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Representantes del PNV, EA, PSE y PP exigen el cese de las «campañas de descalificación» en los ayuntamientos Acuerdan un texto en Eudel para afrontar las huelgas
IÑAKI CASTRO/BILBAO
Los alcaldes vascos relegaron ayer a un segundo plano las disputas políticas para mostrar su «apoyo» a los ayuntamientos que «sufren presiones sindicales fuera de toda lógica» de comités de empresas subcontratadas para cubrir servicios municipales. En un acto inédito, regidores del PNV, EA, PSE y PP comparecieron acompañados de miembros de sus respectivas ejecutivas para leer de manera solemne y conjunta un manifiesto. El documento, aprobado el viernes en la asamblea anual de la Asociación de Municipios Vascos (Eudel), fue respaldado por unanimidad y fija la postura que seguirán los consistorios en los conflictos laborales abiertos en firmas adjudicatarias.
Ante todo, los alcaldes quisieron dejar «claro» que opondrán la unidad de acción a la «estrategia sindical» diseñada para mejorar la situación de los trabajadores de las contratas. Por ello, en la fotografía de la reunión de ayer podía verse a representantes de las principales opciones políticas presentes en Eudel, que aglutina a 250 ayuntamientos de Euskadi y Navarrra. Cada uno de los alcaldes que se desplazaron a Bilbao, además, se encargó de leer parte del manifiesto para subrayar el apoyo de la asociación de municipios a los regidores y ediles que «están sufriendo campañas de descalificación y desprestigio personal». Incluso, se comprometieron a «no utilizar de forma partidista» los conflictos laborales y a defender «sin fisuras» que trabajadores y empresarios tienen «su propio ámbito» de negociación.
El germen de este frente común hay que buscarlo en Basauri. El municipio vizcaíno ha encadenado en los últimos meses dos huelgas de limpieza que, en palabras de su alcalde, han «dejado el pueblo hecho un desastre». En ambos casos, trabajadores de contratas han convocado los paros y han implicado al Ayuntamiento en sus reivindicaciones. «La solución está en manos de la empresa y los empleados. Si eso no se produce, el Consistorio tiene muy poco margen de maniobra», recalcó Rafa Ibargüen, primer edil de Basauri.
«Intimidación física»
Los miembros de Eudel, conscientes de que esta situación se puede «reproducir» en el cualquier localidad, decidieron salir en bloque para definir su postura. Aunque en el manifiesto acordado proclaman su «respeto al derecho a la huelga», censuran «algunos comportamientos de intimidación física o de agresión a bienes públicos». Al hilo de esta denuncia, recuerdan que la «negación de los servicios mínimos» atenta contra otros derechos como el de la salud o la educación.
Los alcaldes, que consideran los convenios sectoriales el «referente más claro y justo» para las negociaciones, insisten en que las reivindicaciones laborales deben discutirlas empresarios y trabajadores, pero «en ningún caso los municipios, mancomunidades y consorcios». En cuanto a una de las demandas cruciales de los sindicatos -la equiparación de sueldos entre trabajadores subcontratados y funcionarios-, Eudel se emplea con «rotundidad». Los regidores subrayan que el personal de la Administración tiene que superar unas oposiciones y que si aceptaran las subidas salariales provocarían «una discriminación evidente» dentro de las firmas adjudicatarias.
Los miembros de Eudel completan su argumentación con el «compromiso» que asumen cuando subcontratan un servicio. El texto consensuado pone de relieve que en los pliegos de condiciones de cada adjudicación establecen «la obligación de garantizar la dignidad de las condiciones de trabajo; singularmente las referidas a las retribuciones». Joseba Azkarraga, consejero de Empleo, recordó tras la comparecencia de Eudel que los trabajadores de las contratas llegan a soportar diferencias salariales de un 35%. «Entre la homologación de sueldos y la postura de las empresas tiene que haber un punto intermedio», dijo.
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