|
El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) ha reconocido la incapacidad laboral y las prestaciones a percibir a una camarera del hotel Hilton de Barcelona por las graves secuelas que sufre al resultar intoxicada por una fumigación contra una plaga de insectos realizada en marzo de 1999.
La sentencia, a la que ha tenido acceso EFE, indica que los días 8 y 9 de marzo de 1999, la empresa Rentokil desinfectó las habitaciones y pasillos de los pisos 8, 9 y 10 del establecimiento hotelero al aparecer una plaga de insectos, para lo que se empleó productos químicos de alto grado.
La trabajadora, Lidia Guadalupe J.C., que estaba embarazada por aquellas fechas, causó bajas laborales sucesivas en septiembre de 2000 por un síndrome ansioso con bajada de defensas, síndrome neurológico y afectación de las mucosas hasta el punto de que tuvo que abortar por la imposibilidad de que el feto evolucionase.
El hotel Hilton alegó ante los tribunales que, si bien es cierto, que se llevó a cabo la desinfección en algunas de sus plantas no se acreditó por parte de la trabajadora una relación de causalidad entre ambos hechos. Alegó también que la citada empleada no trabajó en aquellas fechas en ninguna de las plantas que habían sido desinfectadas y, por tanto, no pudo estar expuesta a la intoxicación que si padecieron otras trabajadoras de los pisos desinfectados por el uso de sustancias organofosforados.
Sin embargo, la sentencia declara probado que la afectada trabajó en la octava planta del hotel el 12 de marzo, 3 días después de los trabajos de desinfección. El hotel también puso en duda que las bajas que sufrió la trabajadora por afecciones como faringitis, otitis, ansiedad y depresión fuesen debidas a la desinfección de las plantas del establecimiento, argumento que el TSJC también rechaza. En septiembre de 2000, un juez de Barcelona ya condenó a este establecimiento hotelero a indemnizar con más de 258.000 euros a una empleada de la limpieza por las secuelas irreversibles que sufre al resultar intoxicada por una serie de fumigaciones contra plagas de insectos realizadas en los años 1999 y 2000.
En este caso, la trabajadora, Inés G.M., que tiene reconocida la invalidez absoluta por la Seguridad Social, por lo que está impedida para cualquier trabajo, sufre una grave alteración neuropsicológica con pérdida del sentido de la orientación, además de lentitud de reflejos e incontinencia total.
Efe
|