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Artículo "Millonaria con Fregona" publicado el 25/03/02 en el nº 58 de Titulares1a3.

1El Artículo de la semana:

N-Esta semana: Millonaria con Fregona

 

Recopilación de artículos e informaciones de su interés.

 

UNA MILLONARIA CON FREGONA

El Mundo, Crónica. 31/03/02 LOTERIA MALDITO ERROR. EDUARDO DEL CAMPO / PABLO R. LAGO

Rosario ganó en la Primitiva de 1988 más de 900 millones de pesetas. Pero la Administración perdió el boleto. Sigue trabajando, a la espera de resolución judicial


Como a Rosario se le aparezca por la calle el calvo talismán del anuncio de las Loterías y Apuestas del Estado diciéndole aquello de «que la suerte te acompañe», seguro que le escupe a la cara y le arrea con el bolso. ¿Que la suerte te acompañe? Vaya broma pesada. Rosario Moreno Estévez, una limpiadora jubilada de 59 años vecina del pueblo sevillano de Dos Hermanas ganó 904 millones de pesetas (casi 5,5 millones de euros) en la Lotería Primitiva en 1988 pero nunca llegó a cobrar la carretada de dinero que le hubiera permitido hacer el corte de mangas a la fregona, el cubo y las escaleras de las casas y oficinas que limpió durante 30 años porque la Administración no encontró nunca la otra mitad del sello del boleto y decidió anular la apuesta un día antes de que se efectuara el sorteo.

Casi 14 años después, el caso acaba de entrar en el Tribunal Constitucional, que deberá decidir ahora si admite el recurso presentado por Rosario y su familia contra la sentencia de diciembre del Supremo que daba la razón al Ministerio de Economía y Hacienda, de quien dependía el organismo de apuestas (ONLAE). De momento, es el pleito de mayor envergadura que se presenta contra el Estado por una situación similar.

Rosario no fue quien perdió el resguardo de su apuesta (lo tiene a buen recaudo en una caja fuerte de una oficina de Banesto en Sevilla), sino la Administración: «Si yo, como limpiadora, he pagado a Hacienda mis impuestos, ahora exijo que Hacienda me pague a mí lo que me debe».

Y todo esto empezó con una simple moneda de 20 duros. Una noche calurosa de junio de 1988, después de pasar el día barriendo y fregando los retretes y oficinas de una empresa aeronáutica de Sevilla, Rosario se pone a guisar la cena para su familia. Su hija Puri está rellenando varios boletos de la primitiva con su novio. La madre hace un alto y le pide cinco ejemplares para cumplimentar por su cuenta otras tantas apuestas de las de 100 pesetas, como hace cada semana. «Entonces se me ocurrió: ¡Vamos a rellenar una entre todos!», recuerda. «Yo dije un número, mi marido otro y mis cuatro hijos, uno cada uno». Ella dijo el 26.Su marido Manuel (que sigue atado como en ese día a su trabajo de peón en una nave de envasado de arroz) y sus hijos Carmen, Puri, José Manuel y Carlos (de entre 38 y 28 años ahora, y que le han dado nueve nietos) completaron el resto de la combinación. Las cruces siguen tachando los números en la fotocopia compulsada ante notario del resguardo: 26, 29, 35, 36, 41 y 43.

Al día siguiente Rosario llevó el boleto a la administración receptora número 46.238, un local en la carretera de la Isla. Su encargada, Ana Rodríguez Aranda, cobró las apuestas, las selló y entregó los resguardos a Rosario. Al boleto de la buena o mala suerte, con el número 938.346.292, le correspondió el sello I-9405304.

El jueves 30 de junio a las 22.00 horas se escenifica en Madrid el sorteo número 26 de la Primitiva. Al día siguiente, a la hora de comer, Rosario comprueba viendo el telediario que la combinación ganadora es la de aquel boleto rellenado a seis voces con su familia. 14 años después ella y sus abogados reclaman 12 millones de euros, ya que suman los intereses generados en este tiempo.

Ese mismo viernes 1 de julio Rosario fue a llevar su resguardo a la tienda donde lo selló, pero de allí la encargada la mandó a la delegación territorial de Sevilla. Un empleado la cortó en seco entonces desde la ventanilla: «Su apuesta ha sido anulada, señora». El hombre le dijo que no había aparecido el original del boleto, y le ofreció devolverle los 20 duros de la apuesta invalidada, pero negándose a darle un impreso de reclamación. Rosario fue al juzgado de guardia e inició la batalla judicial.

¿Qué pasó? En la otra ruta del destino, al original del boleto pagado por Rosario se le desprendió la mitad del sello en algún momento tras haberlo recogido la encargada de la tienda, como ésta testificó. Cuando la receptora fue a llevar las apuestas a la delegación territorial el 29 de junio, hizo constar que no faltaba ningún impreso pero que a uno de ellos, el que sería ganador de la primitiva, se le había caído el sello. El delegado, conforme a la normativa sobre loterías, invalidó la apuesta que correspondiera al resguardo de ese sello y así lo anunció en esa oficina, en la tienda receptora y en un anuncio publicado el día del sorteo en el periódico El Correo de Andalucía. Hacienda y el ONLAE arguyeron que al no haber encontrado el boleto no lo habían microfilmado y que por tanto era como si Rosario nunca hubiera participado en el sorteo. Ella se revuelve aún en el asiento. «¡Yo no tengo culpa de que la Administración pierda mi boleto». El Estado le ofreció en dos cartas devolverle los 20 duros, una compensación que suena a chiste y que para su hijo José Manuel y los abogados indica que Hacienda acepta implícitamente que Rosario, a la que llaman «querida concursante» en las misivas, sí participó en aquel sorteo. 

«ALGUN DIA ME DARAN LA RAZON»

Con los huesos erosionados por la descalcificación y la artrosis, la limpiadora jubilada reconoce que hubiera preferido «ganar menos dinero pero haberlo cobrado. No es que tema al trabajo, pero de pensar que me hubiera quitado 14 años de trabajo de mis espaldas, me entra una impotencia... Pero bueno, algún día me darán mi razón. Digo yo».