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• El grupo danés ISS empezó de cero en 1999 en el mercado español de limpieza. Tras adquirir 17 empresas, ha escalado hasta la tercera posición del 'ranking'.
• Parte de la plantilla tiene acciones de la compañía, que cotiza en la Bolsa de Copenhague.
MANEL TORREJÓN
BARCELONA
Cinco años después de su implantación en España, la multinacional danesa de limpieza ISS se ha situado en el tercer lugar del ranking, tras Clece y Eulen, con 12.000 empleados, 111 millones de euros de facturación en el 2002 y 4.000 clientes.
A finales de los 90, el mercado español era aún una asignatura pendiente para este grupo, que en Europa encabeza el sector y es el décimo mayor empleador: la mayoría de sus 280.000 asalariados trabajan en el continente y en el Reino Unido.
Se puede decir que los daneses iban algo a ciegas cuando tanteaban las oportunidades de compra de empresas operativas en España. Un mercado tan atomizado, con más de 7.000 compañías, daba jaqueca a los encargados de hacer la tarea de prospección. Joaquim Borràs, media vida dedicado a la distribución en España de la maquinaria de limpieza de la marca danesa Nilfisk, se reveló como la llave que buscaban y fue fichado como director general.
La filial se montó en 1999. Ahí comenzó un sprint de crecimiento que no decae. Desde aquella fecha, ISS España se ha gastado más de 60 millones de euros en la adquisición de 17 compañías. Borràs aprovechó la atalaya que suponía gestionar Nilfisk en España desde 1983 (la familia Borràs fue propietaria durante años y, tras vender, Joaquim se quedó como primer directivo) para identificar las empresas interesantes. "Somos prudentes. Compramos empresas que facturan entre 6 y 10 millones de euros. Así es más fácil que las firmas adquiridas nos tengan como modelo a imitar", explica Borrás.
Ese paradigma de negocio y de relaciones laborales al que alude tiene mucho que ver con la cultura empresarial nórdica en cuyo seno nació ISS en 1901 en la capital danesa. Retribución variable, programas de compra de acciones para los empleados y obsesión por dignificar el oficio de la limpieza, tradicionalmente aquejado de mala imagen.
Todo el mundo en las oficinas, sin excepción, recibe una retribución variable del 20% de media, dice Borràs. Otra herramienta de incentivación a los trabajadores es la venta de títulos bursátiles de la compañía (cotiza en Copenhague y en Londres) a un tercio del valor de mercado. El techo es el 5% del salario bruto. Y el tiempo mínimo de conservación de las acciones es de unos meses (suele ser de dos o tres). "Entonces", informa el directivo, "se puede vender un máximo de un tercio de los títulos adquiridos, con lo que resulta que la compra se autofinancia. El resto se tiene que aguantar cinco años".
"Los empleados españoles tenemos 1,5 millones de euros en bolsa. Desde los ejecutivos hasta los operarios de limpieza". En total, unas 130 personas. Las anécdotas están servidas: "En una visita a una cárnica valenciana en horario de madrugada, fui a la máquina de cafés con empleadas nuestras y la primera pregunta que me lanzaron fue: ¿A cuánto está la acción?"
Tras una etapa de afianzamiento en el sector de la limpieza pura y dura, ISS España se vuelca ahora en los servicios generales, todos aquellos que, desvinculados del negocio principal del cliente, son necesarios en el día a día de un edificio o planta productiva. Conserjería, mantenimiento, jardinería, suministro de consumibles para aseos, recepcionistas, cátering y un largo etcétera.
"Estas actividades suponen el 15% de la facturación, aunque prevemos que suban al 80% en seis años". En el 2003, ISS dio un salto impresionante en uno de esos negocios auxiliares, el de control de plagas, y se encaramó hasta el segundo lugar del sector tras comprar cuatro empresas de Madrid, Barcelona y Mallorca. "La idea es ser el único proveedor de servicios del cliente", sostiene Borràs.
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