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EFE. Barcelona
El Juzgado de lo Social número 19 de Barcelona ha reconocido como accidente laboral la intoxicación sufrida por una trabajadora de la Administración de la Tesorería General de la Seguridad Social a consecuencia de una fumigación que le ha causado una incapacidad permanente absoluta
El fallo le ha concedido el derecho a percibir una pensión del 100 por cien de su salario, superior a los 18.500 euros (más de tres millones de pesetas), y ha condenado a la Administración a su pago.
La trabajadora se encuentra en situación de incapacidad a causa de las intoxicaciones sufridas a consecuencia de una serie de fumigaciones periódicas llevadas a cabo entre los años 1996 y 1998 en el centro donde estaba empleada. Entre 1991 y 2001 la reclamante pidió la baja médica reiteradamente por diferentes motivos.
La afectada ha sufrido enfermedades respiratorias recurrentes, además de tiroiditis o problemas dermatológicos y desde 2001 padece un significativo déficit cognitivo con problemas de atención y de concentración.
En un dictamen emitido por el tribunal médico en 2002 se reconoció que la empleada padecía un "síndrome clínico múltiple por intoxicación con organo- fosforados carbonatos" y describió que "la trabajadora presentaba trastornos dermatológicos, endocrinológicos, fatiga" y dificultad para la realización de diferentes trabajos simultáneos.
Cuestión clave
Jaume Cortés, abogado del Colectivo Ronda y de la afectada, ha señalado que la importancia de esta sentencia estriba en la "dificultad de demostrar que estas intoxicaciones son accidentes laborales, ya que es muy complicado probar que hay un nexo causal entre las fumigaciones y la patología de la trabajadora". En este caso el juez ha tenido en cuenta los diferentes informes médicos presentados por especialistas de la sanidad pública, que confirman que los tratamientos de desinfección y desratización que se llevaron a cabo en el centro fueron la causa de la intoxicación.
Fatiga crónica
Son varias las sentencias que han declarado que el síndrome de fatiga crónica es causa de incapacidad permanente absoluta para todo tipo de trabajo. El Juzgado Social número 2 de Barcelona estudió el caso de una trabajadora que en noviembre de 2000 sufrió un accidente laboral al padecer una intoxicación por insecticidas organofosforados en su puesto de trabajo que desencadenó en un síndrome de fatiga crónica. El informe pericial precisó que "esta patología se caracteriza por ser una enfermedad crónica grave de origen desconocido y sin tratamiento etiológico, que en un gran número de pacientes conlleva la invalidez operativa" (ver DM del 16-XII-2003). Otro juzgado social de Barcelona reconoció este síndrome a una enfermera que, entre otros síntomas, presentaba "pérdida de memoria, trastornos visuales e insomnio, disminución de la volición y debilidad muscular" (ver DM del 3-VII-2003).
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