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Artículo publicado el 20/01/03 en el nº 100 de Titulares1a3.
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ESPECIAL
Gestión
ambiental de edificios: nuevas tendencias Del web puntex. |
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Mauricio Espaliat Canu Es de gran actualidad la preocupación por la calidad del
ambiente interior de los edificios, donde las personas pasan parte
importante de su tiempo laboral y de su vida cotidiana. Manifestaciones
del tipo "Síndrome del Edificio Enfermo" (SEE), que afectan a
la salud y al bienestar de usuarios de dependencias interiores de
diversa índole, llaman cada día más la atención de la opinión pública,
de los medios de comunicación y de las plataformas de investigación,
empresariales, sindicales y políticas, directa o indirectamente
afectadas por sus consecuencias, o involucradas en el control y prevención
de sus causas. Evolución del mercado y la demanda La oferta de técnicas y servicios para la auditoría y
conservación de instalaciones de edificios y dependencias de todo tipo
responde sin lugar a dudas a la aparición de una demanda en igual
sentido. Este fenómeno es el resultado natural de la sensibilización
de la sociedad en general por los temas de calidad de ambiente interior,
seguridad y bienestar, del rápido progreso de las comunicaciones, de la
difusión de información pertinente hacia todos los niveles interesados
en el tema, y de las innumerables opciones de optimización que en tal
sentido ofrecen los avances en el terreno tecnológico. •
La
tendencia de la demanda dentro del mercado de tecnologías y servicios
relacionados con ambiente interior apunta hacia el aumento de la selectividad
por parte de los clientes. El criterio básico de decisión lo
determinan cada vez más la calidad y la garantía de las opciones o de
las soluciones elegidas. •
Reafirmando
el anterior postulado, los clientes del sector son cada vez más exigentes
a la hora de evaluar las soluciones de sus problemas, tanto si se trata
de prevención como de acondicionamiento, reforma o sustitución de
equipos e instalaciones. Este hecho se hace más categórico a medida
que el nivel de información específica del cliente es más
elevado. •
Existe
en estos momentos en el mercado una demanda "natural",
emergente e incipiente, que obedece a motivaciones asociadas a la prevención,
a la imagen y a la competitividad de las empresas. Esta demanda se da en
el ámbito de clientes progresistas, bien informados, que toman
decisiones obedeciendo a criterios racionales y con visión de futuro. Pero existe también la demanda basada en hechos consumados o en
la necesidad de corregir o solucionar situaciones críticas. En este
caso, la decisión de actuar se ajusta más bien a planteamientos de
tipo "urgencias" y "emergencias", remanentes de la
tradicional filosofía de la "reparación". •
La
demanda actual de servicios relacionados con calidad ambiental interior
está en general muy condicionada por el precio. Dado su carácter
intangible, emergente e incipiente, se tiende a considerar a este tipo
de servicios como marginal o prescindible, hasta que las situaciones
llegan a ser críticas y se ha de actuar de modo urgente. La solución de casos urgentes es normalmente más cara que las
intervenciones preventivas. Cuando se constata este hecho, se confirma
también que en el sector está aún por asumir la política de prevención
en lugar de la de reparación, lo que equivale a afirmar que sigue
prevaleciendo el concepto de gasto sobre el de inversión, teniendo en
cuenta que sólo este último es generador de auténtica rentabilidad. •
En
general, el cliente del mercado actual de servicios busca cada vez más
simplificar la solución de sus problemas y unificar la gestión de sus
necesidades en materia de conservación y mantenimiento de instalaciones
de todo tipo. Esto le lleva a seleccionar proveedores que, actuando como
interlocutores únicos, sean los auténticos gestores de sus activos. •
Dado
el carácter pluridisciplinar de los servicios relacionados con calidad
ambiental del espacio interior de los edificios, y ante la imposibilidad
técnica y la inviabilidad económica de que una sola empresa gestora
