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La mujer, de 31 años, sigue hospitalizada con daños de gravedad en los tendones de una mano y con 37 puntos de sutura en un brazo
REDACCIÓN.
ROTA/CÁDIZ. El presunto autor de una violación en el interior de la Base de Rota en la tarde del Viernes Santo actuó con total premeditación porque atacó a su víctima con un cuchillo y pertrechado con un pasamontañas, según pudo conocer este periódico de fuentes cercanas a la investigación. Durante el ataque el hombre maniató, amordazó e hirió a su víctima, a quien también le vendó los ojos.
El supuesto violador, identificado como M.D.C., de 40 años, casado, sin hijos y trabajador civil español de la Base, seguía ayer en los calabozos de la Comisaría Nacional de Policía de Rota, aunque se especulaba con la posibilidad de que pudiera ser trasladado a la prisión de Botafuegos, en Algeciras. Por su parte, la víctima, de 31 años y jefa del agresor, continuaba ingresada en un hospital de la Bahía de Cádiz, presentando heridas de consideración en los tendones de una mano -con pérdida de sensibilidad y movilidad en al menos dos dedos- y en un brazo, donde recibió casi 40 puntos de sutura.
Al parecer, las cámaras de seguridad situadas a la entrada de la Base detectaron que el presunto agresor hacía su entrada en el recinto militar a las cuatro menos veinte de la tarde del viernes, pese a que ese día no tenía que trabajar.
La reconstrucción de los hechos apunta a que sobre las seis de la tarde el agresor forcejeó durante varios minutos con la víctima en la oficina del departamento donde ambos trabajan desde hace al menos siete años. En el forcejeo la mujer recibió un corte importante en el brazo derecho causado por el cuchillo que portaba el agresor. En este lugar la mujer fue maniatada y le fueron vendados los ojos con una cinta aislante de color gris.
A renglón seguido, el detenido trasladó a su víctima a los vestuarios de mujeres, que se encuentran a unos 60 metros de la oficina. Fue en este lugar donde se produjo la supuesta violación, mientras la joven seguía derramando mucha sangre por las heridas recibidas.
Consumada la agresión, el hombre abandonó la Base sobre las siete de la tarde. La mujer, por su parte, logró quitarse la venda de los ojos y, aún maniatada, cruzó 600 metros hasta llegar al lugar donde la cuadrilla de trabajadores de la que es encargada realizaba labores de limpieza en una de las guarderías de la Base. La joven, sumida en un ataque de nervios y casi desfallecida, gritaba "socorro, me quieren matar".
De inmediato, los operarios dieron aviso a la Policía norteamericana, que detuvo al supuesto agresor sobre las siete y media de la tarde, cuando volvía a entrar a la Base. En el vehículo del detenido se encontró un cuchillo de cocina con restos de sangre, un pasamontañas y una nevera de corcho de más de dos metros de longitud. Luego fue entregado a la Policía Nacional sin oponer resistencia.
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