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Artículo "Especial: Limpieza y Desinfección en el hospital" publicado el 25/03/02 en el nº 58 de Titulares1a3.
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N-Esta semana: Especial: Limpieza y Desinfección en el hospital |
Recopilación de artículos e informaciones de su interés. |
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ESPECIAL
Limpieza y desinfección en el hospital Hygiene and disinfection in the hospital F.
Repáraz1, P. Arina2, P. Artajo2, M.T. Sánchez3, E. Escobar3 1.S.
de Medicina Preventiva y Gestión de la Calidad. Hospital García
Orcoyen. Estella 2.S.
de Medicina Preventiva y Gestión de la Calidad. Hospital Virgen del
Camino. Pamplona 3.
S. de Medicina Preventiva y Gestión de la Calidad. Hospital de Navarra.
Pamplona El
medio ambiente, tanto animado como inanimado, es un elemento básico de
la cadena epidemiológica de la transmisión nosocomial de las
infecciones. La desinfección de suelos y superficies, así como la del
instrumental y materiales utilizados en la práctica clínica diaria,
son la primera herramienta en la lucha contra la transmisión de estas
infecciones. La limpieza previa, requisito indispensable para la
posterior desinfección, debe ser realizada de tal forma que garantice
el resultado del proceso. De manera complementaria, el lavado de manos
es una de las prácticas de antisepsia más importante, ya que las manos
son el principal vehículo de transmisión de la infección nosocomial. En
este trabajo se repasan los conceptos relacionados con la limpieza y
desinfección en el hospital, como son la asepsia, antisepsia, niveles
de desinfección, clasificación de los antisépticos y los
desinfectantes, etc. También se recuerda la importancia del lavado de
manos. Se exponen los principios básicos de la limpieza y desinfección
de suelos, superficies y materiales, y se hace un breve repaso a los
desinfectantes más frecuentemente utilizados en desinfección de alto
nivel. Correspondencia: INTRODUCCIÓN La
limpieza y la desinfección, constituyen, junto con la esterilización,
los elementos primarios y más eficaces para romper la cadena epidemiológica
de la infección. Para comprender la relevancia de estos factores en
relación con la aparición de la infección nosocomial es preciso
comprender cómo se desarrolla y cuáles son sus determinantes. La
infección hospitalaria constituye un tema de extraordinaria actualidad
por su frecuencia, gravedad y repercusión económica, y viene
condicionada por tres determinantes principales: el huésped, el agente
patógeno y el propio ambiente hospitalario1. Si el huésped
resulta muy susceptible, el germen es muy virulento y las condiciones de
saneamiento ambiental son deficitarias, la infección nosocomial ocupará
un lugar preferente en el hospital.
La
combinación de los factores relacionados con el huésped (cada día
existen más pacientes ancianos, crónicos, inmunodeprimidos ...) y la
aparición de gérmenes emergentes (tales como las formas resistentes de
tuberculosis, estafilococos resistentes a meticilina, enterococos
resistentes a vancomicina, etc.) han llevado a un mayor interés por los
temas relacionados con el medio ambiente hospitalario y su control, como
tercera pata de la banqueta en la que se sustenta la infección
nosocomial. Si
bien la mayor parte de los procesos infecciosos hospitalarios son de
origen endógeno, su frecuencia es mayor cuando existen una serie de
circunstancias favorecedoras por parte del huésped o se potencia la
transmisión exógena de microorganismos, mediante la presencia de
factores ambientales. La
limpieza y desinfección son las herramientas para controlar los
factores relacionados con el medio ambiente hospitalario, por lo que
resulta necesario repasar cómo se interrelacionan el medio ambiente con
la presencia de la infección nosocomial.
El
medio ambiente hospitalario se clasifica en animado e inanimado. Su
relación con la infección nosocomial se establece tanto a nivel del
origen de la infección como a nivel de las vías de transmisión. El
medio ambiente animado Lo
constituyen los pacientes hospitalizados, el personal que trabaja en el
hospital y los visitantes del centro. El factor ambiental animado es
fuente de infección o mecanismo de transmisión importante de gérmenes.
