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JUAN PEDRO QUIÑONERO. CORRESPONSAL
El dirigente nacionalista corso Charles Pieri, líder del grupo Independencia, permanece encarcelado a la espera de que la Justicia investigue sus actuaciones
PARÍS. Según el juez antiterrorista Philippe Courroye y la brigada financiera de la Policía Judicial, una de las «familias» del nacionalismo corso, apadrinada por Charles Pieri, encarcelado,
habría utilizado hoteles, empresas de seguridad y limpieza y el equipo de fútbol de Córcega para montar una red de extorsiones, chantajes, comisiones, amenazas y comercio mafioso.
Nicolás Sarkozy, ministro del Interior, declaró en noviembre que «debemos coger a Pieri, como si se tratase de Al Capone». Días más tarde, el 17 de diciembre, unidades antiterroristas y de la Policía Judicial de Bastia detenían al personaje, una de las cabezas visibles del independentismo legal.
Semanas más tarde, Policía y Justicia empezaron a filtrar las revelaciones conseguidas tras el estudio de la documentación requisada en varias sociedades corsas y las declaraciones de una veintena de testigos, sospechosos, cómplices y acusados, dejando al descubierto relaciones delictivas.
Según varios testimonios, Charles Pieri se habría impuesto como «hombre fuerte» del Sporting Club de fútbol de Bastia, la capital administrativa de Córcega. Desde ese puesto estratégico, el dirigente nacionalista, cabeza visible del grupo legal «Independencia», habría cobrado millonarias comisiones por «dirigir» la compra, venta o traspaso de jugadores a otros equipos de la primera división francesa, como el París Saint-Germain o el Olympique de Lyon. El traspaso de Michael Essein reportó 500.000 euros a una cuenta bancaria personal del dirigente.
Según otras fuentes, testimonios y documentos concordantes, el mismo Charles Pieri habría dirigido la empresas «Corsica Gardiennage Services», especializada en servicios de «seguridad», y
«Corsica Nettoyage Entretien», especializada en limpieza y retirada de basuras. Cuadros y empleados del Club Méditerranée (la gran empresa especializada en vacaciones) y numerosos hoteles en Córcega afirman que Pieri y sus hombres (descritos como matones) habrían impuesto sus servicios, facturados legalmente a un precio exorbitante.
Cuando alguna empresa se negaba a pagar los servicios de la CGS, sus instalaciones eran frecuentemente «visitadas» y destrozadas a bombazos hasta que los directivos «comprendían» la necesidad de pagar su seguridad al precio más alto. Algunos propietarios de hoteles locales han descrito al juez Philippe Courroye las visitas «amistosas» de Pieri y sus matones. El dirigente nacionalista sugería la firma de unos contratos de compra-venta, o prestaciones de servicios, que los visitados se veían forzados a firmar porque no querían tener problemas.
En otro plano, Charles Pieri pedía y conseguía que numerosos empresarios pagaran páginas de publicidad en el semanario nacionalista U Ribombu, con «fines filantrópicos». El vespertino Le Monde titulaba ayer en primera: «Escándalo Charles Pieri: chantajes y extorsión, al abrigo del nacionalismo corso». Independencia, el grupo liderado por Pieri hasta el mes de diciembre, es una de las componentes históricas del nacionalismo corso, dividido en «familias» enfrentadas, incluso con ensangrentados ajustes de cuentas.
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