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DEMETRIO BAYÓN MUÑIZ/VALLADOLID
He leído el artículo titulado 'Primeras represalias', firmado por Flavia Velasco y publicado el día 26 de octubre, sobre los inconvenientes de tener que trabajar para jefes que se sienten los 'amos' de sus empleados y echan de menos los derechos laborales de la Baja Edad Media.
El antiguo dicho que reza 'es tan pobre que solamente tiene dinero' también puede aplicarse en este caso, ya que la educación, la cortesía y el respeto parece que le faltan a este jefe que cambia razonamientos por gritos y le dice al empleado: «Si no puede vivir en este mundo, márchese a otro». ¿Es esto una invitación expresa al suicidio o quizá le está proponiendo un viaje espacial?
Leo el anterior artículo de Flavia Velasco (me picó la curiosidad de ver si este título suponía la segunda parte de algo) y compruebo que todo se produce cuando algunos empleados de una respetable entidad bancaria de nuestra ciudad de Valladolid también aprovechan para descargar su ira contra una trabajadora de la limpieza. ¿En qué mundo vivimos?
Tener una pequeña empresa o un trabajo estable en una entidad importante, ¿nos hace pisotear los derechos de los que tienen peor suerte que la nuestra? Voy a seguir las pistas de estos artículos para tratar de saber quiénes son los protagonistas y, en la medida de mis posibilidades, protestaré donde corresponda.
Quizá no deberíamos irnos a otro mundo, sino tratar de cambiar un poco éste, ya que, mientras los viajes espaciales no sean una realidad para el común de los mortales, es en el que tenemos que vivir.
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