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-133 Ver Boletín completo de fecha:  08/09/03

Ferrer pide una reforma legal para regular las contratas en España. El dirigente de UGT dice en la UIMP que la precariedad también son los bajos salarios
El Diario Montañés Economía.  03/09/03

 

VIOLETA SANTIAGO/SANTANDER

En España, más de un millón y medio de trabajadores (a jornada completa) cobra un salario inferior a los 600 euros (100.000 pesetas). Este es sólo uno de los muchos datos aportados ayer por Antonio Ferrer, secretario de Acción Sindical de UGT, para ilustrar la precariedad estructural en que está instalado el mercado laboral español desde hace 20 años. «Precariedad -subrayó- no es sólo contrato de corta duración. También es falta de formación, salarios bajos y la mayor exposición a un accidente laboral». En su opinión, además, «es insostenible basar la competitividad de las empresas en el abaratamiento continuo de la mano de obra».

Ferrer intervino ayer en el seminario 'La convergencia social de España con la UE' que se celebra esta semana en la UIMP bajo el patrocinio de la Fundación Largo Caballero, donde pidió una reforma legal para regular la subcontratación en España. El dirigente sindical, que calificó el mercado de trabajo español como de «uno de los más deficientes de Europa, el español», fue especialmente duro al pintar el panorama de la subcontratación: «no es que aquí haya más subcontrataciones que en la Unión Europea, es que se hace un uso inadecuado de ella, en fraude de ley, mediante un uso irregular de contratos». Esto ha propiciado la aparición de figuras tan singulares como el autónomo dependiente (también llamado falso autónomo,

El sindicalista alertó sobre el hecho de que España, en los últimos años, está creando empleo frente al resto de Europa (lo que se conoce como 'milagro español') pero al tiempo está perdiendo puntos en productividad. Y llamó a la reflexión sobre otra cuestión: en España se produce más barato que en otros países comunitarios, pero los costes sociales en este país son tres veces mayores que los de los Estados que están llamando a la puerta de la Unión, además de que los trabajadores de estos países cuentan con un alto grado de cualificación.