Se
trata con frecuencia de procesos cruzados, ya que los enfermos
infecciosos constituyen un riesgo para el resto de los pacientes,
personal sanitario e incluso para los visitantes, y en sentido inverso
los sanitarios y las visitas pueden constituir fuente de infección de
microorganismos patógenos para los pacientes ingresados. Como parte básica
de la cadena epidemiológica, las manos se consideran el mecanismo más
importante de transmisión de la infección desde un enfermo o desde el
personal sanitario a otro paciente del hospital. El
medio ambiente inanimado El
medio ambiente inanimado presente en todo el hospital guarda una íntima
relación con las infecciones nosocomiales2, y puede
contribuir a casos esporádicos o a brotes de enfermedad en
instituciones al proporcionar focos de contagio y transmisión de gérmenes
por vehículo común, por el aire y por vectores. Ejemplos de transmisión
por contacto de las infecciones en el medio hospitalario son la
enfermedad transmitida a un huésped susceptible por un endoscopio
contaminado por Salmonella, o una neumonía transmitida por el equipo de
terapia respiratoria contaminado por Pseudomona aeruginosa. El aire,
como parte del medio ambiente inanimado, sirve como vehículo a través
del cual los microorganismos infecciosos procedentes de otros focos son
transmitidos por el polvo o en pequeñas gotículas. Un ejemplo es la
transmisión de Mycobacterium tuberculosis por gotitas. Durante
la década de los sesenta, se produjo un excesivo énfasis sobre la
importancia del medio ambiente al asumirse que la presencia de
microorganismos representaba de por sí evidencia de un foco de infección
nosocomial. Tal supuesto es a menudo inapropiado, y puede conducir a una
ineficiencia, permitiendo que se persiga un excesivo cuidado sobre el
control medioambiental que no satisface la necesidad. Es
importante tener en cuenta algunos aspectos epidemiológicos generales
de la transmisión ambiental de las infecciones nosocomiales. En primer
lugar, la mayoría de las especies de microorganismos presentes en el
aire o en las superficies inanimadas raramente producen casos de
enfermedad. En segundo lugar, independientemente del grado de
contaminación, los objetos que nunca entran en contacto con un
individuo raramente están implicados en la transmisión de las
enfermedades. En tercer lugar, si un objeto contaminado por
microorganismos patógenos es colocado en el interior del cuerpo, o si
los microorganismos suspendidos en el aire caen directamente o son
introducidos mediante un objeto en una herida, el torrente circulatorio,
la vejiga o los pulmones, entonces la posibilidad de que se produzca una
infección es grande. De este modo, la contaminación ambiental sirve
muy frecuentemente de foco para la transmisión de infecciones
nosocomiales, cuando el equipo, los fármacos, o los instrumentos
contaminados introducen microorganismos patógenos en el interior del
paciente.
Limpieza
La
limpieza se define3,4 como el proceso de separación, por
medios mecánicos y/o físicos, de la suciedad depositada en las
superficies inertes que constituyen un soporte físico y nutritivo del
microorganismo. El agente básico es el detergente. Su objetivo es la
eliminación física de materia orgánica y de la contaminación de los
objetos. Cronológicamente,
la limpieza es un paso previo a la desinfección, por lo que constituye
un factor de importancia prioritaria, ya que su ejecución incorrecta o
defectuosa planteará múltiples problemas para la realización de
posteriores procesos tales como la desinfección o la esterilización. Asepsia,
antisepsia y desinfección Los
inicios del concepto de asepsia se remontan al año 1860, en el que
Lister, siendo profesor de la Universidad de Glasgow, decubrió la
importancia de la asepsia en la práctica quirúrgica e introdujo en su
servicio la idea de combatir la infección mediante la antisepsia,
empleando sustancias bactericidas, sobre todo el fenol, para la limpieza
del instrumental quirúrgico, heridas, gasas y desinfección del aire de
los quirófanos mediante pulverización. Estas técnicas mejoraron
sustancialmente el pronóstico de las intervenciones quirúrgicas,
posibilitando a su vez el desarrollo de la cirugía. Bajo
el concepto de asepsia4 se entiende a una serie de
procedimientos o actuaciones dirigidas a impedir la llegada de
microorganismos patógenos a un medio aséptico, es decir, se trata de
prevenir la contaminación. La
antisepsia se entiende como el conjunto de acciones emprendidas con el
objetivo de eliminar los microorganismos patógenos presentes en un
medio. Se puede utilizar el término como descontaminación, en el
sentido de que se trata de eliminar los numerosos microorganismos que se
encuentran en un determinado lugar, pero es diferente el concepto de
antisepsia que el de esterilización. Si un medio séptico quiere
convertirse en aséptico, no es necesaria una esterilización, término
que exige la eliminación de todas las formas de vida, sino que bastará
con una eliminación de los microorganismos patógenos. Cuando se
utiliza el término esterilización nos referimos a la eliminación de
todas las formas de vida, incluidas las esporas (formas más resistentes
de vida) mediante procedimientos físicos o químicos. La antisepsia,
por lo tanto, no es tan exigente, y generalmente se realiza mediante
agentes físicos (filtración, luz UV, etc.) o agentes químicos. Otro
término habitualmente utilizado es el de desinfección, que se refiere
a la antisepsia que se realiza sobre superficies corporales. Definiciones5
Desinfectante.
