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Una plaga de enjambres de abejas atemoriza a los vecinos de Oliva
Las
Provincias, 02/05/02. ENRIQUE BODÍ (OLIVA)
Un
apicultor retira 33 colmenas cuando en 2001 sólo intervino en una. La
llegada de la primavera, y con ella la época de floración de los cítricos,
ha favorecido un aumento de la instalación de colmenas en las viviendas
de Oliva. Este año se han contabilizado 33 enjambres de abejas, frente
al único caso durante 2001 en el que fue necesaria la intervención de
un apicultor contratado por el Ayuntamiento.
Oliva
está registrando durante estos días una inusual invasión provocada
por miles de abejas que se han instalado en fachadas y huecos de algunas
construcciones.
El apicultor
encargado de eliminar estos insectos himenópteros, Claudio Llodrá,
aseguró que en tan sólo un mes ha retirado 25 colmenas de varias
viviendas de la población y, además, tiene previsto actuar en breve en
otros ocho casos que tiene localizados.
"Este año
está resultando extraordinario en cuanto a las colmenas que tengo
contabilizadas en el interior de la propia localidad, dado que en estas
mismas fechas de 2001 sólo habían requerido mis servicios en un único
punto de la ciudad'', indicó este apicultor.
Según este
profesional, es el instinto el que guía las abejas a las comarcas
dedicadas a la citricultura desde las zonas interiores como la Vall
d'Ebo o la de Gallinera.
"Los
agricultores han presionado para que se eliminen las colmenas de las
zonas productoras de cítricos para evitar la polinización cruzada a la
que contribuyen las abejas. A pesar de ello, las abejas sienten desde
muy lejos el olor procedente del azahar y saben que en ese lugar
encontrarán suficiente alimento, por lo que buscan refugio en las
oquedades de las viviendas, donde les es fácil instalarse'', argumentó
un apicultor del municipio.
La plaza de
Santa María de Oliva ha sido unos de los focos donde más se han
concentrado estos insectos. Ni siquiera la fachada de la iglesia ubicada
en este espacio se ha librado de su presencia.
Una vecina alérgica
"Tenía las ventanas y las puertas
cerradas para evitar que entraran abejas de los enjambres que se habían
instalado junto a la casa, pero así y todo lograban colarse en el
interior. Tengo alergia a la picadura de estos animales, por lo que la
presencia de las abejas me provocaba mucha ansiedad'', apuntó una
vecina de la calle Carmen, en Oliva.
La experiencia
de Llodrá con las abejas albañilas evita que en la mayoría de los
casos tengan que sacrificarse los enjambres. Este apicultor aprovecha
las colmenas capturadas para la producción de miel.
"Sólo
cuando no hay más remedio se opta por sellar la salida de la cual
dispone la colmena. Esto únicamente tiene lugar en los casos en que las
abejas se han instalado en lugares inaccesibles, como el interior de
alguna pared. Si esto sucede, para coger todo el panal es necesario
realizar un verdadero estropicio en la obra o simplemente se soluciona
tapando los agujeros que les sirven de entrada a las abejas'', señaló
este apicultor
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