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Por primera vez en España se edita un trabajo que recopila el conjunto de las enfermedades respiratorias alérgicas relacionadas con el entorno laboral
Los veterinarios, investigadores de laboratorios de animales, panaderos, pintores, limpiadores, trabajadores de la industria del plástico y de la química, así como los trabajadores de los llamados “edificios enfermos” son los colectivos más afectados
Madrid, 30 de enero 2004.- El asma ocupacional está aumentando en España, como en otros países de nuestro entorno, debido a la escasez de medidas profilácticas en muchas empresas y un deficiente diagnóstico, según indican los expertos en asma bronquial de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC).
Esta es una de las conclusiones que se recogen en el libro “Patología respiratoria alérgica ocupacional”, editado por los doctores Santiago Quirce, responsable del Comité de Asma de SEAIC y Joaquín Sastre, miembro de la Junta Directiva de la Organización Mundial de la Alergia. Este manual, que ha contado con el patrocinio de la SEAIC y la colaboración de GlaxoSmithKline, tiene como objetivo, señala el doctor Antonio Peláez, presidente de la SEAIC y prologuista de la obra, orientar a los profesionales dedicados a las enfermedades ocupacionales respiratorias como los alergólogos, los neumólogos, los médicos del trabajo y los especialistas en medicina familiar. En él se abarcan, por primera vez en España, prácticamente todo el espectro de las enfermedades respiratorias alérgicas relacionadas con el medio laboral.
El asma ocupacional es la primera causa de enfermedad respiratoria de origen laboral en los países industrializados. Aunque la magnitud del asma laboral varía dependiendo del tipo de ocupación, entre el 10-20% de todos los casos de asma suelen tener origen laboral. Las cifras más elevadas, de hasta un 50% de trabajadores afectados, se han descrito entre los trabajadores de fábricas de detergentes. En palabras del doctor Quirce, “estamos ante una patología respiratoria muy frecuente y en aumento en los países industrializados si no se toman medidas preventivas eficaces como contar con unidades de diagnóstico especializadas y un control de las sustancias que provocan asma en el entorno laboral”.
Más de 320 sustancias implicadas
Los estudios realizados acerca de las sustancias implicadas en el asma ocupacional han registrado alrededor de 320. De ellas, el 22% atienden a los casos de asma por isocianatos, un 9,8% alergenos de animales, un 7% alergenos de harinas y cereales y un 5% humos de soldaduras y colas.
“Respecto al carácter legal del asma ocupacional, en España es necesario poner el día el registro de sustancias alergénicas, ya que el último listado publicado por el Boletín Oficial del Estado no está actualizado. Pero nunca lo podrá estar totalmente, ya que en este caso, la legislación siempre va por detrás de la clínica. Esto quiere decir que cuando se descubre una nueva sustancia pueden pasar años hasta que se introduzca en un registro oficial, lo que infravalora la enfermedad y perjudica a los pacientes afectados por esas nuevas sustancias”, explica el doctor Sastre.
Los expertos en esta patología identifican las ocupaciones como los veterinarios, investigadores de laboratorios de animales, panaderos, pintores, limpiadores, trabajadores de la industria del plástico y de la química, así como a los trabajadores de los llamados edificios enfermos, las que acumulan el mayor número de casos de asma.
Rinoconjuntivitis y asma ocupacional
A pesar de que ambas patologías comparten agentes causales, “la rinoconjuntivitis continúa siendo una enfermedad de segundo orden, sin que se le haya prestado mucha atención, aún cuando ésta es un claro factor de riesgo de desarrollar asma”, indica el doctor Quirce. Se calcula que la prevalencia de rinitis en los sujetos con asma ocupacional está en el 76% y 92% y de que casi el 60% de los casos de asma están precedido por una rinitis.
Diagnóstico y tratamiento
El diagnóstico de esta enfermedad es complicado porque no se disponen de extractos estandarizados para la mayoría de los alergenos ocupacionales, lo que dificulta la interpretación tanto de las pruebas cutáneas como de las provocaciones nasales o bronquiales específicas. “Con el fin de realizar un correcto diagnóstico es fundamental que los pacientes acudan a centros especializados, lo que no siempre resulta fácil”, añade el doctor Quirce.
Respecto al tratamiento, el cese de la exposición a la sustancia o sustancias causantes del asma ocupacional se asocia a la mejoría de los síntomas asmáticos en un porcentaje que no suele superar el 50% de los sujetos afectados, mientras que sólo el 25% normaliza por completo su función pulmonar.
El doctor Sastre explica que “sólo en pocas ocasiones se puede vacunar a los pacientes para evitar la enfermedad. Exclusivamente en el caso del asma por látex, algún tipo de harina y por epitelios de animales, lo que limita en gran medida el tratamiento de la enfermedad. Aún así el resultado de la inmunoterapia es variable, aunque siempre ha de aplicarse porque es el único tratamiento que puede reducir la sensibilidad frente a estas sustancias”. En este sentido, aunque se están estudiando vacunas frente a otros alergenos, es complicado su desarrollo porque el manejo farmacológico de ciertas sustancias químicas es difícil.
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