Sustancia química que destruye los microorganismos y que se aplica
sobre material inerte sin alterarlo de forma sensible Antiséptico.
Sustancia química de aplicación tópica sobre tejidos vivos (piel
intacta, mucosas, heridas, etc.), que destruye o inhibe los
microorganismos sin afectar sensiblemente a los tejidos donde se aplica Limpieza.
Empleo de un procedimiento fisicoquímico encaminado a arrastrar
cualquier material ajeno al objeto que se pretende limpiar. Desinfección
de bajo nivel. Empleo de un procedimiento químico con el que se pueden
destruir la mayor parte de las formas vegetativas bacterianas, algunos
virus y hongos, pero no el Mycobacterium tuberculosis ni las esporas
bacterianas. Desinfección
de nivel intermedio.
Empleo de un procedimiento químico con el que se consigue inactivar
todas las formas bacterianas vegetativas, el complejo Mycobacterium
tuberculosis, así como la mayoría de los virus y hongos, pero que no
asegura necesariamente la destrucción de esporas bacterianas. Desinfección
de alto nivel.
Empleo de un procedimiento químico con el que se consigue destruir
todos los microorganismos, excepto algunas esporas bacterianas. Esterilización.
Empleo de un procedimiento fisicoquímico dirigido a destruir toda la
flora microbiana, incluidas las esporas bacterianas, altamente
resistentes. Dentro
de los agentes químicos se diferencia entre antisépticos, que son los
germicidas de baja toxicidad y que por lo tanto se pueden emplear sobre
la piel y otros tipos de tejidos; y los desinfectantes, entendidos como
germicidas de mayor toxicidad y que se emplean sobre los objetos,
ambiente y superficies inanimadas. Como
consideración general, se puede decir que las medidas de asepsia y
antisepsia podrían ser eficaces separadamente en la lucha contra la
infección nosocomial, pero es imprescindible tener en cuenta que su
utilización de una forma complementaria resulta completamente necesaria
si se quiere alcanzar el éxito de las actuaciones. En
sentido amplio, las medidas de asepsia y antisepsia que se utilizan en
el hospital son las recogidas en la tabla 1. Aunque conceptualmente
asepsia y antisepsia signifiquen conceptos diferentes, en la práctica y
a la hora de establecer medidas para su control ambas situaciones
confluyen en acciones comunes, siendo muchas de las medidas encaminadas
a mantener la asepsia útiles para la antisepsia y viceversa.
Los
términos de antisepsia y desinfección hacen referencia al mismo
procedimiento de eliminación virtual de todos los microorganismos patógenos
reconocibles, utilizándose el término de antisepsia cuando el
procedimiento se aplica sobre piel y mucosas, mientras que desinfección
se utiliza cuando nos referimos a los materiales clínicos, suelos y
superficies. Existen
tres niveles de desinfección6 (Tabla 2): -
De bajo nivel: Se destruyen la mayoría de las formas vegetativas
bacterianas, algunos virus y hongos, no el Mycobacterium tuberculosis,
ni esporas bacterianas. -
De nivel intermedio: Se inactivan todas las formas bacterianas
vegetativas, incluido el Mycobacterium tuberculosis, la mayoría de los
virus y hongos, pero no asegura la destrucción de esporas bacterianas. -
De alto nivel: Se destruyen todos los microorganismos excepto algunas
esporas bacterianas .
