|
|
Artículo "Basura energética en A Coruña" publicado el 21/01/02 en el nº 49 de Titulares1a3.
|
N-Esta semana: Basura
energética en A Coruña. |
|
|
|
La basura 'enciende' las 22.000 farolas que
alumbran A Coruña Con la
entrada en funcionamiento de la planta de tratamiento de las basuras
urbanas de la ciudad y nueve municipios aledaños se pone en vigor, además,
un ciclo cerrado en el que los residuos se convierten de nuevo en
materia prima. La nueva planta de tratamiento, que
ha costado 7.000 millones de pesetas, de los que 2.000 fueron aportados
por la UE, es capaz de convertir la basura en electricidad, sin recurrir
a la denostada incineración, y posteriormente lograr un compost (abono)
de alta calidad. Todo ello ha sido posible por aquel
fantasma del pasado que hizo de los coruñeses unos vecinos
comprometidos con la basura para que no volviera a ocurrir lo de Bens.
El resultado: ha sido la primera ciudad de España en implantar simultáneamente
la recogida selectiva, con un elevado porcentaje de participación
ciudadana. Entre las 500 toneladas diarias de
residuos que llegan a la planta de tratamiento, la bolsa de basura orgánica
llega tan bien seleccionada que entra directamente en la parte más
innovadora de su tratamiento, que es un proceso basado en la biodigestión:
sin oxígeno se produce una fermentación anaeróbica que produce gas.
Los 28 días que dura este proceso permiten recuperar gas suficiente
para producir seis megawatios de potencia. O lo que es lo mismo, las
necesidades energéticas necesarias para la planta y todo el alumbrado
de las 22.000 farolas de la ciudad. Cuando este proceso acaba, la materia
orgánica incapaz de generar más gas pasa a otra planta donde se
produce una fermentación natural. Tras otros 28 días, lo que fue un día
puro desperdicio se convierte en un excelente compost. Cada año se
producirán 60.000 toneladas de este abono orgánico, que todavía no se
ha comenzado a vender porque el Ayuntamiento lo está dedicando a sus
necesidades de jardinería y restauración de suelos. La otra parte del proceso es más clásica,
pero con ella se cierra el ciclo de la basura. Lo que llega en la bolsa
amarilla, debe ser separado por 90 operarios en las distintas materias
primas. Vidrio, papel, varios tipos de plástico y metales, etc... Todo
este material pasa a manos de recicladores que pagan varios cientos de
millones anuales a las arcas municipales. El nuevo sistema de tratamiento de
los residuos de A Coruña ha recibido un gran galardón internacional
hace unos meses. Compitiendo con 33 ciudades de la categoría de Boston
o Los Angeles, se alzó con el premio Nations in Blom, cuyo objeto es
galardonar a las ciudades que mejor gestionan el medio ambiente y el
patrimonio. El premio fue para el alcalde de A Coruña, Francisco Vázquez,
el reconocimiento a una apuesta en solitario que hizo cuando tenía todo
el antiguo vertedero cayendo hacia el mar. Hoy, Bens es un parque público
perirubano, donde la avifauna empieza a colonizar territorio. La apuesta
del alcalde coruñés, fue, si cabe, más fuerte en aquel dramático
momento en el que la basura se había tragado para siempre a un vecino
que fue allí a lavar su coche. El
ejemplo gallego La tentación de participar en la
planta incineradora que se construía en Galicia para quitarse,
quemando, el problema del vertedero de Bens hace seis años era muy
grande. Pero se descartó. La concejala de Medio Ambiente, Carmen Marón,
tuvo mucho que ver en la decisión. Después de viajar por medio mundo y
elegir el que sin duda es el más moderno y ambientalmente respetuoso
sistema de tratamiento de residuos del mundo. De hecho, otras ciudades
empiezan a tomar el ejemplo de A Coruña. Parte de Barcelona, Cádiz, León
y Zaragoza han iniciado planes para implantar este sistema, explicó
ayer el alcalde coruñés, Francisco Vázquez. Según declaró, la normativa sobre
residuos urbanos que se implantará en Europa en los próximos años
traerá grandes problemas a aquellas ciudades que no resuelvan bien el
tratamiento de sus residuos. Para el edil coruñés «nuestros residuos
ya tienen una gestión adecuada para los próximos 30 o 40 años». Con ello y con el problema del
abastecimiento del agua resuelto hace décadas, A Coruña se enfrenta
ahora a un tercer reto: el tráfico. Vázquez planea ya aparcamientos,
mejorar el transporte público, implantar el metro ligero o tranvía rápido
y reservar el casco histórico sólo para los residentes y los
servicios. |
||