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Las altas registradas en la Seguridad Social de los trabajadores que prestan servicios en los hogares de la provincia han decrecido un 34% en la última década. UGT y CC.OO. consideran necesario un convenio específico, al margen del Estatuto de los Trabajadores
MARÍA JOSÉ TORREJÓN/CÁCERES
Dos lecturas diferentes para un mismo fenómeno. Durante los últimos diez años el número de empleados de hogar, en su mayoría mujeres, dados de alta en la Seguridad Social ha descendido un 34,4 por ciento. Esto es, de los 870 trabajadores que cotizaban a 30 de junio de 1993 se ha pasado a los 571 que aparecen en el registro de 2003, a la misma fecha, en toda la provincia de Cáceres.
La evolución de los datos facilitados por la Dirección Provincial de la Tesorería General de la Seguridad Social también permite observar que, durante los dos últimos años, tras ocho a la baja, la cifra de empleadas de hogar ha experimentado un ligero ascenso, situado en un crecimiento del 7,5 por ciento en comparación con el dato de los años 2000 y 2001, los más bajos de toda la década.
Interpretaciones
A tenor de los resultados, la subdirectora provincial de la Seguridad Social en Cáceres, María Jesús Sánchez, considera que «el descenso de empleadas en régimen continuo se debe a que resulta cada vez más caro para una familia tener a este tipo de trabajadores, por las cuotas que ha de pagar el empleador a la Seguridad Social». Asimismo opina que el leve incremento experimentado en la cifra total de trabajadoras del hogar a partir de 2002 se debe al fenómeno de la inmigración y la mayor mano de obra dedicada a este sector.
Una óptica totalmente diferente es la adoptada por los sindicatos. Según UGT, a día de hoy, más del 80 por ciento de las personas dedicadas a las tareas domésticas se encuentran en una situación de 'economía sumergida', o lo que es lo mismo: ocho de cada diez empleadas de hogar están sin asegurar. Nada que ver con las cifras oficiales.
«La picaresca en este sector consiste en que la empleada se lo lleva limpio para su casa y mañana Dios dirá. Y cuando llega ese día es cuando todas se acuerdan de Santa Bárbara», explica Antonio Moreno, de UGT, quien mantiene que este colectivo profesional carece de información sobre sus condiciones laborales. «Imagina que llevas diariamente a tu casa 30 euros. Si de estos tienes que quitar cinco- en el caso de empleadas que tengan que pagar su cotización a la Seguridad Social, en régimen discontinuo-, son cinco euros que a la larga te compensan. Hay que mentalizar a las empleadas porque cuando llega la hora, cuando realmente necesitas cobrar, es cuando te pesa no haber estado cotizando. Por otra parte, los empleadores tratan de eludir los pagos y optan por hacer contratos no oficiales.
Desamparo laboral
Desde CC.OO. se denuncia la falta de regulación que en la actualidad atañe a las empleadas del hogar.
«Los sindicatos no podemos hacer nada porque es un trabajo que se realiza en domicilios particulares. La Administración debería hacer algo para vigilar y regular cómo se llevan a cabo estas funciones», indica María Coronas, de Comisiones Obreras.
Ambos sindicatos coinciden en lamentar la inexistencia de una patronal que vele por los derechos de los trabajadores y apuestan por un convenio específico, al margen del Estatuto de los Trabajadores.
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