1.
Incluye esporas asexuales, pero no necesariamente esporas de
Clamydia o esporas sexuales 2.
Sólo con tiempos de exposición extendidos, los desinfectantes
tienen actividad esporicida en los laboratorios. 3.
Algunos desinfectantes de acción intermedia (por ej. lejía)
pueden tener alguna actividad esporicida, otros (alcoholes) no la han
demostrado. 4.
Algunos desinfectantes intermedios, a pesar de ser tuberculocidas,
pueden tener actividad antivírica limitada.
Es
una de las prácticas de antisepsia más importantes, ya que las manos
son el principal vehículo de contaminación exógena de la infección
nosocomial7-13. Las
bacterias presentes en la piel se encuentran principalmente en la capa córnea,
pero también pueden estar presentes en otros estratos e incluso en los
conductos y glándulas sudoríparas. Estas bacterias que viven en
profundidad y que sólo comienzan a ser eliminadas después de 15
minutos de enérgico cepillado, determinan que sea imposible esterilizar
la piel sin destruirla.
Se
consideran dos tipos de lavado de manos: higiénico o rutinario y quirúrgico.
El
lavado de manos higiénico se realiza con agua y jabón neutro, durante
un tiempo que varía según los autores desde 20 segundos (Guía para el
control y prevención e la infección del Hospital Virgen del Camino14)
hasta los dos minutos y a continuación aclarado. El secado se debe
realizar con toalla de papel. Este lavado se realizará con frecuencia,
en general siempre antes y después de entrar en contacto con cada
paciente, y especialmente siempre que se den las siguientes
circunstancias: Antes
y después de atender a pacientes neutropénicos Antes
y después de atender a pacientes infecciosos A
la salida de la habitación Después
de ir al W.C. Después
de limpiarse la nariz Antes
y después de comer Antes
y después de manipular vendajes, cuñas, realizar curas, manipular
sondaje urinario, aspirar secreciones bronquiales, etc. Siempre
que se utilicen guantes. Se
debe utilizar jabón líquido en envase no reutilizable, ya que el jabón
en pastillas frecuentemente se contamina. El
lavado de manos quirúrgico está indicado en la realización de técnicas
quirúrgicas o instrumentales específicas. Se utilizan antisépticos,
siendo los más utilizados los yodóforos (povidona iodada) y la
clorhexidrina. El
lavado de manos es un tema ciertamente importante, incluso un editorial
del British Medical Journal12 señaló recientemente lo
infrecuente y esporádico que es el lavado de manos entre los
profesionales. Aunque los médicos estiman que se lavan las manos antes
de inspeccionar a un paciente en un 73% de las ocasiones, la frecuencia
observada es de sólo el 9%. Además
existe una revisión sistemática13 sobre el lavado de manos
que demuestra cómo el cumplimiento de esta medida puede reducir en más
de un 50% las tasas de infección. Antisépticos
y desinfectantes Se
definen a los antisépticos como aquellos productos químicos que
destruyen o inhiben el crecimiento de microorganismos sobre la piel o el
tejido15-17, frente a los desinfectantes que son los
utilizados sobre objetos inanimados o superficies18-23. En
ocasiones, estos últimos pueden ser utilizados como antisépticos, si
no producen irritación de los tejidos, ni toxicidad por absorción sistémica
y no se inactivan en presencia de materia orgánica. Tanto
los desinfectantes como los antisépticos pueden clasificarse según su
estructura química en dos grandes grupos (Tabla 3): compuestos químicos
inorgánicos y compuestos químicos orgánicos. Debido a que en
numerosas ocasiones las mismas sustancias pueden emplearse como
desinfectante o como antiséptico, resulta necesario establecer una
clasificación conjunta de todos los productos químicos empleados. El
antiséptico ideal debería reunir las siguientes propiedades: amplio
espectro, rapidez de acción, baja toxicidad para los tejidos vivos,
alta actividad residual, actividad en presencia de materia orgánica,
solubilidad, estabilidad, aceptación por el personal que lo maneja y
bajo coste.
