|
-Más de la mitad carece de permisos de trabajo y sufren explotación en su actividad laboral
Alrededor de 5.000 mujeres procedentes de otros países trabajan en Galicia como empleadas del hogar, según datos de CC.OO. Más de la mitad de ellas se encuentran en situación irregular, y en muchos casos, además de estar sometidas a explotación laboral, ven violada su intimidad y sus derechos como personas y como trabajadoras.
Las mujeres inmigrantes copan la mayoría de los puestos de trabajo dedicados al servicio doméstico, sector de tradicional empleo femenino al que ya no se dedican las mujeres españolas. Sin embargo, sorprende el hecho de que prácticamente ninguna de estas mujeres trabajaba como limpiadora en sus países de origen.
Un alto porcentaje de las mujeres tenía en su país un empleo relacionado con la administración o los servicios, y otra buena parte se dedicaba al comercio. En cuanto a la procedencia, casi 4 de cada 5 mujeres vienen de Sudamérica, sobre todo de Argentina, Colombia y Uruguay, y del resto un alto porcentaje de Marruecos y Senegal.
Trabajar como empleada del hogar es una de las pocas opciones de conseguir un permiso para las mujeres inmigrantes, y por ello se dedican a esta labor el 40 por ciento de las mujeres venidas de otros países. Además, la profesión permite trabajar a las inmigrantes en situación ilegal, ya que las inspecciones no llegan a los hogares particulares.
Es por ello que las trabajadoras irregulares están sometidas a una explotación que raya a veces el esclavismo. Las empleadas de hogar internas pasan todo el día en la casa donde trabajan, apenas libran un día cada dos semanas y su salario oscila entre los 300 y los 500 euros.
El 57 por ciento de las empleadas del hogar no tiene contrato laboral, y las que obtienen su primer permiso deben mantenerlo al menos un año para poder alcanzar la residencia en España. Este requisito hace que muchas de las mujeres soporten discriminaciones y abusos laborales para no tener problemas.
Algunas llegan a sufrir abusos físicos, sexuales o psicológicos. Los horarios son largos, a veces sin tiempo libre, y en ocasiones se les ofrece trabajos intencionadamente degradantes. Son contratadas como empleadas del hogar y acaban haciendo todo tipo de actividades, como cuidar niños o ancianos.
Soluciones a la explotación
Desde diversas organizaciones humanitarias y de ayuda a los inmigrantes se ha tratado de llamar la atención sobre esta situación, y se han propuesto medidas para paliarla. Entre otras, se ha propuesto la creación de permisos de trabajo especiales para realizar trabajos domésticos.
También se está demandando la creación de un sindicato de las empleadas del hogar, que deberán disponer de contratos de trabajo, salarios mínimos, máximo de horas y tener sus responsabilidades perfectamente delimitadas.
mjg
|