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Artículo "Una basura de contenedor" publicado el 18/03/02 en el nº 57 de Titulares1a3.

1El Artículo de la semana:

N-Esta semana: Una basura de contenedor

 

  Recopilación de artículos e informaciones de su interés.

 

Una basura

La verdad. Artículos. Alicante. 16/03/02. BRUNO FRANCÉS

Pues eso, pues que al menos dos medallas debieran concederse; una al que los inventó y otra al que se le ocurrió la maravillosa idea de plantarlos en la calle denotando, de un modo claro y contundente, que ni uno, ni otro, han sacado una puñetera bolsa de basura en su vida. Me refiero a los nuevos contenedores de basura tan bonitos, tan limpios y tan plástico. Total que se me ocurrió quedarme, una noche, observando a la gente para ver si, verdaderamente, en dos días, había perdido la facultad de algo tan complicado como es meter una bolsa de basura en un contenedor pero no; no era mía la culpa, ni mucho menos, y uno tras otro las pasaban canutas para introducir la bolsa, la caja, o lo que fuere por una ranura que no termina de abrirse nunca. Me explico.

El trasto en cuestión es bonito, eso nadie lo va a negar, al menos todo lo bonito que pueda ser un contenedor de basura pero ahí se acaba todo. En primer lugar tiene una palanca de pie que resulta de todo punto inservible; inservible porque como el monovolumen está en la carretera y uno se coloca en la acera en éstos es imposible echar la bolsa desde un lado-, es imposible pisar el pedal hasta bajo, con lo cual aquello no termina de abrirse de ninguna de las maneras de hecho no se abre nunca del todo-; luego se puede pensar que uno se puede ayudar con las manos para terminar de abrir de semiabrir que repito que no se abre del todo- pero resulta que y ahí radica otra de las bazas de este importante ingenio- el asa con la que estirar está justo encima de la compuerta con lo cual, a menos que uno sea un auténtico gorila, por lo de los brazos más largos que las piernas, es físicamente imposible alzar algo que se queda a más altura que uno; no le digo ya si está, al tiempo, pisando la palanca, el pedal, para que se abra. Imagine la postura y eso que todavía no ha logrado encestar. cartel jornadas

Porque, claro, luego, además está el hecho concreto por el que uno había bajado a la calle; sí, ése de tirar la basura para poder regresar al calor del hogar y que debía de ser algo rápido, fácil y sin requerimiento de estudio ni título universitario alguno; pues eso, pues que nos habíamos quedado pisando un pedal que no baja y aquello que no sube que, mientras, estábamos intentando alzar la compuerta sin conseguirlo y que, con la mano sobrante vamos a tratar de introducir la bolsa, o bolsas, en la boca del lobo.

Y digo que vamos a intentarlo, en puro equilibrio, porque no entran, porque no caben, porque la portezuela de las narices no tiene abertura completa y se queda a media altura, con un flequillo de plástico que estorba y que, si la basura en cuestión contiene mucho de lo propio, no hay hueco y ya estamos en otro dilema. En equilibrio, a un pie, a una mano e intentando hacer fuerza, o maña, para que no se cierre, para mantener la bolsa a media altura no les quiero decir nada si pesa- y para que pase por la boca sin que se rasgue, la bolsa, y que si llevamos dos, bolsas, ya les aviso que no cuelan y que una misión que era, a todas luces, de lo más simple, se convierte en una Misión Imposible que ya me estoy riendo del Tom Cruise que ésta no la cumple que mira que los de antes ya estaban bien, y se abrían del todo, y que se podía recuperar algo si te caía en el interior por error aquí dénlo por perdido forever- y que tenemos la manía de ir a peor y que les cuento que en estos contenedores hay que echar la basura de abajo para arriba sin apenas movilidad para hacerlo- y no al contrario como es de menester y uno roza, fijo, siempre, con el plástico de las narices y que ya se puede poner perdido y que se han equivocado los inventores del ajo y los que los han cambiado que tenemos la fea costumbre de que cuando algo está, más o menos bien, sustituirlo por algo todavía peor y que las personas mayores, las que no tienen fuerza, y las otras también, ya pueden ir pensando en olvidarse del tema porque, como mínimo, de un accidente con rotura de cadera por resbalar al pisar, no les libra nadie.

Pues eso, pues lo que les cuento, que dos medallas con las que cubrirse los encargados; pues eso, pues que de... basura.