Los
principales mecanismos de acción de los antisépticos y de los
desinfectantes son: la desnaturalización de proteínas, alteraciones de
la membrana celular (permeabilidad, alteraciones enzimáticas…) y la
oxidación celular. Los
principales antisépticos utilizados en el medio hospitalario son la
clorhexidina, la povidona iodada y el alcohol al 70%. Limpieza
y desinfección del material clínico14,24
Normas
generales -
Limpiar el material con detergente tan pronto se haya utilizado para
evitar que los restos de materia orgánica se sequen y adhieran al
instrumental. Es preferible emplear agua caliente. Utilizar detergente
enzimático en los materiales difíciles de acceder para su limpieza. -
La desinfección previa a la limpieza es innecesaria e incrementa los
costos. -
Deberá disponerse de cepillos adecuados para cada tipo de material a
efectos de asegurar una buena limpieza, incluso a los lugares menos
accesibles. Estos cepillos también deben limpiarse y desinfectarse tras
utilizarlos. Es necesario controlar que estén en buen estado. -
Es importante controlar que el material se encuentre en buenas
condiciones. En los aparatos de fibra óptica, debe comprobarse que no
existan fugas. -
El material ha de manipularse con guantes no estériles. -
Preparar la solución desinfectante a la concentración indicada por el
fabricante. -
Una vez lavado, sumergir el material en la solución desinfectante,
procurando que ésta llegue a todas las superficies, tanto internas como
externas. -
En una desinfección de alto nivel para material de riesgo (semicrítico),
el tiempo de actuación del desinfectante será de 20-30 minutos. Para
la desinfección de bajo nivel, es suficiente con 10 minutos. -
El instrumental no debe almacenarse en las soluciones desinfectantes. Es
muy importante guardarlo bien seco y protegido del polvo. -
No mezclar desinfectantes, excepto si se potencia la actividad. -
Es preciso que los recipientes de las soluciones desinfectantes puedan
taparse. Protegerlos de la luz y de las fuentes de calor. -
En las diluciones de los desinfectantes debe figurar la fecha de
preparación y la de caducidad. -
Como norma general, las soluciones desinfectantes no deben volver a
utilizarse de un día para otro, aunque pueden existir excepciones a
esta norma ( ej. glutaraldehído). -
Es preciso que los recipientes estén limpios para evitar que la solución
se contamine. -
El personal que tiene a su cargo la desinfección del material ha de
estar debidamente formado y motivado, y debe conocer los distintos
productos y procedimientos. Recomendaciones
en relación con tipo de material
Material
crítico Siempre
que sea posible hay que utilizar material desechable. Si no es posible,
es necesario someterlo a un proceso de esterilización. Se entiende por
material crítico todo aquel que entre en contacto con tejidos estériles
o con el sistema vascular. Ejemplos:
Catéteres
endovenosos. Catéteres
cardiacos. Instrumental
quirúrgico. Instrumental
dental. Aparatos
de endoscopia rígidos que penetran en tejidos estériles: artroscopio,
laparoscopio, toracoscopio, mediastinoscopio,etc. Accesorios
de los endoscopios rígidos y de fibra, por ejemplo pinzas de papilotomía,etc.
