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I.G. - Pamplona
Sus compañeros le llaman Patxi, y él, para salvaguardar su identidad, se parapeta tras un pasamontañas que le da un aire de guerrillero zapatista desubicado. Ya ha pasado tres noches a diez metros de altura, encaramado a una farola junto a la puerta de VW Navarra en Landaben. Izó una plataforma con tienda de campaña incorporada, y desde el pasado martes se ha hecho fuerte en demanda de "un poco de respeto por parte de la empresa".
Su empresa es ISN, cuya plantilla secunda de forma mayoritaria una huelga indefinida desde hace una semana en protesta por el despido de 25 compañeros. A Patxi, tras varias jornadas de huelga y sin ningún contacto con la empresa, le parecía que "algo había que hacer". Consultó con la almohada y con su novia -"está orgullosa de mí, y mis padres, también"-, desempolvó su material de escalada y desafió a la gravedad y a las ventiscas otoñales por "dignidad obrera; es triste tener que hacer esto por un puesto de trabajo, pero no hay otra opción".
Contra todo pronóstico, está durmiendo mejor que en la cama de su casa. "Ahora estoy menos nervioso, y duermo hasta ocho horas, a pesar del frío que estoy pasando". Ayer le subieron una manta, aunque el calor decisivo le llega desde el suelo. "Estoy acompañado por los compañeros las 24 horas del día, y además ha venido a verme mucha gente: familia, amigos...Muchos coches pitan al pasar por aquí y trabajadores de otras fábricas de Landaben se acercan para mostrarnos su solidaridad", señala Patxi.
La jornada del activista de ISN es laboriosa, ya que está asegurado con cuerdas de forma permanente y "para hacer cualquier cosa, hay que mover la tienda, ya que ocupa casi toda la plataforma". Recoge sus excrementos en un cubo, mientras que la comida y el agua se le suministra a diario por parte de sus compañeros. "Ayer comí un cocido de puerros y garbanzos y algo de carne con tomate. Todo bien caliente", subraya Patxi.
"Cuando subí, me traje bastantes víveres -recuerda-, porque no sabía en qué situación me iba a encontrar, incluso contemplé la posibilidad de que la policía acordonase la zona". Lejos de suceder esto, los días transcurren sin sobresaltos, y también sin ningún avance hacia la resolución del conflicto. "Yo no me he subido aquí para suicidarme, sino para denunciar el inmovilismo de ISN", remacha una y otra vez.
"Hemos sufrido muchos desengaños por parte de nuestra empresa, que nos ha traicionado", afirma. "De todas formas, la que corta el bacalao es Volkswagen, que en lugar de apretarle las tuercas a ISN, su subcontrata, nos las aprieta a nosotros, quitando trabajo a ISN y justificando así los despidos".
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