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Once empleados de las casas de cultura y el Social Antzokia han dejado de percibir su sueldo al no poder trabajar por los paros
BEATRIZ LÓPEZ/BASAURI
Los sindicatos ELA, LAB y ESK, convocantes de la huelga de la limpieza en Basauri, iniciaron su jornada reivindicativa de ayer a las once y media de la mañana. Los manifestantes, 250 según la Policía Municipal y 400 según los organizadores, iniciaron una concentración autorizada que durante más de una hora recorrió las principales calles de la localidad y finalizó en el Ayuntamiento.
En ese momento, la protesta, hasta ese instante totalmente pacífica, tomo un cariz más agresivo. Los asistentes procedieron a lanzar consignas contra el alcalde, Rafa Ibargüen, y a pedir una negociación que desbloquee el conflicto. A continuación, un grupo de huelguistas, encabezado por los representantes de los sindicatos, se dirigió hacia la puerta de acceso del edificio con la intención de reunirse con el primer edil.
Los tres agentes de la guardia urbana que custodiaban la entrada a la casa consistorial les cortaron el paso. Al instante, comenzaron los insultos, empujones y forcejeos entre los policías y un pequeño número de los manifestantes. Finalmente, una veintena de sindicalistas logró «entrar por la fuerza» en la recepción del inmueble. Ya en el interior, tiraron de «forma intencionada» papel y basura al suelo y rompieron parte del mobiliario -sillas, paneles informativos, papeleras y contenedores-. El tumulto fue tal que los vecinos que se encontraban en el lugar tuvieron que refugiarse en una sala anexa.
Ante esta situación, la Policía formó un cordón más amplio que impidió a los concentrados subir a la primera planta, donde se encuentra ubicada la Alcaldía. Pasados unos minutos, los concentrados salieron del recinto sin registrarse nuevos incidentes. El Consistorio emitió ayer una nota oficial en la que mostró su rechazo al «asalto físico» que sufrieron las instalaciones y reclamó al personal en huelga «respeto por el resto de vecinos».
Sin salario
El cierre de los distintos recintos culturales por la huelga de la limpieza ha acarreado que once de sus trabajadores -bibliotecarios, conserjes, monitores o acomodadores, entre otros-, permanezcan inactivos y sin percibir salario alguno, ya que «cobran por servicio prestado». «No tienen sueldo porque no realizan servicios y están siendo perjudicados por la huelga», subrayó el concejal de Cultura, Koldo Meso.
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