Materiales
considerados semicríticos Desinfección
de alto nivel. Se entiende por material semicrítico los que están en
contacto con membranas, mucosas o piel no intacta. Ejemplos:
Aparatos
de endoscopia rígidos que penetran en cavidades no estériles tales
como: broncoscopio, rectoscopio, laringoscopio Endoscopios
flexibles de fibra óptica p. Ej. broncoscopio, gastroscopio,
colonoscopio etc. Palas
de laringoscopio Espéculo
vaginal El
tiempo de exposición debe de variar entre 20 y 30 minutos. Pueden
utilizarse métodos por inmersión (glutaraldehído 2%, glutaraldehído
fenolato 1:8, peróxido de hidrógeno 6%). Materiales
considerados no críticos Desinfección
de medio/bajo nivel. Se considera material no crítico a aquél que está
en contacto con piel intacta, no con membranas mucosas. El
tiempo de exposición es de 10 minutos. Pueden utilizarse sustancias
como: alcohol 70º, fenoles, yodóforos, asociación de aldehídos. Ejemplo:
Termómetros
de axila Orinales
Fonendoscopios
Desfibriladores
Manguitos
de tensión arterial, etc. Limpieza
y desinfección de suelos y superficies14,24
Normas
generales -
Es cierto que en el hospital la creación de fuentes nuevas de infección
es permanente y que la propagación de la contaminación es igualmente
continua, en consecuencia, la aplicación de las medidas higiénicas
debe ser también metódica, programada y continua (diaria). -
Todos los servicios, incluido el departamento de administración,
intervienen en la difusión de la contaminación. -
Es absolutamente indispensable actuar simultáneamente sobre los
diferentes elementos de la cadena epidemiológica, debiendo naturalmente
adaptarse a las diversas medidas profilácticas, a cada objetivo, y
aplicarse según las circunstancias de cada departamento. -
La propagación de la contaminación puede producirse tanto por gérmenes
depositados sobre las superficies como por partículas portadoras de
bacterias vehiculadas por la atmósfera. Los dos tipos de contaminación
están tan conectados entre sí que no es posible mantener una
superficie desinfectada y libre de gérmenes más de una hora sin haber
descontaminado la atmósfera. -
El nivel de la contaminación atmosférica es un buen indicador del
nivel de contaminación general de un local. -
La limpieza y desinfección debe ser sistemática y repetida con
frecuencia. Es la única manera de obtener una acción permanente. -
El plan basado en la limpieza, la desinfección y el buen comportamiento
higiénico de las personas, debe ser una responsabilidad compartida por
todo el personal. -
Sólo si se logra una perfecta coordinación del estamento profesional
de la limpieza con el personal sanitario podrá traducirse en una
higiene eficaz. -
Una vez establecido el plan de trabajo para cada área o zona del
hospital, teniendo en cuenta su potencialidad de riesgo infeccioso, la
vigilancia de su ejecución adquiere una importancia primordial. -
Material: Debe de asegurarse la exigencia de exclusividad en diversas
zonas del hospital. En cada unidad, la limpiadora contará para la
realización de su trabajo con: 1) Doble cubo de distintos colores, uno
para la solución de detergente + desinfectante y otro para el aclarado
y 2) Dos cubos de distintos colores con paño y bayetas de diferentes
colores, ya sean para el mobiliario o para el baño (Fig. 4). Figura
4.
Cubo de limpieza.
-
En el ambiente hospitalario está terminantemente prohibido el barrido
en seco; siempre se procederá al arrastre húmedo. -
La limpieza se hará horizontal en zig-zag, de arriba abajo, y siempre
de dentro hacia fuera. -
El hipoclorito siempre se debe diluir en agua fría. -
Renovar
el contenido del doble cubo en cada habitáculo. -
Una vez realizada la limpieza el material se guardará limpio,
desinfectado y escurrido. -
Pueden utilizarse como desinfectantes para su aplicación en suelos y
superficies los siguientes: fenoles, aldehídos, hipoclorito ( diluido
al 10% en zonas críticas y diluido al 20%, zonas generales). Se tendrá
en cuenta el no utilizar hipoclorito en superficies metálicas porque se
deterioran. -
Hay que seguir siempre las indicaciones realizadas en las instrucciones
de la casa suministradora del producto utilizado. -
Bloques quirúrgicos: hay que diferenciar 3 tipos de limpieza: Entre
intervenciones: limpieza con paño humedecido en el desinfectante
elegido, de todas las superficies. Fregado de suelo. Limpieza
al final de la jornada: se realizará una minuciosa limpieza del
mobiliario y utillaje, suelo, paredes, lámparas, puertas, rejillas de
aire, armarios, procedentes de toda el área quirúrgica, y se
desinfectarán con las soluciones desinfectantes establecidas para ello.
