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-133 Ver Boletín completo de fecha:  08/09/03

¿Cómo nació el Jabón?.
El sol de México Sociedad.  02/09/03

Uso desde la antigüedad

VICTORIA GONZALEZ

El jabón es un producto muy cotidiano, lo usamos para lavarnos las manos, para ducharnos, incluso para lavar el cabello, la ropa, los utensilios de cocina etcétera pero, alguna vez se ha preguntado de ¿dónde surgió?, ¿cómo fue creado? Indiscutiblemente cuando las cosas se vuelven costumbre a veces no nos interesa saber, pero, también, debemos decir que la curiosidad, nos lleva a investigar qué hay detrás del jabón.

Existen documentos que mencionan el uso de muchos materiales jabonosos y agentes limpiadores desde la antigüedad. Los agentes purificantes que se mencionan en el Antiguo Testamento no eran verdaderos jabones, sino un producto hecho únicamente con cenizas de corteza de árbol. En el siglo I d.C., el historiador romano Plinio el viejo, describió las diversas formas de jabones duros y blandos que contenían colorantes, conocidos como rutilandis capillis, que utilizaban las mujeres para limpiar su cabello y teñirlo de colores brillantes.

En Egipto se utilizaba un producto jabonoso que consistía en una mezcla de aceites y ceras vegetales o animales diluidos con agua, esa misma mezcla fue utilizada por los griegos y romanos.

La producción de jabón era común en Italia y España durante el siglo VIII, justamente fue en Savona, Italia, donde se estaba comenzando a fabricar una especie de jabón de aceite de oliva.

Alrededor del siglo XIII, cuando la industria del jabón llegó a Francia desde Italia, la mayoría de los jabones se producían a partir de sebo de cabra, con ceniza de haya que proporcionaba el álcali. Tras distintos experimentos, los franceses desarrollaron un método para la fabricación del jabón utilizando aceite de oliva en lugar de grasas animales.

En el siglo XV aparece el jabón de Marsella que era preparado con una mezcla de grasas vegetales y huesos. La industria del jabón prosperó en las ciudades costeras del Mediterráneo, favorecidas por la abundante presencia del aceite de oliva y la sosa natural. Hacia el año 1500, introdujeron sus descubrimientos en Inglaterra. Esta industria creció rápidamente en ese país y en 1622 el rey Jacobo I, le concedió ciertos privilegios.

Durante la Segunda Guerra Mundial, los americanos desarrollaron un tipo de jabón que podía utilizarse con agua de mar, pensando en los marines destinados en el Pacífico: así nació el jabón dermatológico, el menos agresivo de todos los jabones.

En el siglo XIX, fue cuando los científicos descubren la relación que existe entre las bacterias y el desarrollo del mal olor, y aparecen los primeros desodorantes. Los americanos fueron los creadores del primero en el año 1888 con una crema bactericida que dio origen a una marca de desodorantes que aún existen en el mercado. Su éxito fue inmediato, teniendo en cuenta que lo único que se contaba como efectivo para combatir el mal olor consistía en frotar las axilas con amoníaco diluido en un poco de agua o en impregnarse en perfume, que mezclado con el sudor provocaba un olor mucho peor.

Y bueno, el baño tiene su origen en un rito purificador presente en todas las culturas desde el bautismo cristiano hasta la inmersión en las aguas del Ganges. Cada civilización ha tenido sus ritos: en Grecia, el baño precedía siempre cualquier ceremonia importante; en Roma se construyeron las termas, piscinas de mármol comunitarias convertidas en lugar de reunión; los árabes practicaban los baños más refinados y sibaritas e inventaron el haman, el baño de vapor; en la Edad Media, los baños públicos eran habituales para la plebe, mientras que la aristocracia se daba "baños turcos", costumbre traída de Oriente por los cruzados, pero a finales del siglo XIII se prohibió la mezcla de sexos.

Durante el Renacimiento, se puso de moda, impregnarse en fuertes perfumes que anulaban el mal olor corporal en lugar de lavarse.

Sin embargo, se puede decir que la bañera como objeto es tan antigua como el hombre, su utilización masiva empieza en el siglo XIX, con el comienzo de la distribución de agua por cañerías y la instalación de grifos.

A partir de ese momento la industria del jabón alcanza un desarrollo sin precedentes. Los jabones fueron haciéndose cada vez más cómodos de utilizar, y a la vez que se convertían en objeto de consumo masivo perdían totalmente su calidad, cambiando su formulación natural por una química similar a la de los detergentes industriales o domésticos.

A finales de la década de 1960, debido al aumento de la preocupación por la contaminación del agua, se puso en entredicho la inclusión de compuestos químicos dañinos, como los fosfatos, en los detergentes. En su lugar se usan agentes biodegradables, que se eliminan con facilidad y pueden ser asimilados por algunas bacterias.

Hoy existen jabones para todos los gustos, de todas las calidades y para todos los bolsillos, los hay con aceites y cremas hidratantes, perfumados, inodoros, sólidos, con textura de gel o crema. Las ventajas indiscutiblemente son muchas ¿quién lo hubiera imaginado?