han proporcionado a
CRONICA una videograbación realizada en 2000 con cámara oculta a uno
de los responsables de la desratizadora Biocide. Éste confiesa que «dejaba
[las jaulas] a un cliente gratis para que éste hiciera después lo que
quisiera» con los animales capturados. O que, tras realizar una captura
de palomas contratada por un ayuntamiento, él mismo acabó llevando los
animales a un campo de tiro al pichón a falta de instalaciones para
darles cobijo. También
arremete contra algunos de sus colegas: «No me cabe la menor duda de
que hay gente que se deshace malamente de los gatos, pero hay que
entender a todo el mundo». El procedimiento de eutanasia al que alude
es la inmersión en agua de la jaula hasta que el animal muere ahogado.
En otros casos, se acerca al animal un paño empapado en sustancias
venenosas. A partir de aquí, la imaginación es libre. Un miembro de la
protectora de Mérida descubrió en abril un mastín en el fondo de un
pozo de 12 metros en Mirandilla.Los bomberos rescataron al perro, pero
en el fondo del pozo descubrieron restos de otros canes. Tras la
denuncia de la protectora, el Seprona investiga si se trata de alguna
empresa u organización interesada en sacrificar sistemáticamente
perros sin dejar evidencias. Una
de las desratizadoras más veteranas, Parque, logró su primera licencia
de la Comunidad de Madrid en 1994. Esta empresa obtuvo el permiso para
recoger animales abandonados o asilvestrados y depositarlos tras su
captura en las perreras de Parla, Leganés y Cantoblanco. Seis años más
tarde de recibir su autorización, en el año 2000, ninguno de estos
tres centros de acogida de animales había recibido ningún ejemplar
procedente de Parque a pesar de ser concesionaria de la recogida en seis
municipios de la provincia de Madrid y dos de Toledo. Tampoco
poseía instalaciones propias donde retener las capturas durante, al
menos, el tiempo establecido por ley. Sin embargo, comunicó el
sacrificio de 270 animales sólo en julio de 2000.Los perros se
encontraban en unas instalaciones ilegales de Fuenlabrada, cuyas imágenes
también ha facilitado Amnistía Animal. Vivían entre sus excrementos,
hacinados, sin agua, en caniles aislados por tablones, sin luz y apenas
renovación del aire. En
octubre de 2000, la Comunidad de Madrid retiró cautelarmente a Manuel
Parque, dueño de la desratizadora, la autorización de recogida. Hace
escasamente dos semanas, el director general de Agricultura del ente
autonómico, Juan José de Gracia, remitió a la portavoz de Los Verdes,
Gloria Torres, un listado de las desratizadoras con permiso en la
actualidad. Parque no estaba en esta relación. Sin embargo, la empresa
sigue desarrollando su actividad. Una llamada telefónica basta para
comprobar cómo asumen con naturalidad peticiones de retirada de perros
y gatos por parte de particulares con la sola condición de que el
encargo provenga de uno de los municipios donde habitualmente trabaja la
empresa. RENTABILIDAD
Desratizadora
Parque tiene alquilados en la actualidad caniles en la residencia de
animales de Los Angeles (Madrid). CRONICA ha contactado con uno de los
clientes de esta residencia, que prefiere permanecer en el anonimato
para no comprometer la seguridad de los perros que guarda allí: «En
sus caniles hay aguas negras, huele mal, los perros duermen sobre hormigón
en invierno y en verano, allí nadie recoge la mierda», describe. Alberto
Díez es el portavoz de la asociación ANDA de apoyo a las protectoras
locales. Según su criterio, la proliferación de desratizadoras en toda
España como sustitutas de las protectoras es un simple problema de
rentabilidad. A los ayuntamientos les sale más barata una empresa, y
además evita el lastre de las continuas demandas del siempre utopista
voluntariado. «En Cartagena tuvimos hace muy poco un ejemplo muy claro.
La concesión del servicio de recogida estaba en manos de protectoras
locales.Solicitaron una ampliación de instalaciones al Ayuntamiento y,
a los tres meses, se le concedió el servicio a una empresa privada
montada de la nada. La concesión les salió más barata que la ampliación
de instalaciones que pedían las protectoras». Las desratizadoras cuentan con la única oposición de un movimiento proteccionista atomizado en cientos de pequeñas agrupaciones locales. Una atomización que intenta paliar ahora la Fundación Altarriba con la creación de un consejo de protectoras que, de momento, ya ha recibido unas 115 adhesiones. |
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