Limpieza
general: se realizará una vez a la semana. Limpieza a fondo del resto
de la zona quirúrgica (pasillos, vestuarios, zona sucia, almacenes,
etc.). -
Zonas especiales: U.C.I., Neonatología, Partos, Hemodiálisis. Se
realizará una limpieza diaria de todas las superficies (incluidas
paredes si hay materia orgánica) y los suelos. Una vez a la semana se
realizará limpieza a fondo. -
Hospitalización: si se da la circunstancia de un caso de aislamiento
protector se realizará la limpieza de esa habitación en primer lugar y
utilizando material exclusivo para esa habitación. Si se da el caso de
un paciente infeccioso la limpieza de esa habitación se hará en último
lugar y con material exclusivo para esa habitación. En el resto de
habitaciones de zona de hospitalización se realizará la limpieza
diaria según normas generales. -
Cocina: se utilizará agua caliente y detergente para desengrasar. Los
vertederos y desagües se limpiarán diariamente y se desinfectarán con
hipoclorito, dejándolos tapados toda la noche. Las campanas se limpiarán
semanalmente y los filtros como mínimo cada 15 días. -
Resto de hospital: limpieza diaria según normas generales. -
Exteriores: limpieza de accesos, parking y resto de zonas externas. Productos
empleados en la limpieza y desinfección
En
el apartado dedicado a los antisépticos se ha abordado el tema de los
productos empleados. A continuación se repasan algunos de los productos
químicos que más se emplean en el hospital, como son la lejía (el más
utilizado para la limpieza de suelos y superficies) y los utilizados en
desinfección de alto nivel. Lejía
común
El
cloro se combina con el agua y produce ácido hipocloroso, un potente
agente oxidante. Las soluciones conteniendo cloro son ampliamente
empleadas por su seguridad, costo, simplicidad de uso, rapidez de acción
y su gran espectro antimicrobiano, (eficaz frente a bacterias, virus,
hongos y esporas bacterianas) aunque es menos satisfactorio para los
materiales que contienen material orgánico. El hipoclorito sódico (lejía)
es el desinfectante a base de cloro más frecuentemente utilizado. Su
acción oxidante provoca daño en las superficies de los instrumentos
metálicos, lo cual limita su uso. Es ampliamente utilizado como
desinfectante de rutina de suelos, lavabos, WC y superficies no metálicos.
Las
diluciones una vez preparadas se han de utilizar enseguida, ya que en
poco tiempo pierden su actividad. Se inactiva con materia orgánica. Hay
que utilizarlos con agua fría. No se pueden mezclar con detergentes ácidos
ni amoniacales. No se deben mezclar con otros desinfectantes. Debido
a la causticidad del hipoclorito sódico, hay que evitar el contacto con
la piel, usando guantes de goma y lavando con agua abundante en caso de
contacto. La
lejía común tiene una concentración de cloro de 40 gramos de cloro
activo por litro. Se emplea a concentraciones diferentes: -
Dilución 1:10. Se prepara con 0,5 litros de lejía disueltos en 4,5
litros de agua. Uso para desinfección de superficies (suelos,
paredes…) de áreas críticas. -
Dilución 1:20. Se prepara con 0,5 litros de lejía disueltos en 9,5
litros de agua. Uso para desinfección de superficies (suelos,
paredes…) de aseos, suelos y superficies de áreas asistenciales no críticas.