asuma la totalidad de los requisitos y condicionantes de un determinado
proyecto de actuación en este terreno, se hace evidente la necesidad de
trabajar sobre la base de esquemas de colaboración, subcontratación o
alianza estratégica entre empresas de diferentes especialidades,
adecuadamente coordinadas por la citada entidad gestora. Esta situación
adquiere aún mayor relevancia en el caso de grandes edificios e
instalaciones, y cuando se habla de procedimientos de mantenimiento
integral. Mantenimiento de edificios: situación
actual y proyecciones a futuro El mantenimiento integral se está generalizando de modo
acelerado como la alternativa inteligente y la opción ineludible para
gestionar apropiadamente los activos involucrados en cualquier tipo de
edificio o instalación. Los requisitos que plantea la necesidad de
optimizar recursos y medios, por un lado, y por otro, las exigencias
formuladas por usuarios y propietarios en materias de seguridad,
higiene, comodidad y rentabilidad, obligan a adoptar estrategias
coherentes y responsables para garantizar condiciones de entorno y
habitabilidad idóneos. En síntesis, se trata de ajustar las
alternativas de gestión a las exigencias que plantea una cultura cada
vez más informada y sensibilizada en relación con dichos aspectos, que
en último término comprometen la integridad física, el rendimiento
laboral y la motivación de las personas. •
Actualmente,
y a grandes rasgos, el mantenimiento se lleva a cabo sin que exista una
gestión coherente y racionalizada basada en métodos y procedimientos.
En muchos casos no existe estrategia ni se procede a la planificación a
largo plazo de las actividades de mantenimiento, ni a la optimización
de costes de explotación por la vía de la sistematización,
prevaleciendo el coste directo sobre los criterios presupuestarios y de
productividad a la hora de la toma de decisiones. •
El
mantenimiento es una actividad en plena expansión como servicio, y con
gran proyección a futuro, tanto por las exigencias del mercado como
debido a los imperativos que plantea la normativa emergente. Sin
embargo, en las etapas previas a su consolidación como tal, el peligro
del intrusismo, de la falta de profesionalidad, de la baja calidad y de
la falta de rigor y coherencia en métodos y sistemas, puede retrasar su
aceptación y adopción como alternativa preventiva, y puede también
desvirtuar su imagen de servicio básico enfocado a mantener de modo
sostenido el rendimiento y la eficacia productiva de máquinas,
instalaciones, equipos y servicios. •
La
escasez de normativa específica exhaustiva y plenamente implantada en
el sector, sumada a las implicaciones económicas que el mantenimiento
supone, asimila esta actividad a la categoría de marginal o
prescindible, favoreciendo en cambio las alternativas correctoras y el
gasto en reparaciones cuando se dan situaciones críticas. Esta realidad
permite la proliferación y dispersión de actividades no
especializadas, así como su actuación en el mercado con afán
especulativo, prescindiendo de los criterios más elementales de
seriedad, rigor y garantía, y creando como consecuencia confusión y
falta de credibilidad. •
Las
tendencias mundiales en el ámbito del sector servicios, confirmadas por
la experiencia y por los precedentes provenientes de los países más
avanzados en esta área, señalan que la oferta se deberá decantar
necesariamente hacia satisfacer una demanda cada vez más exigente y
selectiva, hecho que ya fue anteriormente constatado. Esta
ineludible realidad permite suponer que, en el ámbito específico del
mantenimiento, se deberá prestar especial atención a factores como: - La protección del Medio
Ambiente Exterior (recursos y entorno natural).
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Mantener
las óptimas condiciones de calidad del ambiente interior. El mantenimiento y la gestión organizada de las instalaciones y
de los procedimientos que condicionan la calidad del ambiente interior
deben ser tenidos en cuenta de modo prioritario y preferente, ya que sus
consecuencias, tanto para bien como para mal, afectan directamente a
la salud, la comodidad, el bienestar y la seguridad de las personas.