-
Dilución 1:40. Se prepara con 0,250 litros de lejía disueltos en 9,750
litros de agua. Uso para desinfección de mobiliario en general no metálico
y superficies de áreas administrativas. Glutaraldehído25-26
La
concentración usual es al 2%. Se considera el desinfectante de
referencia para la desinfección de alto nivel. Actúa sin atacar en
metales, lentes ópticas, gomas y plásticos. No modifica el corte del
material quirúrgico. Se inactiva su efecto desinfectante con restos de
materia orgánica. Hay que aclarar el instrumental desinfectado con agua
corriente o con agua destilada estéril según la utilización posterior
del instrumental desinfectado. Los tejidos que hayan estado expuestos al
desinfectante hay que aclararlos con agua abundante. Inconvenientes:
su toxicidad sobre piel y mucosas produce en las personas que lo manejan
dermatitis, irritación conjuntival, respiratoria e incluso asma
ocupacional, por lo que se ha desaconsejado utilizarlo en bandejas, ya
que produce emisiones por encima del límite aceptado. También es
considerable la toxicidad sobre el paciente y el medio ambiente, siendo
necesario para su eliminación una abundante dilución en agua. Observaciones:
debido a la formación de vapores tóxicos, se debe mantener en habitación
ventilada y no utilizar agua caliente en la preparación de las
soluciones. Durante la manipulación se utilizan guantes, gafas,
pantallas faciales (las mascarillas quirúrgicas no protegen frente a
los vapores y muy poco frente a las salpicaduras) y recipientes con
tapa. Existen aparatos automáticos de esterilización en los que los
problemas se atenúan considerablemente. Glutaraldehído-fenolato
Actúa
sin atacar sobre metales, lentes ópticas, gomas. No obstruye las
conducciones de agua ni de aire. Es necesario aclarar los instrumentos
desinfectados en agua clorada o estéril. La
concentración de glutaraldehído en el producto comercializado es de
2%. En la actualidad se recomienda disolver hasta una concentración
1/8, después de que se haya comprobado que la concentración de 1/16 no
sea la adecuada para considerar el producto como desinfectante de alto
nivel. Una vez activada la solución es estable durante 30 días. Efectos
adversos: puede causar dermatitis y sensibilización menor que la
producida por el glutaraldehído al 2% en solución alcalina, aunque se
recomiendan para su manejo las mismas precauciones. Incompatibilidades:
se inactiva su efecto desinfectante con materia orgánica. Observaciones:
no utilizar agua caliente, en la preparación de la solución. Durante
la manipulación utilizar guantes y recipientes con tapa. Ácido
peracético
Su
base de acción es el ácido peracético con un equivalente de 0,26%. Es
eficaz frente a esporas, bacterias, micobacterias, virus y hongos. Es
esterilizante. Su problema está en que es poco estable y que tiene acción
corrosiva. Estos aspectos parecen haberse corregido con las nuevas
presentaciones comerciales, que combinan una serie de compuestos (peroxígeno,
ácidos orgánicos y estabilizadores) que liberan al medio una
concentración de iones de peracetato equivalentes a 0,26% de ácido
peracético. Eliminación:
es biodegradable, degradándose a ácido acético, oxígeno y agua. Se
puede eliminar directamente en los desagües. No precisa, en principio,
medidas protectoras. Efectos
adversos: irritante para los ojos. No se considera irritante para la
piel, aunque se recomienda usar guantes al manejar el producto. Hay que
evitar la inhalación del polvo. La preparación tiene olor a ácido acético.
Preparación:
la solución activa debe ser preparada en agua templada (35º C
aproximadamente), hay que agitar hasta obtener una perfecta disolución.
La solución activada puede ser utilizada durante 24 horas después de
su preparación. Las soluciones pueden ser vertidas con seguridad en los
canales de desagüe usuales. Monopersulfato
Es un
desinfectante de acción oxidante. Su agente activo es el monopersulfato
de potasio, al que se le suman en sus componentes otros agentes
auxiliares diseñados para potenciar la eficacia del agente oxidante. No
irrita la piel, ojos ni mucosa respiratoria. No es corrosivo si se
utiliza en períodos cortos. Además es un buen surfactante/detergente,
lo que le permite ser usado en limpieza además de desinfección. Si se
utiliza sobre superficies de metal, estas deben aclararse con agua después
de 10 minutos con el fin de eliminar el exceso de solución. Es de color
rosa, y si pierde actividad vira de color. Se
presenta en sobres de 50 gramos. Se prepara añadiendo 1 litro de agua
tibia por cada 10 gramos de producto, que equivale a un sobre para 5
litros de agua tibia. Esta concentración es de un 1%. Puede
ser utilizado como desinfectante de alto nivel en endoscopias y
fibroscopias. Para escopia de aparato respiratorio no es el más
recomendado por haberse demostrado cierta dificultad en la eliminación
de micobacterias. |
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