Es preciso que dejen de ser actividades prescindibles o marginales, ya
que incluso adquieren mayor relevancia que otros aspectos cuyo control y
seguimiento ya van siendo incorporados, con mayor o menor grado de
formalidad, a las iniciativas de conservación habitual de edificios, y
cuyo desarrollo práctico hoy día casi nadie cuestiona. Es el caso,
para mencionar sólo algunos, de lo que ocurre con relación al
mantenimiento de instalaciones de agua, electricidad y gas, ascensores,
sistemas contra incendios, instalaciones informáticas, sistemas de
megafonía y música, sistemas de seguridad y alarmas, y servicios de
limpieza general. Gestión ambiental
de edificios: ¿inversión o coste? Al hacer referencia a los "costes" del mantenimiento,
componente de naturaleza ineludible dentro de las estrategias para la
promoción de un ambiente interior aceptable, no se puede dejar de
reflexionar sobre algunos aspectos importantes relacionados con ellos. Hacia un modelo de
gestión ambiental del edificio Los argumentos anteriormente expuestos llevan claramente a la
constatación de los siguientes hechos: •
Existe una clara interdependencia entre los procedimientos de
auditoría y conservación del espacio interior, las técnicas de
mantenimiento integral, y los requisitos de calidad y garantías que
exigen propietarios y usuarios de inmuebles a la hora de interesarse por
el tema de la calidad del ambiente dentro de los edificios. Aún cuando
esta realidad se traduce en tímidas actuaciones emergentes e
incipientes en la práctica actual, es previsible que las
responsabilidades que impone a diferentes niveles sean asumidas a medio
plazo. • La gestión ambiental del
edificio constituye una actividad de carácter esencialmente pluridisciplinar.
Para llevarla a la práctica con seriedad y coherencia, es preciso
contar con niveles de cualificación y de conocimientos específicos
razonables al nivel de los profesionales y empresas que la protagonizan,
dentro de un marco que incluya unidades con suficiente especialización
en las distintas facetas que la componen. •
En
el mismo sentido, y por similares motivos, se impone la actuación
coordinada y planificada, centrada en la figura del "gestor",
de las diferentes disciplinas en juego, ya que se puede considerar técnicamente
temeraria, además de inviable desde el punto de vista económico y
operativo, la pretensión de abarcar todos los frentes que estructuran
la función mantenimiento ambiental e integral desde una única
plataforma empresarial, a menos que se trate de grupos o estructuras de
gran magnitud, con suficientes recursos de todo tipo, y muy
diversificados. De no ser así, hay que dar pie a fórmulas de
colaboración tecnológica, subcontratación y alianza estratégica
entre empresas y profesionales de especialidades complementarias. •
La gestión ambiental e integral de edificios ha de tener por objetivo
último y fundamental, además de sus aspectos puramente técnicos y
operativos, la protección del entorno de trabajo y vida de las
personas, garantizándoles seguridad, bienestar y comodidad. Puesto que
no se puede jugar con la salud ni con la integridad de las personas, las
impli-caciones humanas y sociales de esta actividad, aparentemente
material y administrativa, adquiere por este motivo especial relevancia,
lo cual obliga a la especial consideración de aspectos directamente
condicionados por la ética profesional de quienes ejercen actividades
relacionadas con la misma. •
El
diseño y la aplicación rigurosa de una normativa coherente y
racional que oriente las actividades del sector es el camino más
aconsejable y claro para alcanzar dichos objetivos, y lo es también
para defender la profesionalidad de las actuaciones frente a cualquier
intento de intrusismo, competencia desleal, fraude o especulación. Es preciso intentar definir un modelo de gestión del edificio
desde el punto de vista de su mantenimiento preventivo e integral,
insistiendo especialmente en los aspectos de calidad ambiental interior.
El objetivo deberá en todo caso ser el de contribuir a promover y
establecer estilos de gestión ajustados a los diversos factores a tener
en cuenta a la hora de formular estrategias y de emprender programas
enfocados con criterios de rentabilidad y sostenibilidad a largo plazo. •
Consideración
simultánea e integración de todas las facetas pluridisciplinares e
interac-tuantes que afectan conjuntamente a la calidad del ambiente
interior. Resulta fácil y evidente deducir que la adopción de un Programa
de Gestión Ambiental e Integral de Edificios implica retos y riesgos,
pero que también representa la oportunidad única e ineludible para
optimizar y rentabilizar los activos económicos y técnicos que entran
en juego cuando se plantea una iniciativa de este tipo. |